salud y medicina naturalsede virtual central Consultas
Google
Web gentenatural.com



publicidad

ANEMIAS

Enfermedades de la sangre debidas a una disminución del número de glóbulos rojos y de su contenido de hemoglobina. Las anemias son enfermedades de la sangre en las que se produce un empobrecimiento de glóbulos rojos, una alteración de su contenido en hemoglobina o las dos cosas al mismo tiempo. Este cuadro refleja las formas más típicas de anemia:

A. Anemia perniciosa, debida a falta en el organismo de vitamina B, factor necesario para la normal formación de glóbulos rojos, que se presentan en número inferior al nomal por que son mayores y más rojos (megalocitos) por un aumento compensador de la hemoglobina en cada uno de ellos; es tambien característica la aparición de glóbulos rojos inmaduros;
B. Anemia ferropénica (llamada también hipocrómica esencial), debida a la falta de hierro, elemento necesario para la síntesis de la hemoglobina En este caso, los glóbulos se presentan menos rojos por reducción del contenido de hemoglobina;
C, Microcitemía o talasemia, debida a factores hereditarios que dan lugar a la formación de glóbulos rojos anormales por diámetro y por volumen (microcitos); es caracteristico la presencia de glóbulos rojos de color más intenso en el centro (glóbulos “diana")
A la izquierda aparecen indicados los cuadros patológicos de cada una de las tres anemia, con las correspondientes alteraciones de la sangre (comparar con el cuadro normal de la sangre), algunos síntomas caracteristicos importantes y los tratamientos específicos.

LA SANGRE, impulsada por el corazón, corre por las arterias que la conducen hasta los tejidos y, desde allí, por las venas, que la reconducen al corazón. La sangre consta de una parte líquida, el plasma, y una parte corpuscular, formada casi en su totalidad por glóbulos rojos o eritrocitos. De las distintas funciones de la sangre, la principal es el transporte de oxígeno desde los pulmones., donde es tomado del aire, hasta los tejidos, donde es utilizado por las células en los procesos vitales que tienen lugar en ellas. De dicho transporte se encarga la hemoglobina, sustancia contenida en los glóbulos rojos, siendo precisamente la disminución de ésta lo que se define con el término de anemia.
Por consiguiente, con dicho término se indica lógicamente un síntoma y no una enfermedad; sin embargo, el término anemia hace referencia a una situación patológica caracterizada por una disminución de la cantidad de hemoglobina en el organismo, independientemente de su causa.

TIPOS DE ANEMIA

Por consiguiente, "anemia” no significa disminución de los glóbulos rojos en circulación, como a menudo se cree, sino disminución de la hemoglobina circulante. Es verdad que ambos fenómenos cursan a menudo asociados, pero su distinción es fundamental. Veamos el porqué. ¿Qué es básicamente un glóbulo rojo?
Una solución saturada de hemoglobina, envuelta por una membrana y rica en enzimas que controlan la actividad biológica del glóbulo. ‘Solución saturada” posee un significado concreto: quiere decir que la hemoglobina se halla contenida en el glóbulo a una concentración que es la máxima posible. Por consiguiente, si el volumen del glóbulo rojo disminuye debe necesariamente disminuir también la cantidad de hemoglobina contenida en él y, en consecuencia, si no aumenta el número total de glóbulos rojos, disminuirá la cantidad total de hemoglobina contenida en la sangre. De aquí el origen de un primer tipo de anemia, debida a la disminución del volumen (no del número) de los glóbulos rojos, que serán por tanto en este caso más pequeños de lo normal.
Puede existir también otro tipo de anemia sin disminución del número de eritrocitos: hemos dicho que el contenido de hemoglobina del glóbulo rojo no puede aumentar, pero si disminuir, dando lugar así a un cuadro anémico caracterizado por la presencia de eritrocitos normales tanto en número como en volumen.
Existen, pues, tres mecanismos en virtud de los cuales puede producirse anemia:
1) disminución del número de glóbulos rojos;
2) reducción de su volumen;
3) empobrecimiento de su contenido en hemoglobina.
Los tres mecanismos citados pueden, según los casos, manifestarse de forma aislada o asociados entre sí, dando lugar a distintos tipos de anemia. Se distinguen tres, y es conveniente conocerlos porque el médico define la anemia, aparte de refiriéndose a la causa que la ha provocado, basándose en esta clasificación esquemática. Se habla, pues, de anemia hipocrómica, normocrómica e hipercrómica.
En la hipocrómica, el glóbulo rojo contiene una cantidad de hemoglobina inferior a la normal. Como ya hemos visto, ello puede deberse a una disminución real del contenido en hemoglobina del glóbulo rojo o a una disminución del volumen de este último.
En la anemia normocrómica, el contenido de hemoglobina de cada glóbulo es normal, pero existe una disminución del número de eritrocitos, con la consiguiente disminución de la hemoglobina total.
La anemia hipercrómica, por último, constituye un caso aparte. En ella, en efecto, el volumen de los glóbulos rojos, en lugar de disminuir, aumenta y por consiguiente aumenta también su contenido en hemoglobina. La anemia se instaura porque la disminución numérica de eritrocitos es tal que el contenido total de hemoglobina de la sangre cae por debajo de los valores normales, a pesar del aumento del contenido en hemoglobina de cada glóbulo.
El dato que clínicamente define la normo, la hipo y la hipercromia de una anemia es el “valor globular” de la sangre, valor que resulta de la relación entre la cantidad de hemoglobina y el número de glóbulos rojos contenidos en un milímetro cúbico de sangre.
En condiciones normales y en la anemia normocrómica dicha relación es igual a 1, mientras que en la hipocrómica es inferior a 1 y en la hipercrómica superior a la unidad.

