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LAS VITAMINAS
EXISTEN muchos prejuicios en torno a las vitaminas. En realidad, el alto consumo de estas sustancias, excepto en los casos de prescripción facultativa específica, aporta con toda seguridad mayores beneficios a los productores que a los consumidores.
Una de las especialidades farmacéuticas mas manipuladas por la publicidad es sin duda la de las vitaminas, que son objeto de una prescripción y una automedicación de gran relevancia económica, pero totalmente irracional.
Las vitaminas son sustancias fundamentales para el desarrollo de las funciones metabólicas y, dado que no son sintetizadas por el organismo, deben ser ingeridas con los alimentos.
En condiciones normales de nutrición, las necesidades vitamínicas quedan satisfechas.
La toxicidad de las vitaminas por ingestión excesiva nace rererencia uasicamente a las vitaminas liposolubles, que son la A, la D, la E y la K; éstas, en efecto, una vez absorbidas pueden acumularse en los tejidos adiposos.
Las vitaminas hidrosolubles, por el contrario, son rápidamente eliminadas por el organismo y, en consecuencia, es muy raro que resulten tóxicas.
CUANDO TOMARLAS
El criterio que ha de regir el consumo de vitaminas debe ser la existencia de una deficiencia comprobada de estas sustancias, debida a tres tipos de causas:
• ingestión inadecuada con los alimentos'
• alteración de los procesos normales de absorción del tracto gastrointestinal;
• aumento de los requerimientos por parte de los tejidos.
Las carencias alimentarias de vitaminas son básicamente patrimonio de las poblaciones mas pobres del mundo, si bien se hallan también extendidas en las sociedades ricas, en las que los desequilibrios en la distribución de los recursos económicos provocan bolsas de miseria que repiten las condiciones de los países mas subdesarrollados. No obstante, la miseria no es la única causa de una insuficiencia vitamínica: ésta puede deberse también a trastornos psíquicos, en virtud de los cuales se produce una alimentación insuficiente, o bien a normas dietéticas, preceptos religiosos o actitudes de rechazo hacia determinados alimentos.
La lista de causas debe naturalmente incluir también las formas de alimentación insuficiente que pueden registrarse en el alcoholismo, en los tratamientos adelgazantes y en las dietas especiales impuestas en ciertas enfermedades.
Los mecanismos de absorción de las vitaminas en el tracto gastrointestinal pueden verse comprometidos por distintos estados patológicos que afectan al aparato digestivo, directa o indirectamente, como una diarrea prolongada, las enfermedades del hígado, el hipertiroidismo y la anemia perniciosa.
Una carencia vitamínica puede deberse, por último, a un aumento de los requerimientos orgánicos, como ocurre en condiciones fisiológicas como el crecimiento el ejercicio físico intenso, la lactancia y la menstruación, o bien en condiciones patológicas que cursan con aumento del metabolismo, como el hipertiroidismo.
UTILIDAD Y MODAS
La prescripción de vitaminas en los casos de carencia comprobada es de utilidad indiscutible, aunque numerosos expertos en nutrición y un número aún mayor de médicos consideran que siempre puede existir una situación de carencia vitamínica latente, clínicamente no detectable, que justifique la administración de complejos vitamínicos.
Tal actitud debe considerarse con extrema cautela, especialmente por cuanto respecta a las vitaminas liposolubles A, D, E y K.
La moda que unas veces dispara el consumo de la vitamina C y otras del complejo vitamínico B o de la vitamina E ha de ser combatida, no solo para ahorrar dinero, sino sobre todo para crear una seria conciencia sanitaria en la opinion publica a la que ha de educarse para que haga un uso racional de los fármacos. La vitamina C resulta util en la profilaxis y en el tratamiento del escorbuto; es en cambio de escasa utilidad su administración con fines profilácticos contra el cansancio, los resfriados, etcétera.
La administración del complejo vitamínico B, al margen de situaciones comprobadas de carencia, no sirve para nada o bien puede enmascarar condiciones patológicas que por el contrario sería útil poner de manifiesto. La esperanza de aumentar la fertilidad o de mejorar estados patológicos con afección de la vista mediante ia administración de vitamina E se ha demostrado también que carece de fundamento.
