LA DIETA PARA LAS ENFERMEDADES DEL HÍGADO

higadoDEBE SER RICA en proteínas y contener sólo ciertas grasas; los azúcares pueden incluirse, mientras que el alcohol está totalmente prohibido. Éstas son las líneas generales, válidas para las insuficiencias hepáticas moderadas. Cuando el cuadro clínico es más complejo, la dieta, al igual que la terapia, es competencia del médico.

Pocas otras enfermedades, aparte de la insuficiencia hepática, presentan, en el ámbito de la variabilidad individual, una gama tan amplia de restricciones alimentarias injustificadas. Incluso en los más célebres tratados de dietética, el espacio dedicado al tratamiento dietético de la “pequeña” insuficiencia hepática, es decir de las formas más frecuentes y de grado más leve, suele ser en efecto exiguo y, en algunos casos, incluso nulo, y las razones de este contraste residen en un doble orden de cosas.
comida para el higadoEn primer lugar, el diagnóstico de insuficiencia hepática no debe sólo formularse sobre la base de los trastornos referidos por el enfermo, sino que ha de ser confirmada también por la detección de un aumento de tamaño del hígado, aunque sea discreto, así como de alteraciones de determinadas funciones hepáticas confirmadas mediante los oportunos exámenes de laboratorio.
En efecto, no pocas veces los trastornos digestivos son consecuencia de alteraciones patológicas de otros órganos del aparato digestivo o, más a menudo, son incluso expresión de trastornos nerviosos vegetativos que tienen su origen en cambios del estado de ánimo o del equilibrio psíquico.
En segundo lugar, es precisamente en el terreno individual donde actúan esos conceptos pseudocientíficos que se transmiten de un sujeto a otro y que constituyen el sustrato de muchos prejuicios y de los numerosos tabúes en relación a la alimentación en general.
Así por ejemplo, carece de fundamento científico la prohibición, tan frecuente en relación a estos enfermos, de consumir zumo de naranja o espinacas, a menos que se quiera tener en cuenta la forma de preparación de estas últimas, que suele requerir una pequeña cantidad de grasas.

PRINCIPIOS GENERALES

Desde el punto de vista práctico, para estas formas de ligera insuficiencia hepática la dieta puede enfocarse siguiendo las líneas generales de una dieta ligera o suave, según los siguientes principios fundamentales:

  • limitación o exclusión de los alimentos ricos en material difícilmente digerible en el intestino: eliminación por tanto de las carnes “nerviosas”, es decir ricas en tejido conectivo y en fibras colágenas, y de los vegetales constituidos en su mayor parte por fibras y celulosa;
  • eliminación de los alimentos picantes o en cualquier caso ácidos;
  • sencillez en la elaboración de los alimentos;
  • exclusión de especias y aromas.

En definitiva, se trata de la misma dieta que se recomienda a cualquier persona con dificultades digestivas, sean de la causa que sean; además, en caso de insuficiencia hepática, se recomienda reducir de forma especial las grasas de condimento, dando preferencia al aceite de oliva crudo.

higado-grasoEl valor calórico global diario se determina sobre la base del peso ideal, el sexo, la edad, las condiciones de vida y el ambiente. Siendo la cantidad de proteínas de 1 g por kilo de peso y la de lípidos equivalente al 35-40 % de las calorías globales, el resto ha de ser proporcionado por los carbohidratos, que deben derivar, al menos en su mayor parte, de los polisacáridos (pan, pasta, arroz, legumbres, patatas).
El aporte proteico procede de las carnes, el pescado, los huevos, los derivados lácteos y las legumbres; el lipídíco, de las carnes, el pescado, los huevos, los derivados lácteos y las grasas de condimento. Naturalmente la dieta debe contener una cantidad adecuada de minerales y vitaminas, proporcionados por la fruta y las verduras, y es conveniente complementarla con fibra (pectina y salvado).
Dado que la insuficiencia hepática y el alcoholismo son causa de defectos de absorción intestinal y por consiguiente de carencias tanto de minerales como de vitaminas, puede resultar conveniente integrar la dieta con productos farmacéuticos, con objeto de cubrir las necesidades diarias.

Para una correcta prescripción dietética es por último necesario recurrir a las tablas de composición de los alimentos.

Se puede emplear una cantidad diaria de unos seis gramos de cloruro sódico, a excepción, naturalmente, de los pacientes con amenaza de coma, en coma o con graves alteraciones electrolíticas. Desde el punto de vista de la higiene alimentaria, la mencionada cantidad de sal sería apropiada también para el individuo sano, y es suficiente para dar sabor a los alimentos. En las formas crónicas, el reposo y una dieta racional y agradable son a menudo suficientes para superar la inapetencia y encaminar la mejoría.

