LA DIETA EN LA HIPERTENSIÓN EN EL TRATAMIENTO de la hipertensión deben observarse una serie de precauciones en la elección y en la preparación de los alimentos, sobre todo limitando el consumo
de sal, dando preferencia a los alimentos vegetales con buenos efectos diuréticos y eliminando todo lo que pueda provocar un aumento de peso.
Se habla de hipertensión arterial cuando
un individuo presenta valores constantemente
elevados de presión sanguínea, tanto sistólica (máxima) como diastólica (mínima).
Una sola medición de presión elevada no basta
para definir al paciente hipertenso, si bien dicho signo puede constituir la señal de alarma, ya que está comprobado que la hipertensión esporádica da paso a la instauración de la hipertensión estable. El aumento únicamente de la presión sistólica (pseudohipertensión) se observa en las anemias, en la aterosclerosis y en el hipertiroidismo, si bien es el aumento de la presión mínima el que causa las alteraciones más graves del organismo.
La hipertensión es una enfermedad muy frecuente y que en el 90 % de los casos no tiene una causa concreta, sino que depende de numerosos factores. Ante todo, se ha de-mostrado que existe una predisposición hereditaria y, en segundo lugar, que existen importantes factores hormonales, alimentarios y neuropsíquicos. En el 10 % restante de los casos se puede reconocer una causa concreta, que puede ser renal, endocrina (hormonal) o cardiovascular, y que debe detectarse enseguida, antes de que se instauren lesiones irreversibles en los distintos órganos.
Por otro lado, cuando la hipertensión dura mucho tiempo, se producen lesiones en los distintos órganos, con aparición de otros síntomas, todos ellos ligados a una lesión de los pequeños vasos arteriales: angina de pecho, descompensación cardiaca, infarto de miocardio, hemorragia cerebral y, antes o después, síntomas de insuficiencia renal.
RÉGIMEN DIETÉTICO
La alimentación del hipertenso deberá ser limitada en cantidad para favorecer la pérdida de peso, aunque no de forma excesiva para no deprimir las condiciones generales. Se evitarán las comidas copiosas y el abuso del alcohol, ya que las complicaciones cardiovasculares de los hipertensos se registran más fácilmente después de haber bebido en abundancia. Se limitará el aporte de hidratos de carbono y de lípidos, dando preferencia a una dieta fundamentalmente vegetariana, dado el reducido contenido calórico de dichos alimentos y la frecuente presencia en ellos (por ejemplo en las cebollas y en las alcachofas) de principios diuréticos de gran utilidad en el tratamiento de dicha enfermedad. Es una buena regla general que todos los hipertensos limiten el consumo de cloruro sódico, esto es de sal de cocina. De esta forma se evita la excesiva introducción de líquidos que ocasiona el consumo elevado de sal y que, al aumentar la masa sanguínea, agravaría el estado de hipertensión y el trabajo del corazón. Además se impide también una acumulación excesiva de sodio a nivel de las paredes vasculares, donde, al favorecer la acción de los estímulos vasoconstrictores hormonales y nerviosos, facilitaría la instauración de un estado de hipertensión arterial.
Recordemos asimismo que en los pacientes hipertensos, sobre todo si se hallan sometidos a tratamiento con fármacos diuréticos, reviste gran importancia un aporte diario equilibrado de otro elemento esencial para el bienestar del organismo, es decir el potasio. Son fuentes preciosas de dicho elemento los cítricos, los plátanos, las nueces, las coliflores, las espinacas, los quesos, la leche y algunos pescados y carnes.
El hipertenso debe tomar ciertas precauciones a la hora de elegir y preparar los alimentos, para mantenerse dentro de los límites de una dieta apropiada.
En primer lugar, no hay que usar sal a la hora de cocinar, así como tampoco se pondrá sal en la mesa para no caer en
la tentación de añadirla a la comida. Se consumirán preferentemente vegetales frescos, aunque evitando la remolacha, el apio y los nabos, verduras todas ellas con un alto contenido en sodio. Están permitidas la fruta fresca y la mantequilla no salada, mientras que hay que consumir con precaución la leche, los derivados lácteos y los huevos. Por cuanto respecta al pan, se dará también preferencia a los tipos no salados, eliminando completamente de la dieta las galletitas, los cereales cocidos y el arroz inflado. Se recomienda no consumir alimentos enlatados, legumbres y fruta seca, pescados y mariscos, quesos y derivados lácteos en general.
