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ANEMIA HIPOCRÓMICA

Es la anemia más frecuente y se debe fundamentalmente a falta de hierro; se registra con mayor facilidad en las mujeres, que se hallan fisiológicamente más expuestas.

El hierro es un elemento importante en la constitución de la hemoglobina, que contiene cuatro átomos de dicho elemento. Estos átomos tienen la propiedad de captar el oxígeno en los pulmones para cedérselo luego a los tejidos. En consecuencia, gracias al hierro la hemoglobina puede desempeñar su principal función:
el transporte de oxígeno.
Por tanto, la carencia de hierro determina una disminución de la síntesis de hemoglobina y de su nivel en sangre, con aparición de anemia.
Al igual que sucede con los demás factores necesarios para la producción de glóbulos rojos, el organismo consigue el hierro que necesita a partir de los alimentos. El hombre introduce diariamente en su organismo a través de la dieta alrededor de 50 mg de hierro, mientras que el organismo no necesita más que alrededor de 1 mg. Por consiguiente, nos hallamos sobradamente protegidos frente a una posible carencia, siempre y cuando nuestra dieta sea completa, el intestino absorba normalmente los productos de la descomposición de los alimentos y el organismo no pierda el hierro absorbido.
Por cuanto respecta a la dieta, es difícil que en el adulto esté tan desequilibrada y sea tan pobre que no garantice ese mínimo de hierro necesario para un funcionamiento medular normal (en el niño del a 3 meses alimentado artificialmente es en cambio una causa frecuente, sobre todo si la leche empleada es de vaca o de cabra). Por el contrario, las lesiones del aparato digestivo sí son a menudo causa de carencia de hierro: una deficiencia de jugo gástrico, debida por ejemplo a una gastritis o a una intervención quirúrgica en la que se haya procedido a la extirpación total o parcial del estómago, puede actuar en perjuicio de la absorción de hierro, porque el ácido clorhídrico que el estómago secreta transforma el hierro alimentario de modo que sea posible su captación por parte de la pared intestinal (reduciendo el férrico a ferroso); una diarrea crónica por enterocolitis, por insuficiencia pancreática, etcétera, puede impedir un contacto prolongado entre el metal y la pared intestinal, condición indispensable para que se dé la absorción. En cualquier caso, es difícil que un defecto de absorción pueda inducir por sí solo la aparición de una anemia. En general, suele ir asociado a una necesidad anormalmente alta de hierro por parte del organismo o a una pérdida del mismo. El hierro puede perderse de forma notable sólo por hemorragia. En tal caso, a la pérdida de hierro se asocia la pérdida de glóbulos rojos, y el cuadro anémico se torna más evidente. Es típica la pérdida de sangre crónica, que a menudo pasa inadvertida y que conduce lentamente a la anemia ferropénica, es decir, debida a falta de hierro: dicha pérdida puede deberse a una úlcera gástrica, duodenal o a otras úlceras intestinales, a hemorroides, a epistaxis (hemorragia nasal), a tumores del aparato digestivo o del aparato genital femenino o a menstruaciones particularmente frecuentes o abundantes. Es necesario perder una media de 10 mililitros de sangre al día para que se presente una anemia.
La anemia por carencia de hierro es posiblemente la más frecuente, siendo su incidencia mayor en la mujer que en el hombre.
Otras causas de carencia de hierro son las enfermedades infecciosas; la disminución de las cifras de hierro circulante se debe al hecho de que la mayor parte del metal absorbido es desviado hacia los tejidos donde se deposita.

