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TRANSFUSIÓN DE CONCENTRADOS
PLAQUETARIOS

APARTE de la sangre entera y de los glóbulos rojos, en determinadas condiciones es necesario, y en ocasiones urgente e indispensable, administrar concentrados de otras células presentes en la sangre siempre y cuando se respeten rigurosamente las dosis y los procedimientos establecidos por la experiencia clínica.

TRANSFUSIÓN DE CONCENTRADOS PLAQUETARIOS

La transfusión de plaquetas no sólo es útil, sino necesaria y puede salvar la vida de una persona afectada por una hemorragia debida a trombocitopenia.
Las principales preparaciones plaquetarias para tranfusión son:
El plasma rico en plaquetas (PRP), preparado por centrifugación a baja velocidad de la sangre entera recién extraída.
Los concentrados ricos en plaquetas (PRO, preparados a partir del PRP mediante una centrifugación más rápida. Los PRC presentan una mayor concentración de plaquetas y una menor coocentración de factores de la coagulación. Una bolsa de PRC corresponde a 1 U de plaquetas.
Las plaquetas obtenidas por plaquetoferesis, es decir por centrifugación de flujo continuo o intermitente de un solo donante, contienen el equivalente a 10 U plaquetarias.

Indicaciones.
Trómbócitopeniás graves con hemorragia en curso o inminente o como preparación a una intervención quirúrgica.
El nivel crítico de plaquetas por debajo del cual son más frecuentes las hemorragias varía, dependiendo de los siguientes factores:
— causa de la trombocitopenia;
— presencia de una enfermedad intercu-rrente;
— presencia de otros trastornos de la coagulación;
— exposición a fármacos antiagregantes plaquetarios (ácido acetilsalicílico, dipiridamol).
De cualquier forma, no se presentan hemorragias graves mientras el número de plaquetas es superior a 20.000/ mm3. No obstante, muchos pacientes, especialmente los que presentan trombocitopenia crónica o descompensación medular crónica (aplasia), pueden no presentar hemorragias durante largos periodos incluso cuando el número de plaquetas gira en torno a las 5.000/mm3.
Administración. Una vez preparados, los concentrados plaquetarios deben conservarse a temperatura ambiente y en estado de agitación continua (para evitar que sufran el fenómeno fisiológico de agregación). Deben administrarse mediante transfusión rápidamente (en un plazo de 48 horas desde su preparación), utilizando un equipo con filtro.
Dosis. Para que los concentrados plaquetarios sean terapéuticamente eficaces, es necesario administrar 1U de plaquetas/kg de peso corporal o bien 4-6 U de plaquetas/m2 de superficie corporal.
Generalmente la frecuencia de las transfusiones de plaquetas es de 1 transfusión (= número total de unidades de la transfusión) cada 2 días.
Las condiciones especiales en las cuales puede ser necesario realizar una transfusión de concentrados plaquetarios son las siguientes.
Leucemia aguda. En los pacientes con leucemia aguda las transfusiones de plaquetas están indicadas en las siguientes condiciones:
— hemorragias externas;
— hemorragias cutáneas;
— hematomas intramusculares en expansión;
