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LOS NEUROLÉPTICOS

PSICOFARMACOS -- LOS NEUROLÉPTICOS son fármacos indicados en el tratamiento de las psicosis; desarrollan una acción sedante (antiansiedad y antiexcitación psicomotora), antimaníaca, antidelirante y antialucinógena. No obstante, tan amplio como su espectro de acción es el abanico de contraindicaciones y de posibles efectos colaterales.

sicofarmacos

Los neurolépticos o antipsicóticos son fármacos que, incluso a pequeñas dosis, alteran el estado de ánimo de pacientes afectados por psicosis y con ideas delirantes y alucinaciones. Despliegan una intensa acción sedante e inducen somnolencia que, a dosis elevadas, puede alcanzar incluso el sueño profundo.

CUANDO SE USAN

Los neurolépticos, que en realidad no curan la enfermedad sino que actúan sólo sobre algunos síntomas, se utilizan en el tratamiento de muchas enfermedades mentales (esquizofrenia, psicosis agudas y crónicas, psicosis seniles, síndromes maniacales, etc.); son efectivos, además, en el tratamiento de algunas situaciones en las que se manifiesta una excesiva actividad psicomotora. Algunos de estos fármacos se utilizan en la preparación a una anestesia general para atenuar las reacciones psíquicas del paciente mientras espera a que llegue el momento de la intervención quirúrgica y, al mismo tiempo, para controlar la aparición de vómito inducido por el fármaco anestésico. Al margen de sus aplicaciones típicas, los neurolépticos están indicados también en el campo no psiquiátrico, en virtud de efectos considerados secundarios (antiemético, analgésico).

FORMAS DE ADMINISTRACIÓN

En el tratamiento crónico son necesarias en general unas 4-8 semanas para apreciar los efectos clínicos en su totalidad. En cualquier caso, no se debería nunca modificar la dosis más de una vez por semana. Aunque al principio sean necesarias varias administraciones diarias, en el tratamiento crónico se pueden emplear dosis diarias crónicas, debido a la larga duración de los efectos de estos fármacos. La administración al acostarse reduce al mínimo los efectos colaterales, como sedación excesiva e hipotensión arterial.

EFECTOS COLATERALES Y TÓXICOS

El uso de neurolépticos puede dar lugar a la aparición de numerosos efectos colaterales y tóxicos. Entre los más corrientes y frecuentes cabe señalar:
• síndrome extrapiramidal (temblores, incoordinación motora); estos fenómenos, que aparecen fácilmente a dosis altas y que son reversibles suspendiendo la administración, se controlan con fármacos antiparquinsonianos;
trastornos del sistema vegetativo: taquicardia con caída simultánea de la presión arterial, sequedad de boca, retención urinaria, estreñimiento, etc.;
reacciones de hipersensibilidad: enrojecimientos cutáneos, urticaria, fotosensibiliza-ción o hipersensibilidad de la piel a la luz y a los rayos solares, dermatitis de contacto que se registran sobre todo entre el personal de enfermería encargado de la manipulación de dichos fármacos;
• muerte súbita: una lesión cerebral preexistente o episodios anteriores de convulsiones pueden ser factores predisponentes; en estos casos deben evitarse las dosis altas. En algunas ocasiones se ha observado una repentina reagudización del cuadro psicótico antes de la muerte. En algunos casos la muerte se debe aparentemente a parada cardíaca, en otros a asfixia consiguiente a inhibición del reflejo de la tos. La autopsia suele poner de manifiesto la existencia de una pulmonía aguda fulminante y la presencia de material gástrico (alimentos) en las vías respiratorias por aspiración o lesiones cardíacas; sin embargo, en algunos casos no se encuentra explicación alguna a la muerte del paciente;
síndrome neuroléptico maligno: es un síndrome muy raro asociado al uso de neurolépticos y caracterizado por fenómenos motores (síntomas extrapiramidales) o vegetativos (fiebre elevada, hipotensión arterial, fatiga respiratoria, etc.). El síndrome se desarrolla rápidamente (24-72 horas) y es a menudo mortal (alrededor del 20 % de los casos); la mayor parte de los pacientes se cura en 5-10 días desde la suspensión del tratamiento farmacológico. La administración contemporánea de sales de litio facilita su aparición.
Para reducir la rigidez muscular pueden resultar útiles las benzodiacepinas (ver la ficha Los psicofármacos 1).

CONTRAINDICACIONES

Existen numerosas contraindicaciones al uso de los fármacos neurolépticos. Entre las principales cabe señalar: insuficiente funcionalidad hepática y renal y estado comatoso (intoxicación por barbitúricos). Los neurolépticos interactúan con numerosas otras sustancias y fármacos y sobre todo con el alcohol y con los analgésicos, aumentando su efecto depresor sobre el cerebro.

