LAS FANTÁSTICAS PROPIEDADES TERAPÉUTICAS DEL AGUA

¿Sabía que el agua es el medicamento por excelencia?

Pues aunque mucha gente lo ignora sus posibilidades terapéuticas son inmensas. Y no nos referimos ya al consumo corriente de aguas minerales naturales, a su uso en balneoterapia o a las propiedades del agua de mar, tanto ingerida como en baños terapéuticos. Sus posibilidades curativas van mucho más allá.
Porque el agua se puede activar, energetizar, dinamizar, indumizar, oxigenar, ozonizar, mesmerizar, cromatizar, solarizar, sonorizar, ionizar, imantar, polarizar, magnetizar... Todo un mundo de increíbles posibilidades terapéuticas que apenas se conoce.

"La deshidratación crónica es la raíz de la mayor parte de las enfermedades degenerativas del cuerpo humano y la tragedia más grande de la historia de la Medicina es que los médicos no hayan entendido -y sigan sin entender- la diversidad de señales que emite un cuerpo cuando, simplemente, reclama agua".

De esta forma tan contundente se expresa el médico de origen iraní Feydoon Batmanghelidj en su libro Su cuerpo reclama agua llorando a gritos. Para él, el más importante descubrimiento médico que ha hecho el hombre es haberse dado cuenta de que el agua es la mejor medicina natural para gran número de las llamadas enfermedades.
Basta para entenderlo constatar que todas las funciones del organismo dependen del flujo de agua en el cuerpo. Hasta el punto de que lo que para muchos médicos es un "cuerpo enfermo" para Batmanghelidj no es, en muchas ocasiones, sino un "cuerpo sediento" al que se puede devolver la salud dándole simplemente la cantidad de agua adecuada.

LA MEDICINA MÁS BARATA

El agua de buena calidad biológica, es la forma más barata de medicina preventiva que se conoce. Así lo demuestran no sólo los buenos resultados que se obtienen cuando se utiliza como remedio terapéutico sino también la constatación de que su escasez produce -con el tiempo- un buen número de las enfermedades que conocemos. De hecho, según la Organización Mundial de la Salud cada día mueren más de 300.000 personas en todo el mundo a causa de enfermedades hídricas y en los países en vías de desarrollo el 80% de las enfermedades que asolan a la población se deben a la carencia o a la contaminación del agua.
Dicho con rotundidad y claramente: cada vez son más los expertos que aseguran que bastaría con beber una cantidad suficiente de agua al día para evitar la aparición de muchas enfermedades, incluidas las degenerativas.

El agua nos mantiene sanos.

Eso sí, no confunda agua con líquido.
El cuerpo humano necesita un mínimo de 2 litros de agua al día y el alcohol, el té, el café o las bebidas refrescantes son líquidos... pero no agua.
Por tanto, se trata de beber al menos dos litros de agua, líquidos aparte.

