La teoría del feng shui es
cosmológica, y se basa en conceptos abstractos daoístas
del Hombre y el Universo. Su objetivo es la unificación del Cielo,
la Tierra, el Hombre y la Materia mediante la fuerza conocida como Esencia
Suprema (taiji).
Los chinos antiguos creían que cuando se establecía esa
unidad, el qi (la fuerza vital) entraba y salía con suavidad
de todas las cosas vivas y no vivas, cuyo resultado eran acontecimientos
buenos y positivos. El bloqueo del qi producirá lo opuesto: mal
y desgracia.
Esta teoría de la unión del Cielo, la Tierra y el Hombre
es el núcleo del feng shui, del cual surgen muchos mitos e historias
populares. Este gran esquema de pensamiento cosmológico abstracto
se entremezcló luego con las creencias populares, cuando los
antiguos chinos pretendieron explicar tanto las fuerzas visibles como
invisibles de la Tierra y la influencia compleja y misteriosa de dichas
fuerzas sobre el comportamiento humano. Enfrentarse a los acontecimientos
impredecibles de la vida no era el objetivo principal que buscaban;
lo que más los atrajo fue la búsqueda espiritual que servía
para consolarlos en tiempos de tragedia y penurias. Para los chinos
antiguos, la integración del hombre y la naturaleza (no la conquista
de la naturaleza por el hombre) es una preparación verdadera
y necesaria para el reino espiritual en el que el hombre y el universo
puedan ser uno. Su sabiduría popular les enseñó
la capacidad de aceptar lo inexplicable y, al mismo tiempo, establecer
unos cimientos concretos en la vida par conseguir paz, esperanza y sueños
de continuidad y prosperidad. Para los chinos esta actitud es importante,
consoladora y práctica; es la mente sobre la materia, la voluntad
para seguir hacia delante. Pero también está enraizada
en la armonía entre el hombre y la naturaleza, que crea una sinfonía
humanista de un tipo muy especial.
Los aspectos principales de la cosmología del feng shui se
conciben en los siguientes términos:
El Cielo es un concepto que abarca dioses, espíritus, estrellas
(tanto en su sentido astrológico como mitológico); tiempo
(incluyendo el ciclo de las estaciones y sus influencias); y todas las
manifestaciones de los poderes y las fuerzas visibles e invisibles del
cosmos Con el Cielo también están asociadas las diversas
técnicas de adivinación, numerología y otras formas
de pronosticación.
La Tierra y la Materia son términos usados para describir todos
los objetos y condiciones terrenales, tanto visibles como invisibles.
Los entornos geográficos; la orientación, posición
y ubicación; los Cinco Elementos; los poderes y las fuerzas de
la naturaleza; el orden natural del equilibrio y el contraste; las influencias
invisibles e interrelacionadas de las montañas, los ríos,
los árboles, las rocas, los animales, la gente, las casas, los
objetos, y así sucesivamente...todos son parte de los reinos
de la Tierra y la Materia. También están incluidos elementos
de lo sobrenatural, como los fantasmas y espíritus que coexisten
con el hombre en esta Tierra. Las dimensiones de lo invisible no tienen
tiempo, espacio ni límites cuantitativos. Los antiguos chinos
creían que todos compartimos el mundo juntos, ya sea favorable,
dañino, pacífico o perturbador.
El Hombre significa la mente y el espíritu humanos que deben
unirse con el Cielo, la Tierra y la Materia para que se realicen la
armonía y el equilibrio. Eso se puede conseguir mediante el establecimiento
correcto de una alianza positiva entre todas las fuerzas de la naturaleza,
permitiéndoles fluir suavemente y alimentar la vida.
El taiji y el qi son términos únicos en la cosmología
china, y a menudo se traducen como Esencia Suprema y Fuerza Vital. Los
antiguos chinos creían que el misterioso taiji es el origen del
mismo universo, que contiene las fuerzas opuestas del yin y el yang
que a su vez son la fuente de la fuerza activa, invisible y dadora de
vida llamada qi. Como el taiji es la fuente esencial de esa fuerza vital,
es mediante el taiji como todas las cosas pueden unirse en una sola.
El qi carece de forma o dimensión, pero a través de él
todas las cosas en el universo se manifiestan en los reinos tanto de
lo real (visible) como de lo irreal (invisible). La decadencia física
es la disipación del qi, y la muerte física es su ausencia.
Es un gran concepto abstracto de la unidad y la armonía de todas
las cosas.
Por lo tanto, los chinos siempre han pensado que las personas deben
proteger y nutrir el qi para garantizar su continuo crecimiento y fluidez.
El daoísmo nos enseña que alimentar el qi interiormente
puede complementar la salud y la longevidad. De manera similar, la protección
del qi dentro de una casa conducirá a la paz y la armonía.
Este concepto especial del qi y de su existencia penetra en todas las
ramas del arte y la filosofía chinos, desde la poesía
y la pintura hasta la acupuntura, las prácticas médicas,
la medicina herbal, los ejercicios físicos, las artes marciales
y el feng shui.