APARICIÓN DE LOS CARACTERES SEXUALES

Además del desarrollo de las gónadas (ovarios y testículos), en la pubertad se manifiestan transformaciones características del aspecto exterior, los llamados caracteres sexuales secundarios.

En la mujer.
La primera manifestación “externa” del desarrollo puberal en las mujeres corre a cargo de las glándulas mamarias. La areola (zona oscura alrededor del pezón) empieza a ampliarse y a elevarse. Más tarde comienza a tomar forma toda la mama. En el primer año del desarrollo, la mama adopta una forma cónica, pero cuando se acerca la primera menstruación se redondea.

Inmediatamente después del desarrollo de los senos, empieza a crecer vello en la región púbica, y, más tarde, también en las axilas. Al mismo tiempo, se produce un ensanchamiento de las caderas y la piel cambia también de aspecto. Los poros cutáneos se abren y secretan más grasa; se forman así los “puntos negros o barrillos”, debido a la asociación de la grasa con el polvo y la suciedad.

Es muy fácil que los gérmenes penetren en estos “puntos negros” y produzcan una pequeña infección o forúnculo.

En el varón.
El primer punto importante que hay que recordar a propósito del desarrollo puberal de los varones es que el niño empieza a madurar unos dos años más tarde que la niña.

El chico empieza a crecer en altura a una velocidad doble que la de antes. El pene, los testículos y el escroto (el saco en el que se hallan contenidos los testículos) se desarrollan también rápidamente. En primer lugar crecen los pelos del pubis y luego los de las axilas. La voz cambia de tono y se hace más profunda.

Unos dos años mas tarde, el cuerpo del muchacho ha completado casi totalmente el paso a cuerpo de hombre. En los dos años siguientes crecerá en total 5 o 6 centímetros y luego prácticamente dejará de crecer. Al igual que la mujer, el varón puede pasar por una etapa de torpeza en su comportamiento físico y en sus reacciones emocionales; en efecto, no ha adquirido aun el control total de su nuevo organismo y de sus nuevas sensaciones. Los altibajos de su voz constituyen un ejemplo de la medida en que es al mismo tiempo niño y hombre, sin ser sin embargo ni lo uno ni lo otro.

EL INICIO de la pubertad se asocia a una aceleración del desarrollo en la estatura del individuo, como consecuencia del efecto estimulante de las hormonas gonadales sobre los huesos. No obstante, tras una primera fase de rápido incremento de altura, el crecimiento se frena y sucesivamente se detiene. Esta sucesión de fenómenos se debe a la peculiar estructura de los huesos largos (fémur, tibía, húmero) en el niño y a su forma de crecimiento. En la edad prepuberal, los huesos largos están formados por una parte central de forma cilíndrica (diáfisis) y por dos partes terminales o epífisis. Cada extremo de la diáfisis se halla unido a la epífisis correspondíente mediante una zona de tejido cartilaginoso llamada cartílago de conjunción o de crecimiento. El tejido óseo de nueva formación se deposita en el limite de la zona cartilaginosa y el hueso sufre un alargamiento progresivo. En edad prepuberal el proceso de crecimiento se halla regulado por la hormona de crecimiento de origen hipofísiarío. En la pubertad, el proceso de crecimiento de los huesos se acelera y el crecimiento en estatura sufre un claro incremento.

El tejido óseo crece, sin embargo, a una velocidad superior a la del cartílago de conjunción, que, en unos años, acaba por quedar aplastado. Este es el momento en el que el hueso adopta su estructura definitiva: diáfisis y epífisis se sueldan y el crecimiento se detiene.

Dadas estas premisas, es fácil comprender que en presencia de un exceso de hormonas gonadales se registra, tras un crecimiento precoz en estatura, una soldadura precoz de los cartílagos, con el resultado de una estatura definitiva reducida; por el contrario, en pacientes con insuficiencia gonadal, se observa, debido a la falta de soldadura de los cartílagos de conjunción, un crecimiento lento pero persistente durante muchos años, que conduce a una conformación esquelética particular, de tipo eunucoide, caracterizada por una estatura elevada y extremidades desproporcionadamente largas en relación al tronco.

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