IGNORANCIA MÉDICA

Batmanghelidj explica que algo en apariencia tan simple como ignorar los múltiples papeles químicos que desempeña el agua en el cuerpo humano y desconocer que la deshidratación puede provocar la pérdida de algunas funciones orgánicas es el error más esencial cometido por muchos colegas.
Un error que además ha desviado el foco de atención de la investigación en medicina y ha impedido que los profesionales de la salud aconsejen a sus pacientes medidas preventivas y curas fisiológicas simples incluso para enfermedades graves. De ahí que - junto a un grupo cada vez más numeroso de médicos, científicos e investigadores- postule una nueva "verdad científica", un paradigma simple pero real y poco entendido: que el agua es imprescindible para regular todas las funciones del cuerpo y, por tanto, para que funcione correctamente es fundamental que llegue siempre en cantidad suficiente y en el momento necesario a todo el organismo, especialmente a los órganos vitales (cerebro, corazón, pulmones, hígado, páncreas y riñones).
Por eso, cuando no es así, el cuerpo pone en marcha una serie de sofisticados indicadores para "hacernos saber" que la necesitamos. Uno de ellos es provocar la sensación de sed; lo que sucede es que muchas veces no reconocemos esa petición y otras no la atendemos o la saciamos con una bebida refrescante. De hecho, el último indicador, el más evidente y el único que solemos "reconocer" es la boca seca. Esta señal es el último signo externo de una deshidratación extrema sólo que no siempre es útil porque se ha comprobado que el cuerpo puede sufrir deshidratación aun cuando la boca esté húmeda. Por tanto, ya que a veces nos es difícil entender los mensajes de nuestro cuerpo cuando nos pide agua (no café, ni té, ni ninguna bebida gaseosa) lo suyo es prestar atención consciente a la cantidad que ingerimos. A fin de cuentas, la deshidratación prolongada por no atender las señales que emite el cuerpo puede causar graves daños. Y lo malo es que esa falta de agua es tratada por la mayoría de los médicos atendiendo a los síntomas que provoca con lo que, en función de los mismos, etiquetan al paciente como enfermo de una patología u otra y le tratan con los fármacos recomendados en tales casos.
Es decir, existe una ignorancia médica básica que confunde muy a menudo una simple deshidratación con varias patologías. Error de base que es la principal causa del alto costo actual del sistema sanitario así como de la cronicidad de muchas dolencias que podrían curarse de forma sencilla y rápida con agua. "Los médicos -denuncia Batmanghelidj- han aprendido a acallar las diferentes señales de la escasez de agua en el cuerpo con productos químicos, algo muy perjudicial para las células del cuerpo.
Por ejemplo, el agua es el mejor diurético natural pero mis colegas siguen recetando diuréticos. Están pues tratando de forma negligente a sus pacientes porque los medicamentos pueden dañar los riñones y, en último extremo, el corazón. Recomendando agua en dosis controladas y suficientes conseguirían lo mismo de forma más barata y sin efectos secundarios".
Batmanghelidj asegura, en suma, que buena parte de las enfermedades hoy diagnosticadas no son en realidad tales sino síntomas de un cuerpo deshidratado que, sencillamente, "tiene sed y pide agua".

AGUA Y SÓLO AGUA

Asimismo remarca que la creencia de que el té, el café, el alcohol o las bebidas refrescantes son sustitutivos válidos del agua constituye un error elemental que puede tener graves consecuencias. Porque es verdad que tales bebidas contienen agua pero también lo es que suelen llevar agentes deshidratantes que no sólo la eliminan una vez ingerida sino que además acaban con el agua de las reservas del cuerpo por su fuerte acción diurética.
Es más, el uso constante de estas bebidas -que en la mayoría de los casos contienen sustancias excitantes- priva al cuerpo de su plena capacidad para formar energía hidroeléctrica. Por ejemplo, el exceso de cafeína puede disminuir la capacidad de atención y contribuir a la aparición del síndrome de fatiga crónica así como a un cansancio adicional del músculo del corazón por la excesiva estimulación que provoca. Asimismo, los estimulantes naturales del café -y otro tanto ocurre con el té- sobreexcitan el sistema nervioso central.
Por tanto, es importante prestar tanta atención a la cantidad y calidad de lo que se come como a la cantidad y calidad de lo que se bebe.

A este respecto, el doctor Batmanghelidj afirma que igual que tenemos "dolor de hambre" tenemos también "dolor de sed"; y en este caso el agua es la única sustancia efectiva para aportar alivio. En esas situaciones lo que quiere el cuerpo, lo que necesita, lo que pide, es agua y sólo agua.

AGUAS TERAPÉUTICAS

La importancia del agua para la vida la conoce el hombre desde sus primeros pasos como especie. Por eso siempre se ha preocupado de tenerla a su alcance. Y también desde tiempos inmemoriales entendió que podían tratarse con agua multitud de dolencias. Es más, nuestros antepasados sabían incluso algo que sólo recientemente ha constatado la ciencia: que el agua es capaz de almacenar cualquier información que la impregne por sutil que ésta sea. Una sorprendente capacidad que ha llevado a científicos como Peter Gross a hablar de la "memoria del agua".
Pues bien, precisamente esta facultad del agua para almacenar información es la que ha permitido al hombre intervenir en su estructura molecular con todo tipo de energías (sonora, luminosa, eléctrica, etc.) y obtener "aguas tratadas" que utilizar como remedio terapéutico o coadyuvante de eficacia contrastada en el tratamiento de diversas dolencias.
Las posibilidades terapéuticas posibles con agua son numerosas.
Felicísimo Ramos, catedrático y doctor en Ciencias Químicas y Ciencias Físicas, recoge algunas en su libro El agua magnetizada (Mandala, 1994). A ellas añadimos otras posibilidades que completan un panorama realmente sorprendente.
Porque hoy sabemos que el agua se puede:

-Activar. Se llama así a la obtenida por Piccardi al poner el agua ordinaria en contacto con una ampolla de vidrio que contiene mercurio y gas neón a presión reducida. El agua así tratada sirve para desincrustar los depósitos calcáreos.