Desayuno

Leche o yogur desnatados, si se desea con un poco de café; té ligero; azúcar, miel, mermelada, jalea de fruta; zumo de cítricos, batidos de frutas, fruta fresca; pan o grisines integrales o tostadas.

Almuerzo

Pasta o arroz, condimentados con aceite crudo o mantequilla fresca y queso parmesano, o bien con salsa de tomate u otras salsas simples que no contengan embutidos, carnes grasas, vísceras, especias, mostaza, pimienta, pimentón o mayonesa.

Carne blanca preferiblemente a la plancha, o bien hervida o al horno (evitar las salsas), o cocida al vapor, o cruda: ternera, pollo, pavo (de las aves evitar la piel), conejo; pescados: lenguado, dentón, lubina, pulpo, mero, trucha, merluza, emperador y salmonete, hervido o a la plancha, condimentado con aceite y salsa de limón

Verdura de temporada cruda o hervida, condimentada con aceite y vinagre o zumo de limón.

Fruta de temporada fresca o rallada o batida, o cocida o al horno, o zumo de cítricos; evitar la fruta poco madura o reseca, los dátiles, los piñones y las castañas.

Pan o grisines integrales o pan tostado.

Comida

Sopa de fideos o de arroz sin grasa, puré de verduras o sopa de verduras con pasta o arroz, sémola (preparada con caldo o con leche, crema de cebada, crema de arroz, tapioca.

Quesos no grasos y frescos: queso de Burgos, mozzarella, requesón; se consumirán con moderación el gallego, el holandés o el manchego fresco; puede tomarse jamón cocido o serrano, pero sólo la parte magra; dos veces a la semana dos huevos, duros o mejor pasados por agua o escalfados. Verdura, fruta y pan, véase comida.

HEPATOPATÍAS GRAVES

Especialmente delicada es la cuestión de la nutrición cuando aparecen signos amenazadores de encefalopatía hepática, cuya presentación puede ser consecuencia de diversos factores, como trastornos alimentarios, consumo excesivo de alcohol, infecciones intercurrentes, hemorragia digestiva o evolución especialmente violenta de una hepatitis aguda. En este caso puede ser necesaria la hospitalización del paciente. La patogenia real de la encefalopatía no está todavía muy clara; es probable que intervengan varías causas de acción sinérgica. Para una correcta interpretación de las medidas que se han de adoptar desde el punto de vista nutricional, hay que tener en cuenta que por acción de la flora bacteriana del colon sobre las proteínas se forman productos tóxicos que el hígado insuficiente no es capaz de metabolizar o que pasan a la circulación general, escapando así a la acción elaboradota de la víscera.

pescadoEn los enfermos en coma profundo el problema de la alimentación por vía oral no existe. En tales condiciones se debe recurrir a la administración intravenosa de soluciones glucosadas al 50 % (200-250 g de glucosa al día). Si el coma es consecuencia de una hemorragia digestiva, aparte de las medidas para detener la hemorragia, es necesario eliminar mediante enemas la sangre estancada y realizar enemas de lactulosa para evitar la formación de productos tóxicos por acción de la flora intestinal sobre la sangre.

caracteristicas del pescadoCuando, a pesar de la presentación de una fenomenología neurológica, los enfermos se encuentran aún conscientes, es necesario programar enseguida un plan apropiado de alimentación, procediendo a la eliminación total de las proteínas para evitar la formación intestinal de productos tóxicos y garantizando al mismo tiempo un aporte calórico suficiente. Para ello hay que recurrir a los hidra-tos de carbono y las grasas, proporcionando al mismo tiempo zumos de fruta y verduras eventualmente integrados con productos farmacológicos para mantener el equilibrio vitamínico y mineral. Por cuanto respecta a la realización práctica de la dieta, se aconsejan el pan y las pastas aproteicos; se pueden preparar sopas de verduras o verduras condimentadas con aceite o, si se desea, con tomate; se aconsejan los aromas vegetales. Es conveniente completar el bloqueo de formación de productos tóxicos en el intestino administrando a los enfermos de 4 a 6 gramos al día

El pescado, cocinado y condimentado sin grasas, está muy indicado por su elevado aporte proteico.

1 comment for “LA DIETA PARA LAS ENFERMEDADES DEL HÍGADO

  1. juan a espan
    Febrero 28, 2017 at 12:40 pm

    me ha gustado.gracias

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