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LA ANOREXIA nerviosa

anorexia despues de muchos añosLA ANOREXIA nerviosa debe afrontarse desde dos frentes: por un lado es indispensable inducir a la paciente a alimentarse y a recuperar el peso perdido, y por otro hay que resolver, mediante un eficaz programa de psicoterapia, los problemas psicológicos propios de la enferma y de sus relaciones con los demás miembros de la familia.

EL TRATAMIENTO

La estrategia terapéutica es bastante ecléctica y, más que de indicaciones exactas, consta de sugerencias de sentido común que, si se siguen con firmeza, pueden ofrecer óptimos resultados en estas pacientes realmente jifíciles. Uno de los primeros objetivos que se han de perseguir en el tratamiento de la anorexia nerviosa es convencer a los padres de la naturaleza y de las probables causas de la enfermedad, tanto si la joven paciente va ser tratada en su domicilio como si resulta indispensable su hospitalización. Todo esto supone un cambio radical de actitud por parte de los padres, que en primer lugar tendrán que renunciar a cualquier intento de forzar su hija a comer.
La vk tiene una extenuante y continua lucha contra todos aquellos que se preocupan por su adelgazamiento y se empeñan en que la chi ca se decida a comer. La comprensión por parte de los padres y el consiguiente respeto por la personalidad, aunque alterada, de la paciente es el primer paso hacia un acerca miento más directo a la situación.
La anorexia nerviosa debe luego afrontar- se desde dos frentes estrechamente relaciona dos entre sí: por un lado es necesario conse guir que la joven paciente se alimente y recupere poco a poco el peso perdido; por otro, es esencial que se dé cuenta paulatina mente de que el negarse a alimentarse no es más que un rechazo a la idea de crecer.
La estrategia terapéutica contempla una ex plicación clara a la paciente de la gravedad de la situación y de los peligros, incluso fa tales, que supondría una ulterior pérdida de peso. Se debe sobre todo procurar que la en ferma se dé cuenta de que nadie quiere aumentar su peso por encima del mínimo in dispensable; si la obesidad es la principal preocupación de la anoréxica, no menos preocupación debe suponer para quien la tra ta un sobrepeso que no resultaría de ninguna utilidad. En los casos en los que sea nece saria la hospitalización, se considerará que el tratamiento ha concluido satisfactoriamen te y que la paciente se encuentra ya en con diciones de abandonar la clínica sólo cuan do se hayan conseguido algunos resultados de incremento de peso. Las condiciones de hospitalización deben ser totalmente norma les y el personal médico y auxiliar debe de mostrar continuamente una actitud atenta y de respeto hacia la paciente.

El control de peso debe naturalmente realizarse diariamente: es la única forma de comprobar que la paciente está realmente comiendo los alimentos que se le ofrecen a diario. Muchas son en efecto las estratagemas a las que recurren las anoréxicas para no ganar peso; aparte del vómito y de la eliminación de los alimentos en el cuarto de baño, es también frecuente la hiperactividad física, destinada a perder esas calorías que, muy a su pesar, se han visto obligadas a ganar. Asimismo se falsean también los controles de peso me diante la ingestión de grandes cantidades de agua pocas horas antes de la pesada. No obs tante, si los controles periódicos de peso no muestran una mejoría, una buena medida puede ser la administración de un vaso de lí quido de alto valor calórico 3-4 veces al día, coincidiendo con tos horarios de administra ción normal de las demás medicinas a las de más pacientes. Cuando la vida de la pacien te se halle en peligro, se debe recurrir a la alimentación forzada mediante sonda nasal.

LA PSICOTERAPIA ES EL PRINCIPAL RECURSO

La recuperación de peso no debe ser, sin embargo, el único objetivo de la terapia. Muchas pacientes se someten a la nutrición impuesta sólo para alcanzar el peso necesario para abandonar la clínica, pero una vez fuera vuelven a sus restricciones. El éxito pleno depende de la psicoterapia y puede considerarse totalmente consolidado cuando la paciente demuestre que ha recuperado una valoración normal de la imagen de su cuerpo. Por otro lado, el tratamiento habrá llegado a su fin cuando los padres hayan comprendido el aspecto negativo de su comportamiento, básicamente coercitivo, en el largo periodo anterior a la manifestación de los conflictos psíquicos en forma de anorexia ner viosa, y hayan aprendido a llevar de forma distinta las relaciones con su hija. En ese mo mento la paciente empezará a verse como realmente es, anormalmente delgada, y desarrollará un deseo normal de cambiar.

L a importancia de la familia a la hora de desencadenar y de favorecer el desarrollo de una anorexia nerviosa está totalmente comprobada y se ha definido ya el modelo psicológico de esta familia.
Las madres de las chicas anoréxicas tienen en general un temperamento ansioso y al mismo tiempo muy ambicioso; llegan a menudo a utilizar a sus hijas como me dio de revalorización narcisista de sí mismas. El interés por el aspecto físico de la niña es en estos casos excesivo desde la más tierna infancia. Este tipo de madres son hiperprotectoras, teniendo serias dificultades para sentir y satisfacer las necesi dades propias de la hija y manifestando una tendencia continua y persistente a con fundir sus propias vivencias con las de su hija.
El padre suele ser cordial y jovial, al menos aparentemente, y a menudo permisivo pero aislado en el ámbito de la familia, interviniendo poco y rara vez en las principales decisiones de ésta. La madre es el elemento guía de la familia; el padre posee una autoridad prácticamente simbólica y casi siempre es utilizado por la madre para dar fuerza a decisiones tomadas sólo por ella. La pareja demuestra aparentemente una unión satisfactoria, pero a menudo sólo superficial y exterior. En realidad, la relación dista mucho de ser equilibrada y ambos padres presentan aspectos neuróticos en su carácter: una profunda inseguridad e insatisfacción interior, enmascarada por una actitud autoritaria y posesiva en el caso de la madre, y un éstado de depresión en el caso del padre. Los hermanos, en general, han demostrado siempre cierto distanciamiento afectivo y material con respecto a la hermana anoréxica, frente a la cual tienden luego a asumir una actitud acusatoria o indiferente.

Alteraciones hormonales en la anorexia nerviosa

En esta enfermedad se pueden registrar ciertas anomalías endocrinas, que, no obstante, deben considerarse una consecuencia del estado de desnutrición y no su causa.

Amenorrea.
El cese de la menstruación es un signo que se presenta de forma casi constante en la anorexia nerviosa y en muchos otros estados caracterizados por malnutrición y depresión de las funciones orgánicas; no obstante, en la anorexia nerviosa la amenorrea puede aparecer incluso antes del comienzo de la pérdida de peso y ser el primer síntoma de la enfermedad.

Función suprarrenal
En la anorexia nerviosa existe una concentración plasmática normal dé cortisol, hormona producida por las suprarrenales, pero la eliminación a través de la orina de sus catabolitos es reducida. En algunas pacientes que presentan estados de agitación o depresión, se puede observar además una acentuada sensibilidad de las suprarrenales al estímulo de la ACTH (hormona adrenocorticotropa).

Función tiroidea.
Los niveles de tiroxina en sangre (T4) y de triyodotironina (T3) son más bajos de lo normal. La concentración plasmática de TSH, la hormona hipofisaria que estimula de forma específica la glándula tiroides, es normal.

PRIMERA PARTE DE LA ANOREXIA NERVIOSA

TERCERA PARTE DE LA ANOREXIA NERVIOSA

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