-Cromatizar. Se consigue irradiando el agua con luz a distintas frecuencias y colores.

-Dializar. Se obtiene exponiendo el agua a una energía débil que logra aumentar en sus moléculas la distancia de los átomos de hidrógeno respecto de los del hidrógeno y disminuye el ángulo de colocación espacial de los mimos. Esa fuerza es ejercida por los pequeños campos electrostáticos que generan un grupo de cristales de cloruro de sodio y cloruro de litio. Tales cristales -debidamente tratados- son introducidos en unas ampollas de vidrio que a su vez se sumergen durante unas horas en el recipiente donde está el agua -por ejemplo, un vaso- dando lugar así por resonancia al agua dialítica.
Se trata pues de un "agua con átomos descolocados" capaz de disgregar y "alisar" cálculos (renales, biliares, etc.) merced a lo cual se puede lograr la expulsión de las piedras sin apenas dolor. Asimismo, aumenta la solubilidad de las sales minerales que circulan por la sangre y la orina -especialmente las cálcicas- evitando que precipiten y constituyan nuevos cálculos o incrementen el grosor de los existentes

.-Dinamizar. El agua dinamizada -que tiene propiedades terapéuticas- se obtiene según el método que creó Marcel Violet mediante un condensador cuya tensión se armoniza con la energía del paciente. Se conoce igualmente con este nombre al proceso que consiste en agitar enérgicamente los preparados homeopáticos una vez diluidos a fin de potenciar sus propiedades curativas.

-Energetizar o pranizar: Se llama agua energetizada o pranizada a la que resulta tras verterla 8 veces seguidas de un recipiente a otro desde una altura de medio metro.

-Indumizar. Se trata de un proceso creado por Ludwig en 1984 en virtud del cual se somete el agua a la acción de los plasmones de los elementos- traza esenciales contenidos en el hierro y proyectados por la corriente eléctrica de un electroimán.

-Irradiar cósmicamente. Es el agua que se obtiene por su exposición a las energías cósmicas durante la noche. Basta colocar un vaso de agua corriente de noche al sereno tras haberle añadido una pizca de bicarbonato y dejar que se cargue de la radiación cósmica natural. Con este método se obtiene un agua terapéutica con la que se consiguen notables mejorías en numerosos enfermos, especialmente aquellos con afecciones renales y dermatológicas.

-Magnetizar. Es el resultado de someter el agua a la acción de un campo magnético de imanes permanentes que cambie sus propiedades físicas. Según sean las condiciones de magnetización puede obtenerse agua imantada, agua ionizada, agua polarizada o agua magnética. Esta última es la de mayor capacidad curativa; de hecho, se han obteniendo excelentes resultados en el tratamiento de numerosas patologías.

-Mesmerizar. Se llamada agua mesmerizada a la que se carga con energía vital al hacer sobre ella una imposición de manos, atendiendo a los postulados de Messmer sobre el magnetismo animal.

-Oxigenar. El agua oxigenada contiene dos átomos de hidrógeno y otros dos de oxígeno (en lugar de una como el agua corriente) y se utiliza básicamente como antiséptico general. En medicina se aplica principalmente para la limpieza y desinfección de heridas cutáneas. También con esta agua se esterilizan objetos, se eliminan manchas, se modifican almidones, colas y proteínas y se controla la producción de moho y población bacteriana en los alimentos.

-Ozonizar. El ozono es un gas que se genera a partir del oxígeno cuando se le aplica una descarga de alto voltaje. Merced a ella, parte del oxígeno (O2) se transforma en ozono (O3). Después ese gas -el ozono- se disuelve en agua obteniéndose así un agua ozonizada que adquiere diversas propiedades terapéuticas dependiendo de la proporción de ozono.
Hoy día el ozono se utiliza en medicina para el tratamiento de:
-Todo tipo de infecciones virales, bacterianas o micóticas, tanto agudas como crónicas. El agua ozonizada se usa corrientemente ya, por ejemplo, en infecciones dentales. Asimismo, el ozono se utiliza para purificar el agua -eliminando el color, olor y sabor desagradables si los tiene- y desinfectarla de bacterias patógenas, virus y otros microorganismos no sensibles a la acción del cloro.
- Todas las enfermedades que cursan con hipoxia, es decir, con falta de oxígeno en los tejidos: el Alzheimer, la esclerosis múltiple, las enfermedades cardiovasculares, la arteriosclerosis y sus complicaciones, la gangrena, las úlceras y las venas varicosas.- Otras enfermedades como hernias discales, artritis, diabetes, cáncer, sida, Parkinson, alergias, asma, abscesos, acné, fístula anal, cirrosis hepática, herpes, tromboflebitis, etc.

