Ciertos estados confusionales reciben el
nombre de primitivos o idiopáticos porque
no se conoce exactamente su causa.
A tal respecto conviene señalar que en ciertos estados confusionales se obtiene un trazado electroencefalográfico totalmente normal. Aun dentro de una amplia variabilidad, la sintomatología general comprende en primer lugar trastornos
del estado de consciencia, desde simple disminución del estado de alerta a reducción gradual del campo de consciencia, hasta el estupor. Se suma a esta
situación la desorientación en el tiempo (el paciente no sabe qué día es), en
el espacio (no sabe dónde está) y en relación a las personas (no reconoce a
los demás).
A ello se asocia un trastorno, siempre variable, de las actividades intelectuales: atención escasa y oscilante, pensamiento más o menos incoherente con
pérdida de capacidad crítica y de concentración y alteraciones de la memoria, sobre todo en relación a episodios recientes. En distintos estados confusionales se superponen alucinaciones visuales o auditivas variables, que crean
una estrecha analogía con el mundo del sueño, A veces se producen arranques delirantes, a menudo persecutorios, y siempre fugaces y absurdos (por
ejemplo el delírium trémens de los alcohólicos). En tales condiciones el comportamiento del sujeto puede ser muy variable: unas veces tiende a la pasividad, con mímica inerte, mirada vacía y lejana, escaso lenguaje y reducción
del movimiento hasta la inmovilidad total (estupor), Otras veces, en cambio,
el paciente sufre desde hiperactividad desordenada, turbulencia y agitación,
hasta impulsos violentos y fugas.
Cómo evoluciona
El pronóstico depende naturalmente de la enfermedad de origen y de su reconocimiento. En el delirio agudo maligno, o encefalitis aguda hiperazoémica, a la presentación brusca y al curso desordenado
se suman sucesivamente rápida enajenación, fiebre, hiperazoemia y a menudo final fatal.
Como decíamos, los síndromes confusionales pueden tener una duración muy variable, hasta asumir el curso de manifestaciones episódicas continuas e incluso recidivantes en ciertas enfermedades degenerativas del
cerebro, en las vasculopatías de los ancianos y en las demencias.
El control de la sintomatología psiquiátrica requiere el uso de neurolépticos (clorpromacina, 50-100 hasta
400 mg/día) y de benzodiacepinas. Resulta asimismo esencial una terapia general rehidratante y desintoxicante, así como la específica de las condiciones patológicas de origen.
Carácter
Causa
Duración
Síntomas asociados
Exámenes
Diagnóstico
crisis de agitación psíquica y física seguida de estado de sopor
abuso de bebidas alcohólicas o crisis de abstinencia en el alcohólico crónico
varias horas
alucinaciones; deambulación tambaleante; dificultad para hablar; a veces delirio
prueba del alcohol en la respiración; análisis de sangre (hemocromo, gamma-CT, transaminasas)
Alcoholismo agudo
estado de sopor que evoluciona lentamente hacia el sueño profundo
inhalación de monóxido de carbono
varias horas
dolor de cabeza; alteraciones respiratorias hasta la asfixia, palidez cutánea por anemia
análisis de sangre (hemocromo, electrólitos); pruebas de funcionalidad respiratoria
Intoxicación por monóxido de carbono
estado de sopor más o menos profundo
ingestión de dosis excesiva de fármaco
varias horas
insuficiencia respiratoria; arritmias cardíacas
electrocardiograma; radiografía del tórax
Intoxicación por fármacos (sedantes, ansiolíticos, barbitúricos)
estado de agitación psicomotora con incapacidad para coordinar ideas y actitudes
abstinencia de drogas en el toxicómano o de fármacos en pacientes en tratamiento prolongado a dosis altas
varias horas
alucinaciones e ideas delirantes; náuseas y a veces vómito; temblores; incoordinación de movimientos; dificultad para andar y permanecer de pie
ninguno
Síndrome de abstinencia por alcohol, barbitúricos, etc., y en los toxicómanos
estado de sopor más o menos profundo
intoxicación cerebral provocada por fiebre alta y por sustancias tóxicas (toxinas) producidas por los mismo agentes infecciosos (bacterias, virus, etcétera)
varios días
los síntomas propios de la enfermedad infecciosa responsable
los exámenes correspondientes a la infección responsable
Todas las infecciones y sobre todo septicemia, tifus, infección puerperal, etcétera
estado de estupor que alterna con periodos de agitación psíquica, con alucinaciones y delirios
intoxicación cerebral por reducida actividad desintoxicante del hígado
crónica, con periodos de remisión y periodos de exacerbación
adelgazamiento; palidez cutánea e ictericia más o menos intensa; inapetencia, náuseas y a veces vómito; hepatomegalia (aumento de tamaño del hígado) e hipertrofia del bazo; en ocasiones ascitis (derrame abdominal)
análisis de sangre (hemocromo, transaminasas, gamma GT, proteinograma, fosfatasa alcalina, bilirrubinemia, azoemia, tiempo de protrombina); ecografía hepática; biopsia hepática
Hepatopatía crónica
Cirrosis descompensada
estado de confusión más o menos profundo con alucinaciones, hasta estado de estupor
intoxicación cerebral por acumulación de residuos (sobre todo proteicos) normalmente eliminados por el riñón
crónica, con penodos de remisión alternados con periodos de exacerbación
náuseas y vómito; aliento "acetónico"; edemas generalizados; palidez cutánea por anemia
análisis de sangre (hemocromo, azoemia, creatininemia, uricemia, electrólitos, aclaramiento de la creatinina, velocidad de sedimentación globular); análisis de orina; ecografía renal;
urografía y gammagrafía renal