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Prevencion de las caidas
LA ELIMINACIÓN de las barreras arquitectónicas representa a menudo un factor de terminante a la hora de reducir la frecuencia de las caídas, en parte debido a que la mayor fluidez ambiental favorece la actividad motora y permite por tanto mantener
un buen nivel de eficiencia física y psíquica en el anciano.
Para un diagnóstico correcto de las causas de la caída es indispensable comprobar una serie de datos fundamentales.
• Presión arterial. La detección en el paciente de una presión arterial menor de lo normal, o en cualquier caso notablemente inferior a la habitual, sugiere la presencia de alguno de los numerosos factores causa es e un menor aflujo sanguíneo al cerebro. En ocasiones, la detección de una presión normal”, estando quizá el paciente en posición supina, no debe excluir el estudio de la sintomatología subjetiva en el momento de la caída. Una sudoración fría y una súbita astenia (cansancio) en aumento —en ocasiones con sensacion de náusea— son indicativas de una posible hipotensión ortostática. A veces, lo que provoca la caída, la perdida de conocimiento o las convulsiones es, por el contrario, un grave y repentino aumento de los valores de presión, con situación de encefalopatía aguda, consecuencia en ocasiones de la suspensión brusca de un tratamiento hipotensor.
• Frecuencia cardíaca. El síndrome de bradicardia (disminucion de la frecuencia cardíaca), que presenta discreta incidencia en el anciano, puede pasar inadvertido y tornarse luego claramente síntomatico, con presentación de un episodio sincopal y caída repentina. La detección, incluso por parte de los familiares, de un pulso particularmente lento (inferior a 40 latidos por minuto), puede constituir la ocasión ideal para la implantación de un marcapasos. En tal caso, la precocidad del diagnóstico previene otros episodios de caída y reduce el riesgo de presentación del síndrome provocado por un insuficiente aflujo de sangre al cerebro.
En el sujeto cardiopatico, un síndrome taquicárdico (aumento de la frecuencia cardiaca) puede también determinar una importante alteración del flujo cerebral, superando las 135 pulsaciones por minuto. Una frecuencia de 180-200 pulsaciones por minuto determina un sincope en el 50% de los sujetos sanos. Estas breves consideraciones revisten especial importancia en los sujetos ancianos, en quienes es más recuente que el equilibrio de la circulación sanguinea en el cerebro sea mas bien precario.
Respiracion. El analisis de las características de la caida puede orientar al médico hacia causas cardiorrespiratorias y cerebrales. Conviene recordar la relativa frecuencia de episodios de disnea repentina asociada a menudo a dolor toracico y a veces a lipotimias con caida. En un paciente que ha guardado cama durante mucho tiempo, esto debe siempre levantar sospechas sobre una posible embolia pulmonar.
• Piel. Una palidez difusa, en ocasiones con sudoración fria concomitante o posterior a la caída, puede deberse a una enfermedad cardiorrespiratoria o a repentina anemización aguda. En el anciano debe siempre excluirse la presencia de un sindrome hipoglucémico. Una cianosis importante es indicativa funda mentalmente de patologías agudas cardiorrespiratorías.
ESTADO
DE CONSCIENCIA
Muchas de las caidas no suponen alteracion alguna del estado de consciencia, pudiendo en tal caso el propio paciente anciano o los familiares describir la dinámica de la caida, el eventual cortejo sintomático (vértigos, etc.) y, a menudo de forma muy concreta, las causas ambientales y las discapacidades que han dado pie al episodio.
Por otro lado, existen situaciones de afeccion transitoria del estado de consciencia (síndromes confusionales), favorecedoras en sí mismas de las caidas. El estado de desorientación a que dan lugar hace que, en presencia quiza de otras discapacidades, los servicios higiénicos y las barreras arquitectónicas se tornen peligrosos e infranqueables. Ello resulta especialmente evidente en situaciones ambientales desconocidas.
DIRECCIÓN DE LA CAÍDA
• Caída hacia delante. En estos casos es importante valorar si el paciente ha tenido la posibilidad de realizar al menos un intento de protección con los brazos antes de llegar al suelo, quizá con una ligera flexión de las rodillas y apoyo final de codos o muñecas. La presencia de huellas traumáticas visibles en el cráneo en ausencia de signos evidentes en las rodillas y extremidades superiores puede llevar a sospechar de una pérdida concomitante del conocimiento, de la existencia de un componente ambiental muy importante o incluso de la presencia de ciertas enfermedades que afectan al cerebro, por la particular lentitud o en cualquier caso deficiencia de los reflejos rápidos.
• Caída hacia atrás. Los intentos de compensación son más raros, más difíciles y a menudo inadecuados. En estos casos, existe con frecuencia un origen patológico relevante.
