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LA PRÓTESIS DENTAL
LA PÉRDIDA de los dientes acarrea serios problemas estéticos y psicológicos, además de una considerable dificultad en la masticación y en la pronunciación de palabras. Por ello es necesario poner inmediatamente remedio si se quieren evitar alteraciones
irreversibles de la función masticatoria.
La pérdida de todos los dientes da lugar a defectos estéticos muy graves. En efecto, en tales circunstancias el tercio inferior de la cara sufre un notable cambio: la barbilla se torna saliente y tiende a acercarse a la nariz; los labios pierden su turgencia y su parte rosada se ve reducida a una línea más o menos desdibujada; las comisuras de la boca se vuelven hacia abajo; todos los músculos se tornan fláccidos por la pérdida de tono muscular; indirectamente, se produce también una disminución del espacio de la cavidad oral; la lengua se retrae hacia la garganta y, desplazándose de este modo, determina el cierre de las trompas de Eustaquio, lo cual podría afectar al oído y a las funciones auditivas. No obstante, la pérdida parcial de dientes da también lugar a problemas estéticos: así, por ejemplo, la pérdida de los dientes frontales, sobre todo de los incisivos superiores, rompe de forma evidente la armonía del labio superior; la pérdida de los caninos da lugar a un aplanamiento de la zona bucal y resta agresividad a la expresión del rostro; la falta de los molares, sobre todo en ambas arcadas, da lugar a un hundimiento de las mejillas. Pero no son sólo las razones de orden estético las que justifican la implantación de una prótesis dental. Existen también problemas de masticación y de fonética, quizá menos evidentes, pero con toda seguridad no menos importantes.
Por cuanto respecta a la masticación, no es correcto relacionar dicha función únicamente con los dientes, pues intervienen también en ella la lengua y los carrillos. Si éstos se encuentran hundidos porque la musculatura que los sostiene está fláccida y si la lengua se encuentra retraída hacia atrás, estos dos elementos apenas serán capaces de cooperar con los dientes en una masticación eficaz.
En relación a la fonética (la articulación de las palabras) puede decirse que la falta de un incisivo frontal superior o inferior ocasiona notables trastornos, ya que provoca una pronunciación silbante; la ausencia de todos los dientes determina esa típica forma de hablar mascullante.
Por cuanto respecta a la psiquis, la pérdida de los dientes se siente como una minusvalía vital, señal tangible de deterioro orgánico: en la mujer puede traducirse en desproporcionadas reacciones depresivas.
LAS POSIBILIDADES ACTUALES DE LAS PRÓTESIS DENTARIAS
Prótesis dentaria estomatológica significa sustituir uno o varios dientes perdidos por uno o varios dientes artificiales, con objeto de restablecer la estética y la funcionalidad del aparato masticatorio. La prótesis dentaria tiene la finalidad de restaurar la fisonomía, la fonación, la masticación y el bienestar psíquico del paciente. Por cuanto respecta a la estética, hay que decir que, en general, con una prótesis el paciente se ve más joven y más atractivo y ello le ayuda en gran medida a adaptarse a ella. De hecho, el hombre de hoy en día tiende a sobrevalorar su propia imagen no por vanidad, sino por un mecanismo de adaptación a la opinión general. Las justificaciones son múltiples:
• la prolongación de la vida media, en el sentido de que actualmente incluso a los 50-60 años, se puede ser “joven”:
• el considerable mayor bienestar económico, en el sentido de que quizá se ahorra menos y se gasta más en ropa y en el cuidado del propio físico;
• los recursos tecnológicos modernos aplicados en este campo específico; en efecto, numerosos hallazgos recientes han encontrado
aplicación en odontología;
• la publicidad de los dentífricos, que presenta bocas sanas y sonrientes de personas
jóvenes y sin problemas;
• el cine y sus ‘primeros planos” de actores
y actrices de sonrisa fácil y dientes resplandecientes;
• el carmín en los labios de la mujer, poniendo aún más de relieve los dientes;
• la desaparición de la barba, que bien o mal
enmascaraba la boca;
• la exaltación del “modelo-joven” en todas
las manifestaciones públicas y en televisión.
Todo esto ha contribuido en definitiva a
que la sonrisa se haya convertido ensímbo lo de la persona en perfecta forma psicofísica. Hoy en día, la moderna odontología puede ofrecer un producto en el que los dientes se “fundan” con la cara y no llamen la atención por su artificialidad.
En la actualidad, el paciente es consciente de que su personalidad se refleja en la cara y en los dientes y por eso mismo no debe sor prender el hecho de que pretenda no verse “diferente” cuando se mira al espejo con la prótesis.
Por otro lado, hay que tener en cuenta que en el tipo de sociedad actual el aspecto estético y el éxito se hallan estrechamente vinculados: a nadie le gusta causar mala impresión desde el principio.
La odontología moderna se halla en condiciones de ofrecer dientes muy similares a los naturales.
Una fotografía sonriente
PARA VALORAR las proporciones del rostro se puede recurrir a los cánones descritos por Leonardo da Vinci, según los cuales un rostro bien conformado debe estar constituido por tres módulos de igual valor: la distanda en la punta de la barbilla y la base de la nariz debe ser igual a la existente entre la base y la raíz de la nariz, e igual a la medida entre la raíz de la nariz y el origen del cabello. Cuando se pierden todos los dientes, el módulo inferior disminuye considerablemente, y para recuperar las proporciones reales de la cara se puede recurrir también a los cánones de Leonardo.
En cualquier caso, y para evitar errores de valoración, es siempre conveniente que el paciente lleve al dentista una fotografía en la que aparezca sonriente, aunque sea antigua; en efecto, tomándola como referencia, el dentista se orientará mejor sobre las proporciones de la cara y el tamaño de los dientes frontales. Esta cuestión del tamaño y de la posición de los dientes frontales se presenta también en aquellas personas que acuden al dentista para que se les sustituyan los dientes anteriores.
En una fotografía, aunque los dientes no sean visibles, es muy importante en el plano estético poder apreciar la posición del labio superior, si es saliente o no, lo cual es estéticamente muy importante. Si es saliente, son los incisivos los que sostienen el labio.
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