-Solarizar. El agua solarizada es simplemente agua que se deja durante varias horas expuesta a la radiación solar.

-Sonorizar. Se llama sonorizar a la exposición o estimulación del agua con sonidos (por ejemplo, con música).

LAS AGUAS MAGNETIZADAS

Aunque hemos hablado ya brevemente de la posibilidad de magnetizar el agua debemos ampliar la información ofrecida para aclarar al lector las diferencias entre agua imantada, agua ionizada, agua polarizada y agua magnética propiamente dicha. Y lo hacemos basándonos en la obra del ya mencionado Felicísimo Ramos, especialista español de reconocido prestigio.

-Se llama agua imantada a aquella que es sometida a la influencia del campo magnético de un imán durante cierto tiempo. Por ejemplo, colocando simplemente un imán grande debajo de una vaso con agua. El agua así imantada tiene propiedades desincrustantes y atenúa el sabor a cloro del agua tratada con él.
Asimismo, previene y ayuda a disolver pequeños cálculos renales y biliares además de fortalecer el sistema inmune
.-Se denomina agua ionizada a aquella cuya conductividad aumenta tras ser sometida a la acción de un campo eléctrico o magnético débiles que actúan sobre las sales de electrolitos disueltas en la misma. Además de las propiedades del agua imantada, la ionizada estabiliza el potencial de la bomba sodio-potasio, previene la tensión alta, reduce la viscosidad de la sangre, la fluidifica y ayuda a "desatascar" los vasos sanguíneos
.-El agua polarizada es aquella en la que el campo magnético tiene la potencia suficiente como para provocar un giro en las moléculas dipolares del agua. Además de las propiedades terapéuticas de las otras aguas magnetizadas, la polarizada favorece el crecimiento de las células vivas, incrementa el número de los hematíes fortaleciéndolos y mejora el apetito y el dinamismo del metabolismo humano; todo ello sin provocar reacciones negativas en el organismo.
-Finalmente, el agua magnética es la que resulta de ser sometida a la acción de un campo magnético intenso en determinadas condiciones adquiriendo merced a ello unas propiedades físicas específicas diferentes. Además de tener las propiedades terapéuticas de los otros tres tipos de aguas magnetizadas, la magnética normaliza los índices de colesterol y urea en la sangre, es efectiva en el tratamiento de las diabetes, permeabiliza las membranas celulares, es eficaz cuando se sufre de náuseas, flatulencia, hinchazón de vientre y estreñimiento, mejora los problemas de celulitis y obesidad, aumenta el peritaltismo intestinal, acelera el proceso digestivo, protege contra las úlceras del estrés, suaviza la piel y aumenta el brillo del pelo. Asimismo, protege del deterioro de las células de la pared interior de las arterias troncales -y, por tanto, previene la arteriosclerosis-, protege la piel de las radiaciones y previene la dermatitis y el acné. Tiene igualmente un acentuado efecto diurético .

EL AGUA DE MAR

Cabe añadir que antes que Batmanghelidj, Ramos o Gross hubo muchas otras personas que hablaron de la trascendencia del agua para la vida. Es el caso del francés René Quinton, quien a finales del siglo XIX lo fundamentaba en el hecho de que todo lo que está vivo en el planeta -desde la savia de las plantas a los torrentes sanguíneos de todas las especies- procede y está constituido de ella. Y más concretamente, del agua de mar.
Por eso estudiarla a fondo se convirtió en su obsesión. Y por eso llegó a demostrar que podían curarse numerosas enfermedades con agua de mar. Bañándose en ella, ingiriéndola en pequeñas dosis e, incluso, sustituyendo el plasma sanguíneo humano por agua marina debidamente tratada.
Hoy el agua de mar purificada extraída de grandes profundidades - bautizada como Plasma de Quinton en honor suyo por el descubrimiento- ayuda a curar o mejorar los síntomas de patologías tan dispares como las afecciones de la piel -incluida la psoriasis-, la desnutrición, el asma, los problemas de próstata, la artritis, la osteoporosis, la bronquitis, la gingivitis, los problemas gastrointestinales, el desequilibrio de los sistemas nervioso central e inmune, la obesidad, el cansancio crónico, la sinusitis, la anorexia y el estrés, entre otras dolencias.
En España sólo está autorizado hoy su uso como complemento dietético a pesar de que durante décadas se han constatado sus propiedades terapéuticas. Hasta en casos de cáncer y sida.

