EL PORTADOR DE ANO ARTIFICIAL

LA ABLACIÓN DEL COLON Y DEL RECTO con realización de un ano artificial

ostomia-completConlleva una serie de problemas enormes, que pueden condicionar toda la vida del paciente. Por esta razón es necesario proporcionar un apoyo psicológico, brindado en el momento del diagnóstico y durante el proceso de rehabilitación.

Las enterostomías, junto con las gastrostomías y las yeyunostomías alimentarias, forman parte del capítulo de las derivaciones digestivas externas.

Aunque también las yeyunostomías consistan en la apertura del intestino a la pared abdominal, el término de enterostomías se reserva para las derivaciones intestinales implicadas en la función evacuatoria. Las enterostomías son pues el resultado de intervenciones quirúrgicas que modifican profunda mente la función intestinal, transformándola en un acto que se escapa a la voluntad y que se realiza a través de una abertura abdominal que recibe el nombre de estoma.

Los tumores representan la causa principal por la que se recurre a las enterostomías, seguidos a gran distancia por las enfermedades inflamatorias y por los traumatismos.

Por consiguiente, las enterostomías guardan relación con todos los sectores de la patología digestiva y representan la solución a numerosos problemas quirúrgicos. Sin embargo, debido a su propia naturaleza de nuevo órgano defecatorio incontrolable situado en el abdomen, dan lugar a enormes inconvenientes que pueden echar a perder el buen éxito del tratamiento de la enfermedad originaria. En efecto, en la literatura médica se halla muy extendido el concepto según el cual las enterostomías representan un alto precio que se ha de pagar por la curación y generalmente se las considera un remedio peor que la enfermedad.

Sin duda alguna la necesidad de prótesis, las dificultades en la regulación de la función intestinal, la producción de gases y la consiguiente preocupación por posibles olores y ruidos, el abatimiento personal y el miedo al rechazo por parte de los demás son problemas que alteran el ritmo normal de vida del individuo, así como su equilibrio psicológico, limitando profundamente su capacidad de relación.

En otras palabras, se trata de problemas de orden práctico y psicológico que el ostomizado no es capaz de superar por sí solo y que le impiden, una vez operado, reintegrarse fácilmente a su ambiente familiar, laboral y social. La rehabilitación es, por consiguiente, una exigencia imprescindible y significa guiar al ostomizado por el difícil camino de la reinserción, proporcionándole soluciones a los problemas de orden práctico y apoyándole en el plano psicológico.

TÉCNICA Y FASES DE LA REHABILITACIÓN

Sistemas_colectoresSe halla muy extendida la opinión según la cual la rehabilitación del ostomizado consiste simplemente en enseñarle a cambiarse la bolsa.

Aunque ello constituya un aspecto fundamental del proceso de rehabilitación, no es sin duda el único del que deban ocuparse tanto el cirujano como el terapeuta.

Los numerosos problemas a los que ha de enfrentarse un ostomizado requieren en efecto habilidad técnica, pero también una gran disponibilidad y paciencia. De este modo, si por un lado la resolución de problemas de orden práctico (regulación de la función intestinal, cambio de prótesis, eliminación de los olores, etc.) equivale a sentar las premisas para una reinserción total, por otro una información y un apoyo psicológico adecuados re presentan el medio mejor para mantener di cha reinserción constante en el tiempo.

De un reciente estudio llevado a cabo sobre un grupo de ostomizados británicos han surgido elementos que confirman la importancia tanto del aspecto técnico como del informativo-psicológico de la rehabilitación. En ese grupo, en efecto, el 90 % de los ostomizados que presentaban un estado depresivo tenía problemas relacionados con la gestión del estoma, al igual que el 84 % de los que sufrían importantes restricciones en su vida de relación. Además, el 70 % de los ostomizados con problemas relacionados con su abertura anal se quejaba de la falta de información durante la estancia en el hospital. Estos datos demuestran la necesidad de articular el proceso de rehabilitación en varias fases, que deben comenzar aún antes de la intervención y continuar a veces durante toda la vida del ostomizado.

La primera fase, llamada de información precede a la intervención y corre a cargo del cirujano, del terapeuta especializado en enterostomías y del psicólogo.

La segunda, llamada de entrenamiento, se desarrolla en el postoperatorio, y corre por entero a cargo del terapeuta.

La tercera, o del “follow-up”, no tiene limites de tiempo, tiene lugar en el centro de rehabilitación y corre a cargo de todos los componentes del equipo de rehabilitación.

ostomiasEstudios ya clásicos han demostrado que los ostomizados que no tienen ideas claras sobre el tipo de intervención a la que se han sometido permanecen durante mucho tiempo convencidos de que han sufrido un ata que violento, lo cual fomenta la idea de que tienen un físico frágil y enfermo. Si dicha convicción se mantiene durante mucho tiempo, se traduce en una considerable restricción del espacio vital y de las actividades.

Por el contrario, más recientemente se ha demostrado que los ostomizados que han recibido información comprensible sobre lo que deben y pueden esperar de la intervención quirúrgica sufren menos que los demás las consecuencias del estres post operatorio.

Los objetivos de la información son esencialmente tres: la enfermedad, el tratamiento y las consecuencias de éste.

Por cuanto respecta al primero, no hay posibilidad alguna de conducta uniforme.

Cuando la enfermedad en cuestión es, por ejemplo, una colonopatía inflamatoria, la labor de informar al paciente de la entidad del proceso no tiene por qué entrañar mayores dificultades. Sin embargo, no resulta tan fácil informar a un paciente de que tiene un tumor, tanto más si éste está ya muy extendido.

Por ello es indispensable tener en cuento la personalidad del enfermo, hablando con él y sobre todo escuchándole.

La decisión puede tomarse ron la ayuda del psicólogo, de gran importancia en esta fase aunque en cualquier caso ha de ser cuidadosamente sopesada.

la información sobre el tipo de tratamiento debe ser exhaustiva y detallada, pero sobre todo sincera. El error mas grave y por desgracia aún más extendido que se puede cometer en esta tase es ocultar al enfermo que se le va a practicar una abertura en la pared abdominal.

La cadena de reacciones a veces desesperadas que el paciente manifiesta una vez informado son bastante típicas y constantes. en general. el enfermo pasa de una actitud de rechazo total a una de desesperación y a otra que definiremos como de contrato, en la que sigue pidiendo y proponiendo distintas soluciones alternativas. Si se quiere contar con su colaboración en el postoperatorio. habrá que operarle solo cuando se tenga la sensación de que ha aceptado plenamente la propuesta terapéutica.

Mentir sobre el carácter permanente del ano artificial constituye un grave error, ya que, si es verdad que ello puede facilitar la aceptación en las fases iniciales, provoca una turbadora desilusión mas tarde,

por cuanto respeta al tercer objetivo de la información, es decir a las consecuencias del tratamiento, hay que decir que la manifestación por parte del paciente de un interés meticuloso por ellas hace suponer una especie de aceptación preliminar de la idea.

No es necesario ser excesivamente minuciosos desde un principio a propósito de esta cuestión, pero es indispensable no prometer lo que no se pueda mantener.

Un método valido para proporcionar datos consiste en la celebración de reuniones entre el futuro ostomizado y otros operados de su mismo sexo y de su misma edad en buen estarlo psico-fisico. Será pues tarea del rehabilitador de ostomizados reconocer entre quienes frecuentan el centro de rehabilitación los ostomizados mas adecuados para este tipo de actividad de apoyo psicológico.

Valoración psicológica del paciente candidato a tener ano artificial
DIETA PARA EL ANO ARTIFICIAL

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