PRURITO
Medidas higiénicas generales y una serie de fármacos pueden aliviar las formas de prurito transitorias y menos graves.
EL TRATAMIENTO del prurito debe considerarse en el marco de la situación patológica responsable; no obstante, en caso de urgencia, se puede
recurrir a medidas simplemente sintomáticas.
Dado que el prurito puede tener muchísimas causas, no habrá dos pacientes que respondan de forma idéntica a medidas similares, ya sean éstas locales o generales. En consecuencia, es necesario considerar el tratamiento de forma muy individualizada; esto quiere decir que cada remedio será objeto de la correspondiente prueba, en la esperanza de eliminar totalmente las molestias del prurito o al menos proporcionar un alivio parcial. No existe, en efecto, ningún fármaco, remedio, método o combinación de fármacos y otras medidas que resuelva el problema del prurito en todos los sujetos afectados.
A pesar de los recientes avances realizados en el campo del tratamiento del prurito, el remedio ideal no ha sido aún descubierto. Esta realidad halla confirmación en la avalancha de medicamentos y de productos de uso tópico que siguen saliendo al mercado. Quizá la dificultad resida en el hecho de que el prurito debe atribuirse a varias sustancias
químicas elaboradas en los tejidos —histamina, sustancias afines, acetilcolina, o serotonina.
Por otro lado, el síntoma del prurito puede responder a distintos mecanismos, que varían en función de la dermatosis presente. En consecuencia, el prurito requiere fármacos y medidas que tiendan a acabar con él, con objeto de disminuir las molestias.
En el tratamiento del prurito, las indica ciones son, ante todo, proporcionar alivio al paciente en el menor tiempo posible y prevenir su reaparición. Sin embargo, en muchos casos el alivio presupone la determinación y el tratamiento de una causa específica, y sin duda la prevención de las recidivas depende también de ese diagnóstico.
TERAPIA SINTOMÁTICA
• Eliminación de sustancias irritantes. Deben evitarse en lo posible el agua caliente, el uso excesivo de jabón, los baños de agua
caliente demasiado frecuentes y el contacto con ropa de lana. En invierno se puede aumentar la humedad ambiental, evitando las habitaciones excesivamente caldeadas, abriendo las ventanas y dejando que entre el
aire exterior, más húmedo. Si la piel está demasiado seca, se puede tomar un baño para hidratar el estrato queratífico de la piel y luego mantenerlo hidratado mediante la aplicación de cremas a la parafina.
Desde el primer embarazo y a partir del cuarto mes o durante el tercer trimestre puede aparecer un prurito generalizado muy intenso, asociado a veces a ictericia (color amarillento de la piel) más o menos marcada.
Parece que se debe a estasis biliar causada por un exceso de hormonas de la gestación; de esta forma se produce el paso a la sangre de sales biliares, que provocan el prurito.
El pronóstico materno es en general bueno: la ictericia y el prurito desaparecen inmediatamente después del parto, que sin embargo resulta a veces prematuro.
El prurito y la ictericia recidivan periódicamente en cada embarazo, casi siempre en la misma época. Cabe destacar que las mujeres que han padecido prurito o ictericia gravídicos presentan las mismas molestias en caso de tratamiento anticonceptivo hormonal (píldora).
El tratamiento de este tipo de prurito es muy difícil, en la medida en que es resistente a las terapias antipruriginosas corrientes; el único fármaco parcialmente activo es la colestiramina, sustancia capaz de unirse a las sales biliares; su administración ha de realizarse hasta después del parto.
COMPLICACIONES
La complicación más corriente del rascamiento continuo es la infección secundaria (piodermitis). En este caso los agentes curativos locales, como antibióticos de amplio espectro (no la penicilina), desempeñan un papel de gran utilidad y en general suponen la curación. A la hora de recetar analgésicos es conveniente tener en cuenta que dichos agentes deben usarse en principio a bajas concentraciones, y que el aumento de éstas debe llevarse a cabo sólo una vez que haya sido demostrada la tolerancia de la piel a tales agentes tópicos. Es necesario desaconsejar el uso de especialidades farmacéuticas de uno u otro tipo por indicación del vecino o del farmacéutico de la esquina. Sólo así puede evitarse una dermatitis por contacto, observada muy a menudo en los casos de tratamiento empírico.
El Prurito en el Anciano |