CAUSAS
Los mecanismos fundamentales son pocos y sencillos.
Existen tres posibilidades:
1) producción insuficiente de glóbulos rojos;
2) pérdida de glóbulos rojos por hemorragia;
3) excesiva destrucción periférica de glóbulos rojos (hemólisis). La hemoglobina, una vez que sale de los glóbulos hemolizados, esto es, rotos, es en parte eliminada por los riñones y en parte transformada.
Hay que recordar a tal respecto que el organismo, como siempre, dispone de ciertas reservas. Los glóbulos rojos, al igual que los glóbulos blancos y las plaquetas, son producidos en la médula ósea, la cual abastece continuamente a la sangre de nuevos glóbulos que van sustituyendo paulatinamente a los que se destruyen por envejecimiento. En efecto, los glóbulos rojos tienen una vida media de alrededor de 4 meses. Cuando, debido a una hemorragia o a hemólisis, se pierden eritrocitos, la méduta aumenta su ritmo de trabajo (hasta 8 veces superior al normal), poniendo en circulación una cantidad de glóbulos claramente superior a la normal. Sólo cuando la pérdida es superior a la capacidad de compensación de la médula se instaura la anemia. Evidentemente, toda esta explicación tiene validez sólo en los casos de anemia por hemorragia o por hemólisis, no en los de anemia por producción insuficiente de eritrocitos y de hemoglobina, en las que es precisamente la médula la que trabaja en medida insuficiente.
Prescindiendo de la hemorragia, que hemos visto que es una de las posibles causas de anemia, existen otros factores que, actuando sobre la médula o directamente sobre los glóbulos rojos circulantes, pueden provocar una depresión de la actividad de la primera o una destrucción de los segundos. Citaremos a continuación sólo los más importantes, ya que son bastante numerosos. La médula requiere la presencia de ciertas sustancias para producir glóbulos rojos: algunas vitaminas del grupo B, la vitamina C, el ácido fólico, el hierro (Fe), el cobre (Cu) y el cobalto (Co); si faltan estos factores, su actividad eritropoyética (productora de sangre) se ve frenada.
La actividad de la médula puede además quedar bloqueada por sustancias tóxicas (que pueden ser también ciertos fármacos), ingeridas, inhaladas o producidas por el propio organismo en el curso de ciertas enfermedades (estados infecciosos crónicos, enfermedades renales, tumores, etc.).
Los glóbulos rojos circulantes pueden a su vez sufrir el ataque de los más diversos factores. También en este caso pueden actuar sustancias tóxicas, de origen tanto orgánico como bacteriano o químico. Cabe así recordar, respectivamente, el veneno de ciertas serpientes, las toxinas producidas por bacterias y, entre las últimas, el plomo y algunos medicamentos.
Existe por último una tercera posibilidad:
el organismo puede construir sustancias (anticuerpos) que destruyen sus glóbulos rojos.

¿Qué análisis de sangre permiten diagnosticar la anemia?
Para valorar la existencia de una anemia bastan unos pocos exámenes clínicos; más difícil es en cambio establecer un diagnóstico exacto del tipo de anemia. La anemia se pone de manifiesto mediante un examen hemocromocitométrico, que incluye recuento de glóbulos rojos, valoración de la hemoglobina, hematócrito y recuento de glóbulos blancos. La valoración cuantitativa de la hemoglobina es el parámetro más exacto; el hematócrito da exactamente la relación entre las células de la sangre y el plasma circulante.

ANEMIAS ENZIMOPÉNICAS
ANEMIA HIPOCRÓMICA
ANEMIA Ictericia hemolítica constitucional
ANEMIA PERNICIOSA

Instituto Gentenaturalblog de medicina y nuevaera


Pagina Inicial / Enciclopedia Medica Natural / Enciclopedia Sexológica / Astrología / Cursos gratuitos / Consultas / Psicologia / Quienes Somos /
Sintomas / Patologias /
Aviso Legal /
GRUPO DE ESTUDIO DE TERAPIAS NATURALES - SALTO - URUGUAY

VISITENOS EN CUALQUIER PLANO, estamos a sus ordenes.