Precuciones con las web de salud
El reconocimiento de los efectos que puede tener sobre el organismo el consumo de determinadas hierbas, incluso con consecuencias fatales, es imprescindible. Recientes estudios demostraron que, pese a la creencia popular de que la medicina verde es inocua, los remedios herbales pueden interactuar con medicamentos por prescripción médica en formas diversas.
La concomitancia entre las hierbas medicinales y los medicamentos tradicionales por prescripción médica alcanzaron en la sociedad contemporánea un nivel nunca antes visto. No obstante, los especialistas aclaran que existen dudas sobre los tratamientos y que resulta imprescindible no dejarse llevar por estas “pócimas mágicas”.
Profundas contradicciones evidencia la determinación del Instituto de Salud Pública (ISP) de Chile de permitir la venta libre -sin prescripción médica- de un total de 26 fármacos, entre los que se cuentan el ibuprofeno, la pseudoefedrina, la ranitidina y la famotidina.
Una resolución del ISP de 1999 demuestra que hace siete años el mismo organismo consideró un riesgo para la salud que la pseudoefedrina (antigripal) tuviera venta libre, por lo que ordenó que se comercializara sólo bajo receta médica.
Sin embargo, el criterio cambió drásticamente y allí llegó la queja de los especialistas: los productos más cuestionados son la pseudoefedrina (Nastizol); el ibuprofeno; el naproxeno; la ranitidina y la famotidina, a los cuales se atribuyen diversos efectos adversos (taquicardias, arritmias e hipertensión) si no son consumidos adecuadamente, por lo que la población debe estar alerta ante la automedicación.
Al respecto, el director del ISP, Gonzalo Navarrete, explicó que “existe actualmente una reacción compartida en torno a la eficacia de los medicamentos permitidos y aquellas hierbas medicinales que la gente compra en la calle sin autorización. Por ejemplo, la uña de gato, la hierba de San Juan y otras que no tienen una prescripción de qué contienen. Todas implican no sólo desconocimiento sino riesgos para la población”.
Ya se conocían informes sobre el ginseng y el gingko biloba, acerca de algunos trastornos estomacales que la gente común no conoce.
Al no existir un criterio técnico adecuado, la decisión del ISP resulta aún más compleja a la luz de una encuesta difundida en el mes de diciembre por esta institución, que muestra que el 60 por ciento de quienes consume medicamentos lo hace sin una prescripción médica; el 76 por ciento considera importante la publicidad de los medicamentos, el 51 por ciento afirma que la publicidad lo ayuda a elegir un producto y más del 80 por ciento de la población alguna vez ha consumido hierbas medicinales o productos alternativos.
En tanto, el presidente de la Asociación de Homeopatía de Chile, Mario Abuhadba, señaló que “la gente compra los productos naturistas porque confía en ellos y cree en los efectos positivos que tienen. En todo caso, es ilógico pensar que podrían causar algún daño, ya que están elaborados sobre la base de productos naturales. Ya existen 2.445 productos en condición de libre venta, lo que representa casi un tercio de los 7.400 que se comercializan en el país”.
Boom de opciones
La medicina biológica se conoce poco en Latinoamérica, pero en Chile tiene gran aceptación. Más del 48 por ciento de los pacientes recurre a este tipo de medicina, sobre todo en la Región Metropolitana, de la capital Santiago.
La doctora Muriel Rocabado, cirujano-dentista, especialista en periodoncia y fisióloga, ha integrado esta medicina a su profesión con tanto éxito en los resultados que hoy es directora y propietaria de la clínica de medicina biológica que lleva su nombre.
En ella trabajan once profesionales, entre los cuales hay médicos, psicólogos y odontólogos. La especialista explica que en los países desarrollados y en los subdesarrollados se manifiestan cada vez más las enfermedades de larga duración como el estrés, la depresión, el insomnio, las adicciones (tabaquismo, alcoholismo y drogadicción), la fatiga crónica, entre otras.
Rocabado explica que: "Por esta razón, se rescataron las medicinas milenarias (acupuntura, reflexología), las medicinas naturales (homeopatía, fitofármacos). Por supuesto que se conoce y acepta la medicina del siglo XXI (equipos de tratamiento y diagnóstico) y todo lo referido a la medicina alópata (tradicional). Si la vertiente moderna se integra con la milenaria y tradicional, afirma la doctora, aparece la medicina biológica”.
