HIGIENE MENSTRUAL

la experiencia de la primera menstruación

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Mi primer menstruacion

Aunque, prestando la debida atención, se reconozcan los signos que anuncian la proximidad de la menarquía, muchas chicas siguen viviendo la experiencia de la primera menstruación sin una preparación adecuada y, así, atraviesan un periodo de inseguridad.

Toda jovencita ha de saber que la hemorragia de una menstruación es de unos 40-50 ml de sangre como media y que los 100 ml se superan sólo en el 10 % de los casos, Para adoptar un comportamiento correcto, es importante saber que las tres cuartas partes de esta pequeña cantidad de sangre son eliminadas en los 2 primeros días, que la sangre menstrual no sale de forma continua, sino que gotea del útero en forma de pequeñas oleadas y que el flujo puede detenerse durante unas horas.

La jovencita ha de saber también que desde el principio es conveniente tener siempre al día el calendario menstrual para disponer de una representación del fenómeno en los meses anteriores, de gran utilidad para ella y en caso de visita médica,

Por cuanto respecta a la higiene, suelen usarse tampones o compresas, igual que hace 2.000 años, sólo que perfeccionados.

Compresas.

primera-reglaLas compresas modernas (toallas femeninas) ofrecen, a diferencia de los modelos primitivos, un alto grado de absorción y no son en absoluto molestas.

Hace ya tiempo que existen en el mercado compresas que no hay que fijar mediante un cinturón o una braguita higiénica. En efecto, presentan por su cara inferior una banda adhesiva o un material que impide que la compresa se mueva, si está bien aplicada, sobre cualquier tipo de braguita. Hay anatómicas, con alas, con gel, etc.

La destrucción de las compresas usadas requiere también atención por parte de las jovencitas. En la escuela se plantean problemas especiales debido al hecho de que al menos el 25 % de las chicas entre 12 y 13 años han pasado ya la menarquía, Es absolutamente necesario que en los lavabos, y no fuera de los mismos, se coloque una papelera específica para las compresas usadas y que se enseñe a la chica a envolver la compresa en una bolsita antes de tirarla,

Si se utilizan compresas higiénicas es inevitable que las puertas de la vagina se ensucien. Si la compresa está mal colocada, se ensuciarán zonas más amplias de la vulva y de los pelos púbicos. Debido a la presencia de numerosas bacterias en dicha región, la sangre menstrual es enseguida objeto de putrefacción, originándose mal olor, Las chicas jóvenes, en el momento de la pubertad, emanan casi siempre un fuerte olor corporal y, si no han aprendido a mantener una escrupulosa higiene, los efectos secundarios de la menstruación pueden resultar desagradables para ella misma y para los demás,

A este respecto están indicados los lavados frecuentes con un jabón neutro o con otro detergente específico.

Las irrigaciones vaginales no sólo no sirven para nada, sino que pueden ser incluso perjudiciales. La flora vaginal normal en la madurez sexual es sensible también al agua limpia y resulta destruida por los desinfectantes. De esta forma se interrumpe en efecto el mecanismo normal de autorregulación del ambiente vaginal, que en condiciones normales funciona de forma autodefensiva y hace que resulten inocuas las bacterias patógenas, al mantenerse inalterada la reacción ácida normal de la secreción vaginal.

Tampones.

menstruacionLa mayor parte de las chicas prefieren los tampones endovaginales, por sus ventajas prácticas e higiénicas. El tampón está constituido por un cilindro de algodón tratado de forma especial y comprimido para facilitar su introducción. Una vez introducido en la vagina, se expande y abre sus espacios intercapilares. La sangre menstrual es absorbida y queda retenida hasta los límites de capacidad de absorción del tampón. Los tampones se venden en diferentes medidas, para responder a la distinta amplitud de la vagina según la edad y a la distinta abundancia de flujo menstrual.

En caso de desarrollo normal del himen, la introducción del tampón no plantea dificultad alguna. A lo largo de la estrogenización, el himen se ha transformado y ha alcanzado el grado de formación típico de la edad, esto es, se ha hecho flexible y puede dilatarse hasta un diámetro de 2,5 cm sin romperse.

Los tampones de algodón deben cambiarse cada 4-6 horas en los primeros días de la menstruación; cuando el flujo es ya menos intenso, cada 12-14 horas; en cualquier caso el cambio se efectuará en función de la intensidad de la menstruación. Observando su menstruación típica, la chica intuye inmediatamente los intervalos a los que debe cambiar el tampón en los distintos días, Se desaconseja el cambio demasiado frecuente del tampón. Si se retira cuando todavía está casi del todo seco se puede provocar una inflamación de tipo mecánico del orificio vaginal, que puede diagnosticarse erróneamente como vaginitis. A veces se oye hablar de tampones “olvidados”. Sin embargo, dada su longitud, el tampón no puede desaparecer en la vagina. Ello sería posible sólo en caso de coito, lo que nos lleva a aclarar que el tampón no presenta ningún efecto anticonceptivo. El tampón de algodón empieza a tener efectos negativos sobre el ambiente vaginal cuando ha permanecido en el mismo durante más de 36 o 48 horas. Si después de este periodo de tiempo no es extraído, en 4-5 días se puede producir una inflamación de las porciones de pared vaginal en contacto directo con el tampón y, todavía más tarde, la salida al exterior de secreciones malolientes. Estas irritaciones se curan en muy poco tiempo tras la extracción del tampón.

Si se usan compresas higiénicas, puede observarse la salida de vez en cuando de “coágulos hemáticos”, que no se observan si se usan tampones. Los inexpertos se preguntan dónde quedan estos grumos de sangre y si se estancan, Sin embargo, hay que aclarar que no se trata de coágulos propiamente dichos, sino de depósitos de glóbulos rojos sobre el moco o sobre otros componentes de la secreción vaginal y que dichas formaciones no tienen su origen en el útero, sino en la vagina, Por ello usando el tampón no se observan, ya que la secreción es rápidamente absorbida en cuanto abandona el útero.

Ejercicios para aliviar el dolor menstrual

Arriba tumbada sobre el suelo colorar las manos a los lados del cuerpo a la altura del pecho Levantar lentamente la cabeza y el tórax sin bajar los brazos. A continuación alargar los brazos, arqueando la espalda hacia atrás,

Abajo, tumbada sobre el suelo, agarrarse los tobillos, tirar de ellos hacia la cabeza y balancearse lentamente hacia delante y hacia atrás.

TODAVIA HOY, las chicas tienen muchas dudas y lagunas en lo referente a la protección y a los cuidados higiénicos de los órganos genitales, del mismo modo que existen aún prejuicios populares sobre cómo hay que comportarse durante las menstruaciones. Sin embargo, el hecho de conocer el origen y el curso de las menstruaciones permite a la adolescente vivirlas sin preocupaciones.

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