Como cualquier otra sustancia, las vitaminas, cuando son utilizadas como fármacos, requieren necesariamente la realización de un diagnóstico previo, sin el cual su utilización tiene poco sentido y puede incluso tener efectos tóxicos.
En la práctica médica se ha extendido la costumbre de prescribir preparados multivitamínicos asociados a tratamientos antibióticos. La razón de tal medida reside en el hecho de que los antibióticos pueden alterar la flora bacteriana intestinal que interviene en el metabolismo vitamínico, como en el caso de la vitamina K. En realidad, no se ha demostrado que este planteamiento sea correcto. La administración de vitaminas durante un tratamiento antibiótico parece por tanto justificada sólo si la enfermedad en curso o el fármaco administrado suponen deficiencias en la nutricion del paciente.
Vitaminas |
Fuentes principales |
Efectos fisiológicos |
Necesidades diarias del adulto |
Síntomas de carencia |
VITAMINA A |
leche, huevos, mantequilla, queso, aceite de hígado de pescado |
aumento de peso, protección de los epitelios, aumento de la resistencia frente a las infecciones |
alrededor de 1,5 mg |
lesiones cutáneas, trastornos visuales, sequedad del epitelio corneal, opacidad de córnea ceguera nocturna |
VITAMINA B1 |
levadura de cerveza, arroz integral, verdura fresca, germen de trigo, pan integral |
transmisión del impulso nervioso, metabolismo de las grasas |
alrededor de 1,5 mg |
beriberi, trastornos intestinales, debilidad muscular, disminución de la presión sanguínea |
VITAMINA B2 |
levadura, espinacas, tomates, agrios, hígado, pescado, huevos, leche, queso |
favorece el crecimiento y el aumento de peso, estimula la respiración celular, probablemente participa en la función visual |
alrededor de 2 mg |
en el animal, detención del crecimiento y dermatitis; en el hombre, descamación y agrietamiento de las comisuras de la boca |
VITAMINA B6 |
levadura, maíz, legumbres verdes, hígado, leche, huevos |
regula el metabolismo rústico |
alrededor de 2 mg |
en el hombre no se ha observado nunca una enfermedad típica de carencia |
VITAMINA B12 |
bacterias, actinomicetos, tejidos animales (hígado) |
factor que interviene en la producción de glóbulos rojos, en la función metabólica y en la función celular del sistema nervioso |
varias gammas |
anemia grave, trastornos
neurológicos por degeneración de la médula espinal |
VITAMINA C |
naranjas, limones, pomelo verduras fresca |
estimula el metabolismo celular, aumenta la capacidad de resistencia a las enfermedades infecciosas, posee acción antialérgica |
50-100 mg |
fragilidad vascular, hemorragias intestinales y gingivales, escorbuto, disminución del rendimiento, cansancio, agotamiento general |
VITAMINA D |
aceite de hígado de pescado (atún, bacalao), huevos, leche, manteonilla |
metabolismo del calcio y del fósforo indispensables para la formación de los huesos |
0,01-0,02 mg (en el niño) |
detención del crecimiento, raquitismo en lactantes y niños pequeños, reblandecimiento óseo en los adultos, trastornos de la dentición (defectos del esmalte) |
VITAMINA E |
aceite de germen de trigo, aceite de cacahuete, mantequilla, leche, huevos |
componente de sustancias activas metabólicas, controla el crecimiento y la función de los tejidos germinales masculinos y femeninos, favorece una gestación normal |
alrededor de 15 mg |
esterilidad masculina y femenina, disminución de la frecuencia cardíaca, degeneraciones nerviosas |
VITAMINA K |
espinacas, hojas de castaño, de pino y de abeto |
síntesis de la protrombina, coagulación de la sangre |
mínimas, ligeramente mayores en la estación cálida |
tendencia a las hemorragias, alteración en la coagulación de la sangre |
VITAMINA PP |
carnes (hígado, músculos, ríñones), harina de centeno, trigo, cebada, levadura, cacahuetes, legumbres secas |
síntesis de las coenzimas para el metabolismo energético de los azúcares, factor antipelagra |
alrededor de 15 mg |
pelagra, trastornos digestivos, alteración del sistema nervioso (insomnio, calambres, demencia, cefalea), lesiones de piel y mucosas, especialmente de la intestinal. |
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