Esta medicina permite la observación en conjunto del organismo y de todos sus sistemas para comprender la gran importancia de la interrelación de unos órganos con otros. Mediante los tratamientos se pretende estimular en el organismo los propios mecanismos de defensa para hacer frente a la enfermedad. Se aplica un tratamiento estimulante que puede recurrir a los remedios naturales, pero evita en lo posible los fármacos alopáticos (de laboratorios tradicionales).
"La medicina biológica tiende a curar las enfermedades a través de medios absolutamente naturales, con lo que la naturaleza nos proporciona. Sin embargo es muy sofisticada también, ya que basado en lo natural, se han creado equipos de diagnóstico y tratamiento tremendamente sofisticados", afirma la doctora Rocabado. En el área de las terapias milenarias, la especialista recomienda informarse de la formación profesional de la persona que la realice.
Las sustancias que mantienen el equilibrio se consideran nutrientes. Las sustancias que alteran el equilibrio son homotoxinas (toxinas que afectan el organismo). Estas homotoxinas pueden ser endógenas (como resultado del metabolismo celular) o exógenas (contaminación, virus, drogas, aditivos químicos, etc.), por lo tanto, la enfermedad es una expresión de los sistemas fisiológicos de defensa del organismo para eliminar dichas homotoxinas. "La medicina biológica es muy energizante y es rejuvenecedora, porque desintoxica el organismo. Hace que las células comiencen a funcionar en perfectas condiciones y con todo su potencial. Un organismo desintoxicado puede trabajar bien, la persona se siente con energía", explica Muriel Rocabado.
La doctora asegura que la medicina biológica es muy humanizada y personalizada. Al paciente no sólo se le ve la enfermedad que está presentando, sino que se analiza toda su parte orgánica, sicológica y emocional, porque a partir de ahí se descubre la causa del problema. "Esa es la única manera para lograr que la persona se cure y no presente nuevamente la enfermedad. Por lo tanto, esta medicina también es preventiva", expresó la doctora.
A pesar que la medicina biológica se concentra en lo natural, en ocasiones es preciso utilizar tratamientos alopáticos (tratamientos convencionales, antibióticos, antiinflamatorios) debido a la urgencia del caso, como enfermedades infecciosas, enfermedades muy evolucionadas, degenerativas o en pacientes con escasa capacidad inmunológica a los medicamentos homeopáticos (remedios fabricados con componentes naturales). No obstante, el uso de homeopatía serviría para disminuir los posibles efectos secundarios del medicamento alopático.
Lo deseable es que exista una complementariedad entre alopatía y la naturaleza en beneficio de la salud del paciente, utilizando una u otra, pero preferiblemente ambas, según lo requiera el caso.
¡Ojo con los remedios herbales!
Deben ser prescritas por un profesional.
Hay que conocer los efectos de cada hierba. Algunas pueden ocasionar más problemas de los que solucionan.
Consultar con el pediatra antes de someter a niños a tratamientos en base a hierbas.
Evitar los tratamientos "caseros" con personas muy ancianas o lactantes.
No aumentar las dosis desproporcionadamente si los síntomas no mejoran en los primeros días.
La acción de las hierbas generalmente es paulatina. Además de saber qué vegetal se va a utilizar, se debe conocer con claridad qué parte de ésta (tallo, raíz, hoja o fruto).
Las hierbas no son un juego
La primera relación del Hombre con algún tipo de medicina se produjo en la antigüedad. Los más sabios entre las tribus nómades conocían las propiedades de los vegetales. Sabían que ciertas plantas no sólo servían como alimento, sino poseían condiciones especiales que permitían curar a algún cazador herido o apaciguar el llanto de un bebé enfermo.
La tradición se extendió oralmente, pero luego aparecieron los tratados sobre hierbas medicinales. Los primeros textos encontrados datan del año 3.000 AC y consistían en tablas de arcilla grabadas. Quienes las escribieron seguramente fueron antiguos naturópatas, pioneros en una disciplina que, pese a todos los avances tecnológicos de la medicina, sigue siendo practicada y redefinida.
Hoy, esta especialidad debe ser mucho más prolija: hay nuevas enfermedades, nuevos productos químicos y diferencias de alimentación; ni siquiera el aire que respiramos es el mismo.