CÓMO SE MANIFIESTA
En primer lugar hay que aclarar que en las formas leves la persona afectada no nota casi nada, excepto quizá que está un poco más pálida que antes y que cuando realiza esfuerzos de cierta entidad necesita más tiempo para recuperar una respiración sosegada. En esta fase, la existencia de una anemia ferropénica moderada puede ponerse de manifiesto sólo mediante los pertinentes exámenes hematológicos, y por ello su identificación es en general casual. Con el paso del tiempo, y si perdura la causa determinante de la carencia de hierro, los trastornos ya existentes se tornan más graves y aparecen otros nuevos; en efecto, es probable que cuando un sujeto acude al médico por tales trastornos, la enfermedad date ya de mucho tiempo atrás. Veamos a continuación la sintomatología subjetiva, es decir, los trastornos que padece el individuo.
En primer lugar existen generalmente trastornos digestivos: inapetencia, ardor de lengua, a veces dolores al deglutir y a menudo trastornos digestivas con tendencia al estreñimiento. Por otro lado, son característicos la fragilidad de las uñas y la caída del cabello.
Aparecen además los síntomas comunes a todas las anemias: palpitaciones, fácil disnea de esfuerzo (dificultad para respirar), vértigos, zumbidos, cansancio y propensión a la fatiga. Se puede decir que rara vez el paciente nota su propia palidez, ya que ésta se instaura progresivamente durante un largo arco de tiempo; por el contrario, la palidez que sobreviene en poco tiempo (horas, días) a raíz de hemorragias se nota más fácilmente. Aparte de la palidez de piel y mucosas, el médico detecta alteraciones de la lengua en forma de enrojecimiento, vejiguillas y pequeños cortes (forman en conjunto el cuadro de la glositis), así como presencia, en las formas más graves, de rágades en las comisuras de los labios y, en muchos casos, de discreta espIenomegalia.

EXÁMENES
La anemia ferropénica se caracteriza por una discreta reducción del número de glóbulos rojos, así como por una marcada disminución, en cambio, de las cifras de hemoglobina: se trata, en efecto, de la típica anemia hipocrómica. La determinación del hierro en sangre, cuyo valor hemático recibe el nombre de sideremia, permite determinar tal disminución.

CURSO
Por cuanto respecta al pronóstico, éste suele ser siempre favorable, siempre y cuando se aplique el oportuno tratamiento y la anemia no constituya un cuadro concomitante de otras enfermedades graves (tumores, infecciones graves, etcétera).

TRATAMIENTO
Por cuanto respecta al tratamiento, resulta fundamental establecer la causa de la carencia de hierro; por consiguiente, habrá que determinar si existe un aporte insuficiente o si se registran pérdidas de sangre, quizá banales e incluso mínimas, pero arrastradas desde hace tiempo: úlcera gástrica o duodenal, hemorroides, rágades anales, epistaxis f recuentes, flujos menstruales abundantes.
El otro punto fundamental en el tratamiento de la anemia hipocrómica es la administración de preparados a base de hierro. En las formas leves y medias serán suficientes administraciones orales, mientras que en las formas más graves la terapéutica se llevará a cabo por vía intramuscular o endovenosa. Es muy importante proseguir durante cierto tiempo el tratamiento una vez que los análisis de sangre se hayan normalizado, con objeto de poder reconstruir las provisiones de hierro del organismo.

El medico responde
¿Un sujeto anémico debe someterse periódicamente a análisis de sangre?
Depende del tipo de anemia diagnosticada y de las condiciones generales del paciente; en todo caso, los análisis han de repetirse mientras dure el tratamiento y durante cierto tiempo después de la suspensión del mismo.
¿Puede curarse la anemia en casa?
La mayor parte de las anemias pueden curarse permaneciendo el paciente en su domicilio, sin que ello conlleve mayores problemas. Las reglas fundamentales en la terapéutica de la anemia Son: tratamiento de la enfermedad que es causa de anemia; tratamiento con fármacos antianémicos, cuando sea necesario; tratamiento sintomático.

A: el hierro es un elemento esencial en la constitución de la hemoglobina, en la medida en que el propio hierro posee la propiedad de captar el oxígeno en los pulmones para cederlo luego a los tejidos. La falta de hierro en los alimentos o unas necesidades anormalmente elevadas de dicho elemento, las alteraciones en el mecanismo de reducción del hierro (de férrico a ferroso) en el estómago o en la absorción en el intestino, y por último las hemorragias (pérdida de hierro) son todas ellas causas que, asociadas en mayor o menor medida, pueden conducir a una deficiencia de dicho elemento y determinar así una disminución de hemoglobina en sangre: la consecuencia es la instauración de una anemia ferropénica,

En la médula ósea. la hemoglobina formada por el grupo hemo y la globina entra a formar parte de los glóbulos rojos. Cuatro moléculas de hemo, cada una de ellas envuelta en una de las cuatro cadenas de una proteína (globina), constituyen la molécula de hemoglobina.

ANEMIAS

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