"EL ORO AZUL"

Llegados a este punto no puede extrañarnos que muchos consideren al agua como "el oro azul" o que 2.500 años antes de Cristo Tales de Mileto la definiera como "el principio de todo lo que existe". Es más, el ganador del Premio Nobel de Medicina en 1912, el doctor Alexis Carrol, relaciona agua e inmortalidad cuando dice: "La célula es inmortal. Es realmente el fluido en el que flota, básicamente agua, lo que degenera. Renovando este fluido a intervalos proporcionaríamos a las células lo que necesitan para su alimentación y, hasta donde nosotros conocemos, el pulso de la vida continuaría para siempre". Tras leer tan sugerente reflexión no estaría de más empezar a plantearse sustituir alguna taza de café, té o el recurrente refresco de cola que tomamos cotidianamente por un sencillo pero fantástico vaso de agua. Sobre todo ahora que con la cercanía del rigor estival el organismo nos la reclamará más a menudo. Haga caso a su cuerpo y beba agua de calidad. Lo notará.

¿Cuándo beber agua?

Según los expertos, los mejores momentos para beber agua son tres: nada más levantarse de la cama por las mañanas (uno o dos vasos de agua de 200 ml.), media hora antes de la comida y de la cena (un vaso) y dos horas y media después de las mismas (otro vaso de 200 ml). Asimismo, se recomienda tomar entre dos y tres vasos más a lo largo del día. Tal es la cantidad mínima que necesita el organismo cada día. Recuerde que la deshidratación es el principal factor estresante de toda materia viva.

¿Cómo saber si está deshidratado?

Así ocurre siempre que la boca se le seque. Fíjese además en el color de su orina; normalmente, ha de ser incolora o ligeramente amarilla. Si empieza a volverse oscura su cuerpo se está deshidratando. El color oscuro significa que los riñones están trabajando con muy poca agua y la orina está saturada de desechos.

Eficacia terapéutica del agua magnética

El doctor Felicísimo Ramos afirma en su obra El agua magnetizada (Ed. Mandala) que el agua magnética es eficaz en el tratamiento de abscesos, acidez, acné, afta, alergias, amenorrea, anorexia, artritis, asma, bocio, bronquitis, calambres, cálculo biliar, cálculo renal, cáncer, caspa, cataratas, catarro, ciática, cólicos, colitis, conjuntivitis, convulsiones, debilidad muscular, diabetes, diarrea, dificultades urinarias, dificultades de corazón, disentería, dismenorrea, dispepsia, disuria, diviesos, dolor (de cabeza, espalda, muelas, rodillas, etc.), eczemas, encías, enuresis, escaldaduras, espondilitis, espondilosis, estreñimiento, fiebre, fístula, fisura, flatulencia, fracturas, golpes, gonorrea, gota, hemorroides, hepatitis, heridas, hernia, herpes, hidrocele, hipertensión, inflamaciones, insomnio, ictericia, leucoderma, leucorrea, lumbago, malaria, migraña, nefritis, nerviosismo, neumonía, neuralgia, neuritis, obesidad, palpitaciones, paperas, parálisis, pérdida de memoria, picaduras, piorrea, polio, pólipos, presión arterial alta, problemas de vista, prostatitis, psoriasis, quemaduras, raquitismo, reumatismo, rubeola, sarampión, sífilis, sinusitis, tifus, tiña, torceduras, tracoma, trastornos biliares, tuberculosis, tumores de mama, tumores de útero, úlcera, urticaria, varicela, vegetaciones, vértigo, vómitos, etcétera. Además, mejora la circulación, rebaja el índice de colesterol y potencia el sistema inmune. Casi nada...

