Adiccion a las drogas

DROGODEPENDENCIAS

En los casos de drogo dependencia los primeros auxilios han de tener como único objetivo la resolución del cuadro agudo en curso.

VER:   CURSILLO: CONSUMO PROBLEMATICO DE SUSTANCIAS PSICOACTIVAS.

LAS CONDICIONES AGUDAS que requieren una rápida intervención en las drogodependencias son:
• la intoxicación aguda o sobredosis;
• el síndrome de abstinencia aguda.
La actuación deberá ser más o menos rápida y específica en función del grado de intoxicación o abstinencia y de la sustancia que la haya producido.

Una primera y grave cuestión que hay que tener en cuenta es el consumo de varias sustancias al mismo tiempo y por consiguiente la aparición de manifestaciones clínicas por combinación de sustancias que a veces enmascaran sus efectos recíprocamente, dificultando su identificación.

Por otro lado, las alteraciones psicológicas son muy variadas y nunca han de ser infravaloradas por considerarlas de menos importancia en relación a los trastornos propiamente orgánicos.
Los cuadros psicológicos pueden a veces presentarse en forma de gravísimas manifestaciones somáticas.

INTERVENCIONES INMEDIATAS

A menudo se da la circunstancia de encontrar a un sujeto del que se sabe que ha consumido sustancias estupefacientes, resultando sin embargo imposible obtener directamente información del paciente o de eventuales acompañantes.
Por otro lado, en la mayor parte de los casos el tiempo necesario para conseguir datos suficientes para una valoración es demasiado largo y arriesgado, porque puede poner en peligro la vida del paciente o dar lugar a la instauración de lesiones irreversibles.
En estos casos es necesario valorar e intervenir inmediatamente para regularizar:
— la función respiratoria;
— la función cardíaca;
— la respuesta de los reflejos (corneal, pupilar, faríngeo y osteotendinoso).

• Mantenimiento de la actividad respiratoria.

Examinar la cavidad oral; eliminar cuerpos extraños, incluidas prótesis dentarias móviles; colocar la cabeza de forma que la respiración no sea ruidosa y que eventuales regurgitaciones estomacales no sean aspiradas. Si no se detecta respiración, inducir una ventilación mecánica mediante el sistema del boca a boca hasta que el paciente esté adecuadamente oxigenado.

“ Evitar el uso de fármacos no necesarios.

Siempre que sea posible, se intentará mantener las funciones vitales mecánicamente.
Ante un estado de depresión cerebral o coma no deben administrarse fármacos estimulantes del sistema nervioso central, que pueden favorecer la hiperpirexia (fiebre alta) y las convulsiones. La hipotensión (presión baja) debida a los sedantes es generalmente atribuible a deshidratación, que puede corregirse mediante administración de líquidos. No resultan de utilidad los fármacos vasopresores. La temperatura corporal debe ser controlada mediante intecambiadores de calor o de frío, limitando o evitando los antipiréticos.

• Control de las convulsiones.

En el adulto las convulsiones pueden ser síntomas de abstinencia provocada por fármacos sedantes hipnóticos y alcohol. Son habituales en caso de sobredosis de heroína, LSD, metacualona o estimulantes. Por último, cada fármaco capaz de producir indirectamente hipoxia cerebral puede causar convulsiones.
El paciente con convulsiones ha de ser protegido frente a posibles episodios de regurgitación y posterior inspiración del material regurgitado. Además, hay que proporcionarle suficiente ventilación y protegerle frente a posibles lesiones (colocándolo en el suelo o en una cama con orillas). Por otro lado, no hay que impedir los movimientos convulsivos y es necesario aflojar inmediatamente la ropa que esté demasiado apretada.

DIAGNÓSTICO

Es muy difícil establecer un diagnóstico exacto de intoxicación o de abstinencia, bien porque generalmente se trata de sujetos que consumen al mismo tiempo varios fármacos, bien porque una reacción aguda suele deberse a un considerable número de variables:
— tipo de fármaco;
— dosis;
— presencia de contaminantes;
— tiempo transcurrido desde el consumo;
— preexistencia de problemas de naturaleza física o psicológica;
— grado de tolerancia desarrollada hacia ese fármaco;
— periodo de administración continua del mismo.

Por ello sólo es posible señalar una serie de manifestaciones principales, a pesar de que se trata a menudo de manifestaciones que coinciden para grupos de sustancias farmacológicamente distintas.
En ocasiones la fuente de diagnóstico más importante es la anamnesis directa del paciente, cuando éste se encuentra consciente o en un estado de semiinconsciencia, o la anamnesis indirecta de familiares o amigos que conozcan bien al paciente.

ASPECTO GENERAL

Si el paciente se encuentra agitado e inquieto, se puede sospechar del consumo de anfetaminas o de LSD o bien de un síndrome de abstinencia por barbitúricos o por heroína. También la marihuana puede producir una reacción similar.
Un paciente tranquilo, ausente, puede haber consumido recientemente barbitúricos, heroína o compuestos alucinógenos. El consumidor de heroína generalmente está tranquilo, con una sonrisa típica, ausente, con los ojos parcialmente cerrados como si estuviera adormecido.
Aunque sigue abierta la discusión en torno a la existencia de un verdadero síndrome de abstinencia física por anfetaminas, es frecuente observar un síndrome caracterizado por apatía, somnolencia, depresión y modificaciones electroencefalográficas 12-24 horas después de la suspensión del consumo crónico.

SIGNOS DE LAS FUNCIONES VITALES

• Presión arterial:
se observan corrientemente aumentos de la presión sanguínea en los
sujetos que consumen anfetaminas. Pueden también asociarse al consumo de LSD. La hipotensión ortostática puede observarse en la abstinencia de barbitúricos y a veces de marihuana.
• Pulso:
la taquicardia (aumento de la frecuencia de los latidos cardíacos) es un dato inespecífico en la mayor parte de las reacciones al uso no terapéutico de sustancias. Las irregularidades del pulso sugieren en cualquier caso el abuso de anfetaminas.
• Temperatura:
puede aparecer fiebre tras la administración de LSD o en la abstinencia de narcóticos o barbitúricos. Antes de atribuir la fiebre al fármaco, es necesario excluir la presencia de procesos infecciosos.
Respiración: los barbitúricos y los narcóticos deprimen la actividad respiratoria cuando se consumen a dosis altas.

VER:   CURSILLO: CONSUMO PROBLEMATICO DE SUSTANCIAS PSICOACTIVAS.

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