Crack, pasta base, y nuevas drogas

Crack, pasta base, y nuevas drogas

Hace ya algunos años tanto en España como en el resto de Europa se anunció que pronto llegarían nuevos flagelos para el mundo de las drogas, preludio de una nueva e impresionante escalada de muertes. Se trataba de nuevas y explosivas mezclas de efectos mortales que en Estados Unidos estaban ya imponiéndose a gran escala, habiendo multiplicado por cinco el consumo de drogas de los últimos años.

El más conocido de estos nuevos estupefacientes es una mezcla de cocaína, bicarbonato y otras sustancias tóxicas. Su nombre, “crack”, responde probablemente a su efecto fulminante, cuya potencia es diez veces superior a la del LSD.

Esta sustancia se fuma mediante pequeñas pipas de cristal: de esta foma entra directamente en el aparato respiratorio y en apenas seis segundos llega al cerebro, vehiculada por la circulación sanguínea. Su amplia difusión se debe sobre todo a su bajo costo, un quinto de lo que cuesta una dosis equivalente de cocaína tradicional. La dependencia inmediata y las violentas reacciones que genera esta droga han causado ya muchísimas víctimas, y cada día más jóvenes. Incluso niños menores de 10 años.

Esta droga, que algunos han definido como “de los pobres”, se vende sobre todo a los jóvenes, que la llevan en su bolsillo en formas de cápsulas de colores, como si fueran simples vitaminas. En Estados Unidos la trayectoria del crack ha sido rapidísima. Desde Los Angeles hasta Nueva York el crack se consume hoy día en escuelas, oficinas y fábricas. Pero también en las “crack houses”, sórdidos apartamentos que han surgido entre la degradación general de los tugurios de la ciudad y en los que dos habitaciones son suficientes para elaborar y vender el producto. La policía no da abasto, ya que no ha acabado aún de desmantelar uno cuando ya se ha abierto otro.

Puntualmente, tras su rodaje en Estados Unidos, el crack llegó también a Europa. Y en España, este mortal alucinógeno se ha cobrado ya también sus primeras víctimas.
Junto al crack, se han comercializado además otros tipos de drogas. Una de ellas es el “basuco” o paco, la pasta base, con muy amplia difucion en america del sur, sobre todo en Argentina y Uruguay, donde crecion desde el 2002, generado su consumo a raiz de las crisis economicas de estos paises, que al igual que el crack puede fumarse y por consiguiente es absorbido y despliega sus efectos muy rápidamente.

De origen colombiano, el basuco es una sustancia blanquecina obtenida a partir de los residuos de producción de la cocaína y de la marihuana. Se trata de un alucinógeno de gran efecto, pero muy pobre. Su bajo precio de venta no da pie a que las numerosas organizaciones criminales que se dedican al comercio de sustancias estupefacientes obtengan grandes beneficios, a diferencia de otras sustancias de costo mucho más alto. Por ello no aparece en el mercado más que en casos de urgencia, es decir cuando se intensifican los secuestros de droga pura y cuando se bloquean las vías internacionales de abastecimiento.

De Brasil está llegando, por otro lado, el “epadu”. Se trata de una sustancia extraída de una planta muy extendida en aquella región, cuyo cultivo y producción puede superar la producción total de cocaína de Colombia y Venezuela juntas. El costo de producción es inferior al de la cocaína, aunque los efectos, como declaran alarmadas las propias autoridades brasileñas, son muy superiores.

VER:   CURSILLO: CONSUMO PROBLEMÁTICO DE SUSTANCIAS PSICOACTIVAS.

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