La "memoria del agua"

Cuando bebemos agua de un manantial o de un pozo ingerimos agua pura, viva, que en ese estado natural presenta una estructura estable y ordenada compuesta por dos moléculas de hidrógeno y una de oxígeno. Pero además de esa estructura molecular tan simple, Cada vez más científicos afirman que el agua pura posee una especie de archivo de datos, una memoria que le permite almacenar las informaciones y energías -obtenidas en forma de vibraciones moleculares- que ha absorbido de las sustancias con las que ha estado en contacto. Según estos expertos -entre ellos Peter Gross-, el agua posee una especie de memoria que le permite almacenar informaciones, tanto nocivas como terapéuticas, y transmitirlas a otros organismos biológicos -incluidos los seres humanos- en forma de frecuencias electromagnéticas. (Ver www.agua-viva.info)

El agua y el dolor crónico

Los dolores crónicos del cuerpo que no se deban a una lesión o a una infección deben ser interpretados como señales de una reducción crónica de agua en la zona donde se localiza el mal. Así lo afirma al menos el doctor Batmanghelidj según el cual esos dolores crónicos incluyen el dolor dispépsico (gastritis, duodenitis, úlcera péptica...), el artrítico reumatoide, el de angina, el lumbar, el de las piernas al andar, la migraña y los dolores de cabeza, la resaca y la colitis. Y agrega que estas dolencias pueden tratarse con la simple ingesta diaria de al menos dos litros y medio de agua.

El agua magnética

Como el lector probablemente ya sabe el agua realiza en el organismo -entre otras- dos misiones fundamentales: transporta los elementos nutritivos y drena los desechos orgánicos; para lo cual necesita disolver las sustancias y luego arrastrarlas. Pues bien, cada una de esas misiones se mejora -según el doctor Felicísimo Ramos- si el agua es magnética ya que ésta es diurética, ligera, asimilable, mineralizada y no tiene el inconveniente de formar microcristales nefastos para el organismo; además, por su acción los conductos excretores se dilatan ampliamente y dejan pasar los desechos movilizados. Es decir, el agua magnética drena el organismo y regula todos los sistemas del cuerpo: circulatorio, nervioso, locomotor, digestivo, respiratorio, excretor, reproductor y endocrino. Asimismo, favorece las funciones vitales en varios aspectos importantes:
-Colabora eficazmente en el proceso digestivo evitando los trastornos causados por el insuficiente poder solvente del agua común. Al disolver mejor el agua magnética las sales de los alimentos se asimilan mejor los nutrientes y se evitan el estreñimiento y la diarrea.
-Contribuye a expulsar eficazmente los gases que provocan la hinchazón del abdomen.
-Penetra más profundamente en la piel y tarda más en secarse con lo que la piel queda húmeda y suave más tiempo. Y al limpiar los poros en profundidad hace que cualquier crema que empleemos sea mejor absorbida potenciando su acción protectora.
-Aumenta la solubilidad de las sales. Por eso suministrándola regularmente a quienes tienen cálculos en el riñón y en la vesícula consigue -en un gran porcentaje- eliminar cálculos renales y biliares y se reduce la posibilidad de producir más.
-Los diabéticos que consumen agua magnética consiguen que se eleven notablemente las funciones pancreáticas con la posibilidad de disminuir la medicación.
-Regula la circulación sanguínea al disminuir la viscosidad de la sangre.
-Elimina la fatiga y ayuda a conservar el buen estado de salud.
-Puede usarse para la sequedad y el dolor de ojos, los eczemas y para la limpieza de la boca en los casos de halitosis y de úlceras en las mucosas.
-Tiene acción bactericida que se pone de manifiesto en la cicatrización de pequeñas heridas y arañazos cutáneos.

Hasta aquí algunas de las propiedades descritas por el Dr. Ramos. Sólo que además de los enunciados, el médico francés Louis Donnet destaca otros efectos terapéuticos. Según asevera, el agua magnética:
-Regula de forma progresiva y duradera la presión arterial, actúa sobre el tono y la elasticidad de los pulmones y el estómago y tiene un efecto beneficioso sobre las variaciones en el sistema hormonal.
-Logra que los índices de colesterol y de urea vuelvan con frecuencia a sus valores normales.
-Ayuda a hacer desaparecer la celulitis, fluidifica la sangre, mejora la circulación y conserva la elasticidad de los vasos sanguíneos. Así, previene la trombosis y la tensión sanguínea elevada.
-Aumenta los movimientos peristálticos del intestino por el efecto que el agua magnética produce sobre la bilis.
Los efectos terapéuticos son notables en problemas digestivos como náuseas, vómitos, hinchazón de vientre, flatulencia, estreñimiento, etc.
-Vuelve blanda e indolora la región vesicular. En las heces se detecta la evacuación de pequeños cálculos biliares y en 2 o 3 meses desaparecen en su mayor parte los cálculos úricos.
-Mejora la piel haciéndola más suave.
- Ablanda y elimina las durezas y mejora las dermatosis. Las uñas y cabellos mejoran de aspecto y de brillo.

(Vea como dinamizar el agua)

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