— hemorragias internas supuestas o claras, incluidas las hemorragias cerebrales, cuyo
riesgo aumenta enormemente cuando el número de plaquetas es inferior a 20.000/mm1. Las transfusiones preventivas están indicadas cuando existen menos de 20.000 plaquetas, ya que en tales circunstancias el riesgo de hemorragias es muy alto. Los pacientes con más de 20.000 plaquetas no necesitan en general que se les practiquen transfusiones plaquetarias preventivas, a menos que el número de plaquetas haya disminuido rápidamente o existan fiebre o infección. Si un paciente leucémico debe someterse a una intervención quirúrgica, debe recibir un número de unidades plaquetarias capaz de aumentar el número de plaquetas hasta las 80.000-100.000/mm3.
Aplasia medular. Cualquier terapia trans-fusional debe realizarse en estos pacientes sólo si es absolutamente necesario debido al carácter crónico de su enfermedad y por tanto a la necesidad de realizar numerosas transfusiones a lo largo de su vida y a la facilidad de que se desarrolle un fenómeno de isoin-munización. En estos pacientes es preferible recurrir como donantes a hermanos compatibles, excluyendo al hermano o a los hermanos potenciales donadores de médula.
Púrpura trombocitopénica idiopática.
— Forma aguda: son raras las hemorragiasgraves y pocas veces son necesarias las transfusiones plaquetarias, que son destruidas rápidamente.
— Forma crónica: en la mayor parte de los casos las transfusiones plaquetarias no son necesarias y son rápidamente destruidas.
Púrpura neonatal isoinmune.
— Usar como donantes de plaquetas a los hermanos de la madre, o bien las plaquetas de la madre lavadas en suero AB compatible.
— No recurrir nunca al padre como donante.
Coagulopatia intravascular diseminada (DIC). Las transfusiones de plaquetas son muv útiles sólo si se consisue controlar el mecanismo responsable de la DIC.
Transfusiones masivas de sangre entera conservada. Provocan una trombocitopenia aguda por dilución de las plaquetas del paciente. Ello puede evitarse administrando 1U de plaquetas cada 2-4 U de transfusión administrada.
Trombocitopenias por secuestro esplénico. Las transfusiones de plaquetas son pocas ve ees necesarias, a no ser que se tenga que realizar una intervención de anastomosis porta-cava (las plaquetas deben ser transfundidas inmediatamente antes de comenzar la operación) o que se haya producido una hemorragia aguda grave.
Trombocitopatías congénitas. Las transfusiones plaquetarias son necesarias sólo para controlar una hemorragia en curso o para preparar al paciente para una intervención quirúrgica.
Trombocitopatías adquiridas.
— Por fármacos: son eficaces las transfusiones de plaquetas si existe una hemorragia en curso.
— Por presencia de sustancias tóxicas en el plasma (uremia): las plaquetas transfundidas adquieren enseguida el defecto de las plaquetas del paciente, cuya afección se corrige en cambio eliminando las sustancias tóxicas del plasma.
Complicaciones. Suelen ser las siguientes:
— reacciones febriles inmediatas o al cabo de 12 horas, generalmente autolimitantes;
— hepatitis víricas;
— contaminación bacteriana;
— púrpura postransfusional.