Si bien los productos naturales tienen efectos secundarios bajísimos en comparación con los medicamentos químicos, en Chile se han registrado 48 casos de daños producidos por la mezcla de hierbas con otros compuestos, o por la utilización inadecuada de fórmulas homeopáticas.
En Santiago, el Departamento de Estudios Farmacológicos de la Facultad de medicina de la Universidad Católica de Valparaíso (UCV), ubicado en la Quinta Región, señaló a través de su director, Miguel Hernández “que la hierba de San Juan, que combate la depresión y la ansiedad, puede resultar nociva para personas con problemas cardíacos, que han sufrido trasplantes o que están afectados por el virus del SIDA”.
Asimismo, Hernández dice que el ginkgo biloba (hoja de un árbol que crece en el este de Estados Unidos y en Asia Oriental y que combate la depresión) reduce la fertilidad e, incluso, da cuenta de la muerte de cinco personas por ingestión de ginkgo biloba, en una mortal mezcla con fármacos anticoagulantes”.
La tendencia actual es que cada hierba natural que se comercializa debe pasar primero por rigurosos procesos de refinamiento. Ya no se aplican los vegetales directamente, la mayoría se convierte primero en tabletas, polvos, cremas o pastas.
El farmacéutico de la Pontificia Universidad Católica Marcelo Daubián, explicó el proceso: "Se estudian las hierbas medicinales para ver qué tipo de principios activos contienen y precisar de qué forma éstos se pueden extraer sin ser modificados ni inhibidos. Luego se inicia el estudio farmacológico, según el grupo químico al cual pertenecen. Posteriormente se prueba con animales qué cantidad logra el efecto esperado"
. En esta parte del proceso, se verifica el principio de la "dosis letal 50", que es la dosis en la cual muere la mitad de los animales estudiados en determinado período de tiempo. "Si todo sale bien -agrega el especialista- se pasa al estudio en humanos, primero en un grupo reducido y de ahí se debe conseguir la autorización del Instituto de Salud Pública (ISP) para usarlo en la población en general. Todo el proceso tarda entre ocho y diez años".
El director del ISP, doctor Gonzalo Navarrete, explicó que “ahí está la clave de porqué ciertos vegetales pueden resultar nocivos al mezclarlos con determinados compuestos. Algunas hierbas o medicamentos químicos potencian principios activos que podrían coincidir con los utilizados en el proceso anteriormente descrito. Por eso la prescripción debe ser controlada por el profesional médico o farmacéutico".
Así como hay hierbas cuyas mezclas resultan contraproducentes, hay otras, de uso común, que por sí solas generan efectos dañinos. El médico naturista Héctor Monfort, presidente de la Asociación de Médicos Homeópatas de Chile, con sede en Santiago dijo que es muy frecuente el uso de la efedra. "Este vegetal -precisa el doctor- produce consecuencias semejantes para el organismo humano que las anfetaminas. De manera doméstica se suele usar para bajar de peso e incluso como estimulante, pero tiene efectos colaterales como cambios en la presión arterial y ansiedad. También es usual el consumo de la gobernadora, una hierba que produce nefritis".
El especialista destaca que "en los países latinoamericanos es común la presencia de muchos botánicos caseros, que no tienen conocimientos profesionales sobre el uso de las hierbas. Muchas veces el primo o el compadre hace recomendaciones, pero el tema no es tan simple. Por ejemplo, cuando determinados vegetales son usados por un tiempo superior al prescrito por el médico naturista, o en dosis inadecuadas, tienen la capacidad de dañar órganos como riñones o intestinos".
En consecuencia, el especialista aconseja seguir algunas pautas cuando se consumen hierbas medicinales:
Deben ser prescritas por un profesional.
Hay que conocer los efectos de cada hierba. Algunas pueden ocasionar más problemas de los que solucionan.
Consultar con el pediatra antes de someter a niños a tratamientos sobre la base de hierbas.
Evitar los tratamientos "caseros" con personas muy ancianas o lactantes.
No aumentar las dosis desproporcionadamente si los síntomas no mejoran en los primeros días.
La acción de las hierbas generalmente es paulatina. Además de saber qué vegetal se va a utilizar, se necesita trolar las dosis y los efectos, deseados e indesables que aparezcan.