• Caída de costado. En esta situación los intentos de compensación suelen ser eficaces, dependiendo naturalmente de la entidad de las eventuales limitaciones funcionales preexistentes (la hemiplejía espástica es un ejemplo típico, así como el hemiparkinsonismo) y de la relevancia del factor ambiental (escasa iluminación, falta de apoyos, etc.). Si este episodio de caída es el primero, el médico debe pensar siempre que puede tratarse del temible síntoma inicial de una grave patología que afecta al cerebro.
CONSECUENCIAS
Las consecuencias más peligrosas son las que afectan al aparato osteoarticular. En efecto, en muchas caídas, debido a factores predisponentes ya mencionados (la osteoporosis sobre todo), se producen fracturas múltiples incluso por traumatismos aparentemente sin importancia. A tal respecto cabe mencionar las fracturas del cuello del fémur. Este accidente da lugar a menudo a la pérdida permanente de autonomía y al internamiento, en ocasiones de por vida, en instituciones para ancianos y, no pocas veces, a la muerte a corto o medio plazo y tras un periodo lleno de sufrimiento moral y físico.
En caso de traumatismo craneal como consecuencia de una caída se imponen las tradicionales técnicas de exploración clínica asociadas a los oportunos exámenes instrumentales (TAC si es necesario). Es conveniente realizar un adecuado seguimiento en el tiempo también en caso de caída o caídas aparentemente leves, debido a los traumatismos craneales conocidos como ‘menores.
Diagnostico diferencial de las caidas
• Causas ambientales. Pueden ser una iluminación inadecuada u obstáculos a la deambulacion, se incluyen tambien en dicho apartado las irregularidades del suelo, de aceras, suelos o jardines, Las caidas asociadas a estos imprevistos se conocen como "pasos falsos"
• Epilepsia. Es más frecuente en la vejez, asociándose a menudo a enfermedades cerebrovasculares. El epiléptico habitualmente pierde el conocimiento: puede sufrir convulsiones e incontinencia.
• “Drop attacks”. Es una caída que se produce sin aviso previo, sin pérdida de conocimiento y de forma que el paciente no suele ser capaz de volverse a levantar valiéndose únicamente de sus fuerzas. A veces, sin embargo, el cuadro puede ser ligeramente distinto al descrito, en la medida en que muchos pacientes pueden sentir, poco antes, una sensación de momentáneo vértigo, siendo posible que en determinadas circunstancias el paciente logre levantarse por sí solo, especialmente cuando exista la posibilidad de agarrarse con las manos, por ejemplo, a un mueble. El paciente que se cae como consecuencia de un ‘drop attack”, muy a menudo más que caer de forma violenta se ‘tumba” sobre el suelo, de modo que en tales casos los traumatismos son menos frecuentes de lo previsto. No obstante, no hay que olvidar que los “drops attacks” son en los ancianos la causa de cerca del 22 % de las fracturas de fémur.
Se considera que los “drop attakcs” se deben a la repentina oclusión de ambas arterias vertebrales como consecuencia de una torsión o compresión súbita debida a artrosis cervical; la causa desencadenante es un movimiento del cuello. La repentina falta de flujo hemático al cerebro provoca una inmediata pérdida del mecanismo reflejo del mantenimiento de la posición erguida, lo cual provoca la caída del paciente.
El tratamiento de los “drop attacks” presenta dos aspectos: en primer lugar. procurar por todos los medios que el paciente que tiende a caerse sufra el menor daño posible —en ningún caso debería subir o bajar escaleras sin compañía— y además prestar la máxima atención para que el ambiente resulte lo más seguro posible; en segundo lugar, proporcionar al paciente un collar cervical que impida los movimientos del cuello.
• Ataques isquémicos transitorios. Generalmente no son causa de caídas porque no suelen provocar una pérdida repentina del conocimiento ni una súbita y profunda debilidad de las extremidades inferiores. No obstante, ocasionalmente pueden manifestarse de esta forma.
• Hipotensión postural. Muy común en los ancianos, es obviamente frecuente también en todos aquellos pacientes que toman fármacos hipotensores. Historias de caídas registradas al adoptar la posición erguida (especialmente al levantarse de la cama) suelen ser oríentativas. La presión sanguínea debería medirse tras haber estado el paciente tumbado durante al menos 10 minutos, invitándole a continuación a adoptar la posición erguida durante al menos dos minutos. El efecto de la hipotensión postural puede perdurar una hora o incluso más, hasta el punto de provocar una caída incluso mucho tiempo después de que el paciente se haya levantado de la cama.
• Síncope. Un simple desvanecimiento puede producirse en los ancianos exactamente igual que en los individuos más jóvenes.
• Vista insuficiente. Los individuos que son mayores y ciegos pierden fácilmente el equilibrio. Se podría presumir que estos individuos sufren caídas accidentales con mucha mayor frecuencia que los individuos con vista buena, aunque parezca que son más prudentes en sus movimientos. Sin embargo, numerosas pruebas hacen pensar que en realidad tropiezan” con menor frecuencia que los demás.
Las alteraciones de la deambulacion
LAS CAÍDAS EN LA TERCERA EDAD
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