TRANSFUSIONES DE CONCENTRADOS GRANULOCITARIOS

Indicaciones. Para que pueda considerarse la posibilidad de realizar transfusiones de concentrados granulocitarios es necesario que los pacientes tengan los siguientes parámetros: — valor absoluto de neutrófilos <500/mm3;
— fiebre > 38,5-39 °C;
— terapia antibiótica de amplio espectro ineficaz (persistencia de fiebre) al cabo de 48 horas desde el comienzo de la misma. Hay que esperar a que pase este tiempo, ya que muchas veces la antibioterapia de amplio espectro puede por sí sola controlar muchas infecciones incluso graves en los pacientes neutropénicos;
— posibilidad de que el paciente se recupere de la neutropenia y de que aumente su probabilidad de supervivencia. Si la enfermedad primitiva es resistente o refractaria al tratamiento, no deben realizarse estas transfusiones.
Una vez comenzadas, las transfusiones de concentrados granulocitarios (glóbulos blancos) deben prolongarse durante un mínimo de 7 días, al mismo tiempo que la antibioterapia, antes de modificar el programa terapéutico.
Empleadas correctamente, las transfusiones de glóbulos blancos ofrecen resultados clínicos positivos gracias a una serie de mecanismos que actúan sinérgicamente con la terapia antibiótica y con las defensas que le quedan al paciente.
Para las transfusiones de glóbulos blancos es una buena regla general recurrir a donantes que sean al menos ABO compatibles con el receptor. No obstante, si ello no fuera posible, el uso de esteroides y antihistamínicos puede reducir las reacciones transfusionales (presentes en aproximadamente el 60 % de los receptores), aumentando el rendimiento de los granulocitos circulantes procedentes de donantes al azar.
Modalidades de administración. Una vez preparados, los glóbulos blancos han de ser administrados por transfusión lo antes posible y lentamente, usando siempre equipos con filtro y administrando altas dosis de corticoides por vía endovenosa para evitar reacciones pulmonares, especialmente en los pacientes con infecciones pulmonares.
Complicaciones. Las más graves son las reacciones pulmonares y de rechazo.
Reacciones pulmonares. Dichas reacciones pueden registrarse en virtud de cinco mecanismos distintos:
Sobrecarga de líquidos. En este caso son muy eficaces las medidas terapéuticas utilizadas para combatir el edema pulmonar.
Secuestro de glóbulos blancos en una extensa lesión pulmonar. Con frecuencia en los pacientes ñeütíópéñicós cóñ supuesta infección pulmonar y radiografía torácica negativa, la transfusión de glóbulos blancos provoca la aparición de insuficiencia respiratoria, expectoración y radiografía torácica compatible con cuadro de neumonía lobular o bilobular.
Presencia de endotoxemia. Las endotoxinas provocan la liberación de las enzimas granulocitarias, la adhesión de los granulocitos a las células endoteliales de la pared de los vasos y la activación del complemento, seguida de un cuadro de pulmón de shock o shock séptico. Todo ello puede evitarse administrando altas dosis de corticoides antes de la transfusión.
Leucoaglutininas circulantes que pueden provocar la agregación intravascular de los granulocitos, con la consiguiente conversión de los mismos en émbolos pulmonares y aparición de edema pulmonar e infiltrados bilaterales en la radiografía del tórax;
Transfusión directa de granulocitos agregados. Se evita utilizando siempre equipo con filtro.
Si estas reacciones dan lugar a insuficiencia respiratoria:
— administrar 500 mg de hidrocortisona por vía intravenosa, 4 mg de betametasona intravenosa;
— interrumpir la transfusión y reanudarla lentamente una vez resuelto el cuadro;
— las sucesivas transfusiones irán precedidas de una premedicación con corticoides.
Reacciones de rechazo incluso mortales. Esta complicación se debe a los linfocitos presentes en el concentrado granulocitario: por ello algunos autores prefieren irradiar los glóbulos blancos con 1.500 rad antes de la transfusión.
Este procedimiento debe seguirse cuando se desea administrar glóbulos blancos a pacientes sometidos a transplante de médula ósea alogénica.

Los glóbulos blancos deben su nombre al hecho de que, si observamos una gota de sangre fresca al microscopio, entre los glóbulos rojos (en forma de pequeño disco de color amarillo-oro) se distinguen unas manchas blanquecinas más grandes, algunas de ellas con una fina granulación interna: se trata de los glóbulos blancos. Los glóbulos blancos son como comandos especiales de rápida intervención: en efecto, los hallamos en gran cantidad y se reúnen enseguida cuando la integridad del organismo se ve amenazada. Desempeñan un papel de primer orden en la lucha contra las infecciones. A diferencia de los glóbulos rojos, que son transportados pasivamente por el torrente sanguíneo, los glóbulos blancos son capaces de moverse activamente, emitiendo prolongaciones de citoplasma (llamadas pseudópodos), que arrastran todo el cuerpo celular (movimiento ameboide) a la velocidad de aproximadamente un milímetro y medio por hora.
Los leucocitos utilizan esta capacidad de movimiento autónomo para atravesar las paredes vasculares y llegar hasta los tejidos.

Transfusion de sangre y derivados

Cuando realizar la transfusion

REACCIONES A LAS TRANSFUSIONES


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