Fangoterapia La Tierra 
Una maravillosa ayuda que nos da la Naturaleza
Marcela Cecilia Mena.
La tierra es nuestra casa y junto con nosotros la
de innumerables seres que vienen a la vida, con los cuales formamos
una cadena infinita e inagotable de vida. La tierra nos sustenta como
a sus hijos, nos da casa, abrigo, alimento, goce. Todo se nutre de ella,
todas las criaturas encuentran allí su alimento y su hogar.
Podemos caminar con los pies descalzos, rodar y también
aplicarla sobre nuestro cuerpo, ella nos ayudará a fortalecernos, a
sanarnos. Sólo basta hacer la prueba a la que todos estamos invitados
ya que sí, está al alcance de todos.
El hombre a lo largo de su historia ha recurrido
a su ayuda para superar dolencias y males que lo han aquejado siempre.
Médicos egipcios, griegos, árabes, conocían y aplicaban sus virtudes.
Más acá en el tiempo, en el siglo XIX, también los alemanes Kneipp,
Khune, Just, el francés Dextreit. En el siglo XX, Eduardo Alfonso, Manuel
Lezaeta, comprobaron con su experiencia lo útil y beneficiosa que resulta
para el hombre.
Popularmente es usada por el hombre de campo para
aliviar en caso de picaduras de insectos. También los animales, por
su instinto, conocen sus propiedades y a ella recurren para curar sus
heridas.
Hay diversos tipos de tierra: la más utilizada con
fines terapéuticos es la arcilla, aunque no se descartan las otras.
Siempre hay que tener en cuenta el lugar de donde se extrae. Este debe
de estar libre de basuras y excrementos de animales. Por eso es conveniente
usar la que está a cierta profundidad. Mezclándola con agua obtendremos
el barro o fango que es la manera en que la utilizaremos. También podemos
sustituir el agua por infusiones de hierbas, la adecuada para cada dolencia,
lo que hará más eficaz el tratamiento.
Procederemos de la siguiente manera: tomamos arcilla
limpia, la cernimos, de modo de dejarla fina y libre de piedritas, luego
la mezclamos con agua natural o la infusión elegida, hasta obtener una
masa homogénea y blanda. Aplicaremos este preparado en forma de cataplasma
sobre la zona afectada y lo cubriremos con un lienzo. El tiempo de duración
de la aplicación varía de acuerdo a la dolencia. En el caso de aplicarla
caliente, la cubriremos además con un paño de lana para mantener el
calor por más tiempo. Se retirará cuando el fango se enfríe. Aplicado
en frío, se quita cuando se haya secado. Otra manera de aplicarlo es
en compresas con agua arcillosa. También en baños de inmersión mezclado
con elementos botánicos.
No olvidemos que la tierra es un elemento vivo que
transmite a nuestro cuerpo sus propias energías ayudando a reactivar
y estimular las funciones naturales del mismo. Por lo tanto los baños
son revitalizantes aunque no haya una dolencia específica a tratar.
El barro tiene muchas propiedades, a considerar:
es desinflamaste, refrescante, absorbente, descongestionante, purificante,
antiséptico, cicatrizante y calmante.
Cuando hay una inflamación superficial producida
por golpes o picaduras, actúa desinflamando y refrescando la zona, por
su capacidad de absorber el calor, favoreciendo la circulación sanguínea.
Actúa también sobre los órganos internos logrando
su descongestión. En este caso se recomienda en congestiones de los
riñones, hígado, estómago, desarreglos digestivos, acidez, etc. También
es usado para tratar el estreñimiento, ya que éste supone una congestión
con aumento de la temperatura interior del cuerpo. La cataplasma de
barro sobre el vientre absorbe el calor excesivo, llevando a la sangre
a fluir hacia la piel descongestionando las entrañas.
En todos estos casos el barro es uno de los elementos
a usar dentro de un tratamiento holístico de las enfermedades.
Por su capacidad de absorción, el fango atrae hacia
sí las toxinas acumuladas bajo la piel. De ahí su utilización en el
campo de la estética. Conocidas son las aplicaciones de barro sobre
el cutis y el cabello a los cuales limpia de impurezas y grasitud.
Por su acción purificante trabaja sobre abscesos
y forúnculos logrando eliminar las sustancias morbosas productoras de
los mismos.
Al ser un poderoso antiséptico la arcilla actúa inhibiendo
el desarrollo de elementos patógenos logrando la eliminación de éstos.
Ayuda a la cicatrización de llagas, heridas y úlceras
por su capacidad de favorecer la regeneración celular.
Por todas estas propiedades se deduce su acción calmante
ya que elimina sustancias tóxicas, descongestiona y purifica en general
nuestro organismo. Se puede aplicar simplemente en zonas doloridas en
donde comprobaremos este efecto calmante.
De modo sintético estas son las propiedades del fango.
El conocimiento, la intuición y la experiencia nos
dirán cómo hemos de aplicarlo según el caso, ya sea para tratar partes
óseas, órganos internos, piel, etc. Teniendo en cuenta estos factores
podremos encontrar en el barro un gran aliado para mejorar nuestra calidad
de vida y la de nuestros semejantes
Vea
ahora como aplicar la arcilla en diversas patologias.