PRECAUCIONES

Los neurolépticos pueden alterar las capacidades físicas y mentales. La somnolencia puede aparecer sobre todo en la primera y en la segunda semanas, para luego generalmente desaparecer; a veces, no obstante, puede ser necesario reducir la dosis. En cualquier caso, siempre que se realice un tratamiento con neurolépticos deben evitarse todas aquellas actividades que requieran atención y reflejos. Los neurolépticos deben utilizarse con especial cuidado en caso de sujetos que sufren depresión: cuando se emplean en los estados de agitación que acompañan a la depresión, hay que prevenir las tendencias suicidas. Después del uso de neurolépticos pueden registrarse bronconeumonías incluso fatales. Como explicación a este fenómeno se ha hablado de la disminución de la sensación de sed, que puede ser causa de deshidratación,concentración de la sangre y disminución de la actividad respiratoria. Especial atención hay que prestar también en caso de glaucoma. En efecto, tratamientos prolongados y con dosis elevadas pueden dar lugar a alteraciones oculares, como depósitos de pigmento en la córnea y en el cristalino, que conducen en los casos más graves a opacidad en forma de estrella y a retinopatía pigmentaria.
Estos fármacos pueden reducir el umbral de convulsión (aumentan el grado de excitabilidad de las células nerviosas), causando por ello crisis de tipo epiléptico incluso en pacientes que jamás han padecido epilepsia. Su inocuidad durante la gestación y la lactancia no ha sido aún demostrada; por ello, en estos casos, y en general en todas las mujeres en edad fértil, los neurolépticos deberán emplearse sólo cuando las ventajas sean mayores que los riesgos. Deben usarse con precaución en sujetos expuestos a calor excesivo y en pacientes en fase de abstinencia alcohólica o afectados por úlcera gástrica o duodenal, en curso o pasada, o con hipertrofia prostática. Por otro lado, los neurolépticos aumentan los valores de prolactina (hormona que estimula el desarrollo y la secreción de las mamas), sobre todo en los tratamientos prolongados. Teniendo en cuenta que cerca de un tercio de los tumores de mama son pro-lactino-dependientes, deben estudiarse cuidadosamente las dosis de neurolépticos administradas a mujeres que presentan factores predisponentes (familiaridad, mastopatía fibroquística, etc.) al tumor de mama.
Cabe señalar, en cualquier caso, que hasta ahora no se dispone de datos clínicos o epidemiológicos que demuestren la existencia de alguna relación entre el uso de estos fármacos y el desarrollo de tumores mamarios. Los neurolépticos no inducen dependencia física; no obstante, una suspensión brusca de un tratamiento a base de dosis elevadas puede provocar náuseas, vómito, mareos y temblores.

Advertencia
pueden producir somnolencia: hay que tener cuidado si se va a conducir o se va a desarrollar alguna otra actividad que requiera rapidez de reflejos • evitar el alcohol • evitar la exposición excesiva al sol • pueden teñir la orina de rosa o marrón más o menos oscuro • si se percibe sensación de aturdimiento q se sufre algún desmayo, evitar los cambios bruscos de postura y tener cuidado al subir escaleras, etc. (más frecuente en las primeras semanas de tratamiento) • en relación al uso de fármacos en solución (jarabe o gotas), evitar el contacto con la piel • avisar enseguida al médico si aparecen dolor de garganta, fiebre, hemorragias, erupciones cutáneas (enrojecimiento, urticaria), debilidad muscular, temblores, problemas de vista, orina oscura, heces claras blanquecinas, ictericia (coloración amarillenta de la piel)

Efectos Colaterales
• sedación excesiva • acatisia (impulso continuo a caminar y dificultad para mantener la misma postura cierto tiempo) • efectos extrapiramidales (rigidez muscular, temblor, menor velocidad motora, aumento de la salivación) • discinesia tardía (movimientos involuntarios similares a tics que afectan fundamentalmente a los músculos de la lengua, de la cara y del cuello) • crisis neurodisléctica (contracciones tónicas de la musculatura del cuello y de la boca, a menudo dramáticas, peligro de espasmo laríngeo) • hipotensión • efectos anticolinérgicos (midriasis o dilatación de la pupila, sequedad de la piel, sequedad de la boca, taquicardia, retención urinaria, estreñimiento) • aumento de peso • amenorrea (cese de las menstruaciones) • agranulocitosis (disminución de los glóbulos blancos) • reacciones tóxico-alérgicas de la piel No deberían administrarse neurolépticos a enfermos graves del corazón o del hígado, y tampoco a pacientes afectos de Parkinson. En los epilépticos existe un elevado riesgo de inducción de convulsiones. Su uso durante el embarazo debería evitarse, aunque no se han demostrado aún sus posibles efectos teratógenos.

Intoxicacion Aguda
Sintonías: en primer lugar, signos de depresión de la actividad del cerebro, con somnolencia hasta el coma, que puede durar incluso varios días. Se pueden producir también hipotensión arterial y trastornos de tipo extrapiramidal.
Otros síntomas son agitación, intranquilidad, convulsiones, fiebre y arritmias cardíacas. Tratamiento: es esencialmente sintomático. Resulta de utilidad realizar un lavado gástrico precoz. Mantener al paciente en observación y con las vías respiratorias libres, dado que los fenómenos extrapiramidales en los casos graves pueden provocar disfagia (dificultad para tragar) y alteraciones respiratorias. No inducir el vómito, pues un movimiento brusco de la cabeza o del cuello podría causar la aspiración de saliva y alimentos o incluso de material gástrico, que pasaría a las vías respiratorias, aumentando el riesgo de asfixia o de bronconeumonía.
Los síntomas extrapiramidales pueden tratarse con fármacos antiparkinsonianos o con barbitúricos. Evitar siempre los estimulantes de la respiración y del corazón (analépticos) por el peligro de inducción de convulsiones. En caso de hipotensión arterial, poner en práctica las acostumbradas medidas en caso de shock cardiocirculatorio; entre lo fármacos empleados a tal fin no es en cambio aconsejable la adrenalina, dado que los neurolépticos pueden invertir la acción hipertensora de esta sustancia, provocando ulteriormente hipotensión arterial.

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