Anorexias de origen orgánico

Anorexia con alteración de la relación requerimientos / ingestión de alimentos.

Alteraciones del mecanismo del hambre por lesión del cerebro (hipotalámica)

En estos estados se produce una formación defectuosa de la sensación de hambre y en consecuencia una ingestión de alimentos insuficiente para satisfacer las necesidades.

Alteraciones de corta duración del mecanismo del hambre

Existen condiciones en las que el mecanismo del hambre se ve alterado debido a factores ambientales. Un ejemplo típico es la disminución del apetito consiguiente a una emoción fuerte. En tales condiciones se produce anorexia y las necesidades del organismo no se ven satisfechas porque existen interferencias que impiden una formación normal de la sensación de hambre. Es curioso que puede darse también la condición contraria, siempre por acción de factores ambientales. Por ejemplo, un niño puede comer más de lo que necesita cuando come en el colegio o en la guardería. La alteración del mecanismo del hambre en este sentido se debe al ejemplo de los compañeros, a la curiosidad por lo nuevo y a otros factores similares.

Alteraciones de origen psicógeno del mecanismo del hambre

No hay duda de que un ambiente familiar alterado puede dar lugar a una disminución del apetito de larga duración: en general, las anorexias verdaderas tienen en efecto una base psicógena. Sin embargo, es también posible observar anorexias consideradas psicógenas en las que el rechazo a los alimentos es un mecanismo de defensa de un niño al que sus padres quieren imponer una dieta más rica de lo necesario, convencidos de que el pequeño pide muy poco. Si los padres dejan de imponer su voluntad, la oposición del niño desaparecerá y la situación se normalizará.

Quizá puede incluirse en este grupo la anorexia de alimentación monótona, ya que una escasa variedad de alimentos puede determinar una reducción del apetito de base psicógena.

La importancia de la familia a la hora de desencadenar y favorecer el desarrollo de una anorexia nerviosa está totalmente comprobado y definido ya el modelo psicológico de esta familia.

Las madres de las chicas anoréxicas tienen en general un temperamento ansioso y al mismo tiempo muy ambicioso; llegan a menudo a utilizar a su hija como medio de revalorización narcisista de si mismas. El interés por el aspecto físico de la niña es en estos casos excesivo desde la más tierna infancia. Este tipo de madres son hiperprotectoras, teniendo serias dificultades para sentir y satisfacer las necesidades propias de la hija y manifestando una tendencia continua a confundir sus propias vivencias con las de su hija.

El padre suele ser cordial y jovial, al menos aparentemente y a menudo permisivo pero aislado en el ámbito de la familia, interviniendo poco en las principales decisiones de ésta. La madre es el elemento guía, el padre posee una autoridad prácticamente simbólica y casi siempre es utilizado por la madre para dar fuerza a decisiones tomadas sólo por ella. La pareja parece mostrar una unión satisfactoria, pero a menudo sólo superficialmente, con una relación que dista mucho de ser equilibrada y ambos padres muestran aspectos neuróticos en su carácter: una profunda inseguridad e insatisfacción interior, enmascarada por una actitud autoritaria y posesiva en el caso materno y una depresión en el caso del padre. Los hermanos, tienen un cierto distanciamiento afectivo y material con respecto a la hermana anoréxica, frente a la cual tienden luego a asumir una actitud acusatoria o indiferente

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