Se recuerda asimismo que para la preparación de los alimentos enlatados o en conserva, aparte de la sal común de cocina, se utilizan muchos compuestos ricos en sodio. Bajo este punto de vista merecen especial atención los cubitos de concentrados para preparar caldos, algunos tipos de salsas y las bebidas a base de leche.
Se denomina hipertensión, o tensión arterial alta, a una elevación sostenida de los niveles de la presión sanguínea por encima de valores considerados normales (presión sistólica más de 160 mmHg, presión diastólica más de 90 mmHg).).
En su origen, influyen tanto factores personales y ambientales (edad, hábitos alimentarios y estilo de vida) como los genéticos: la tensión arterial tiende a elevarse con la edad, es también más frecuente que aparezca si la persona es obesa, lleva una dieta rica en sal y pobre en potasio (pobre en verduras, frutas y frutos secos, legumbres, cereales integrales), bebe elevadas cantidades de alcohol, no realiza actividad física, o sufre de estrés psicológico.
Prácticamente en el 90 % de los casos la hipertensión es primaria o de causa desconocida y, en menos de un 10 %, secundaria a otros procesos relacionados con alteraciones de origen renal, cardiovascular o del sistema endocrino.
La ciencia médica todavía no entiende por qué ocurren la mayoría de los casos de hipertensión arterial. Sólo se sabe que existen diferentes factores que aumentan el riesgo de hipertensión arterial…
Porqué se tiene Hipertension?
- La herencia: una persona cuyos padres han tenido hipertensión arterial es más susceptible de desarrollarla.
- La raza: los negros tienen más posibilidades de desarrollar esta enfermedad que los blancos.
- Los varones tienen mayor riesgo que las mujeres hasta la edad de 55 años; a partir de esta edad sus riegos se igualan. A partir de los 75 años, las mujeres tienen más posibilidades de desarrollar hipertensión arterial.
- La edad: la tensión arterial tiende a subir con la edad, y por ello los ancianos tienen más riesgo de desarrollar hipertensión arterial.
- La sensibilidad a la sal: un consumo excesivo de sal causa hipertensión arterial en algunas personas.
- La obesidad y el sobrepeso.
- Consumo excesivo de alcohol.
- Uso de anticonceptivos orales y otros medicamentos (esteroides anabolizantes, antiinflamatorios no esteroideos, descongestivos nasales, eritropoyetina, etc)
- Sedentarismo
Una dieta baja en grasas y rica en frutas y verduras ayudaría a reducir la presión sanguínea al actuar como diurético, dijeron el lunes investigadores japoneses y estadounidenses.
La Asociación Estadounidense del Corazón y el gobierno norteamericano recomiendan desde hace años una dieta, conocida por sus siglas DASH, para ayudar a bajar la presión sanguínea sin tomar medicamentos, pero hasta ahora no estaba claro cómo funcionaba.
Pero los investigadores dijeron que llegaron a la conclusión de que el alto contenido en minerales de la dieta puede ayudar al cuerpo a deshacerse del exceso de sal, como hacen los diuréticos.
El doctor Genjiro Kimura, de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de Ciudad de Nagoya, en Japón, dijo que la dieta puede incluso prevenir el desarrollo de la hipertensión. En Estados Unidos, una persona tiene el 90 por ciento de posibilidades de desarrollar hipertensión después de los cincuenta años, algo que no sucede en países menos desarrollados.
"Si la gente sigue la dieta desde la infancia, creo que no sufrirán hipertensión cuando sean adultos, aunque no tenemos datos que puedan demostrar eso", dijo Kimura en un comunicado.
En un artículo escrito en la revista Circulation, publicada por la Asociación Estadounidense del Corazón, Kimura y sus colegas dijeron que analizaron detenidamente un estudio que mostraba que los beneficios de la dieta eran mayores entre las personas que comían más sal.
Los científicos estudiaron la información de unos 375 adultos con presión sanguínea normal o ligeramente alta. Los pacientes seguían la dieta recomendada por las autoridades estadounidenses u otra más típica.
Durante 90 días, los investigadores cambiaron la cantidad de sal que comía cada paciente, midieron la presión sanguínea y tomaron muestras de orina. La dieta DASH es rica en potasio y calcio, dos elementos que ayudan al cuerpo a deshacerse de la sal.
El Instituto Nacional de Corazón, Pulmones y Sangre recomendó este mes a los pacientes que sufren de hipertensión que prueben los diuréticos primero y que agreguen otros medicamentos si fuera necesario. |