LAS DIETAS PARA ENGORDAR
EL TRATAMIENTO dietético de la delgadez debe ser estrictamente individualizado, sobre todo en lo referente al cálculo de las calorías que se ingieren al día; debe avanzar de forma gradual y contar con el apoyo sinérgico de la psicoterapia, la farmacología y la fisioterapia, sin las cuales ninguna dieLa hipercalórica da resultado.
Se entiende por delgadez el estado en el cual el peso corporal es claramente inferior a los valores normales y en el que el sujeto que siempre ha sido delgado presenta unas condiciones nutricionales perfectas y ofrece resultados negativos en todos los exámenes clínicos. Por demacración se entiende en cambio ese estado en el que el peso corporal es también claramente inferior a los valores normales, pero en el que el sujeto, que presentaba en origen un peso normal, ha adelgazado por diversas causas patológicas y nutricionales conocidas o todavía por establecer.
La distinción entre delgadez y demacración es importante, ya que mientras la primera forma (delgadez) es compatible con cualquier tipo de actividad y no plantea ninguna necesidad urgente de orden médico y terapéutico, la segunda (demacración) puede ser expresión de un estado in mediato de gravedad, es decir de enfermedad en curso.
La delgadez se presenta como un estado físico en el que toda la patología se resume en un único síntoma: la masa adiposa resulta notablemente inferior a la normal.
La delgadez puede ser primitiva, cuan do se trata de sujetos que son delgados des de hace mucho tiempo debido a alguna afección que en su día interesó a algún órgano (fundamentalmente al aparato hepatodigestivo) o a alguna glándula endocrina (sobre todo hipófisis o tiroides), y constitucional, cuando se trata de individuos que siempre han sido delgados, incluso de forma marca da, aunque sin presentar patología alguna o alteración del estado nutricional.
DIETOTERAPIA
Es el tratamiento fundamental de la delgadez, sin el cual cualquier otro intento terapéutico está destinado al fracaso. Y sin embargo existen muchas mujeres que han tratado en distintas ocasiones de seguir dietas hipercalóricas para engordar y no han conseguido nunca su objetivo. Ello puede deberse a que se trata de sujetos que no han seguido estrictamente y durante un tiempo suficiente la prescripción dietética establecida por el especialista o a que no han aplicado esas pequeñas normas que hacen que una dieta hipercalórica sea aceptada y tolerada incluso por los estómagos más delicados.
La prescripción dietética debe ser personalizada, en la medida en que ha de tener en cuenta las costumbres familiares y regionales y sobre todo los gustos y las aversiones personales, con objeto de no generar náuseas, cansancio, rechazos o aversiones. La dieta,
además, debe ser estrictamente individual por cuanto respecta a las cantidades de calorías que se han de ingerir, fruto del cálculo matemático basado en el peso ideal y en la entidad del trabajo que se desarrolla.
AVANZAR GRADUALMENTE
No es aconsejable abordar al sujeto con una dieta hipercalórica para la que no está preparado ni psicológica ni mecánica ni fisiológicamente. El aumento ha de ser gradual, hay que acostumbrar a la psique y al estómago a es tas nuevas condiciones: hasta alcanzar el número de calorías establecidas en el recuento calórico se aconseja un aumento diario de 100 calorías, cantidad que en general es perfectamente tolerada y que hay que distribuir en distintas comidas y tentempiés.
FRACCIONAMIENTO DE LAS COMIDAS
Como ya hemos dicho, en los delgados hiperasténicos y asténicos siempre se detecta cierto grado de dificultad digestiva que impide una buena nutrición.
Se ha demostrado, por otro lado, que la escasa envergadura del aparato esqueléticoy muscular de estos sujetos se corresponde con una reducción de volumen de todos los órganos internos, con la correspondiente disminución de las superficies de absorción y secreción.
Para solventar esta situación de escasa capacidad digestiva, es necesario fraccionar la dieta diaria en pequeñas comidas, al menos seis a lo largo del día.
Se aconseja reducir, incluso de forma drástica, la cantidad de calorías establecida para las dos comidas principales, con objeto de conseguir una mayor aceptación fisiológica y psicológica del desayuno y de los tres tentempiés intermedios. Una de las causas de la demacración es precisamente la invetera da costumbre de afrontar las dos comidas principales como cualquier otra persona. El reducido tamaño del estómago, las condiciones mecánicas, la insuficiencia de la capacidad digestiva, etc., conllevan con frecuencia pequeñas crisis de indigestión que generan malestar y falta de apetito.
CÁLCULO DE LAS CALORÍAS
El método más sencillo es multiplicar el peso ideal por un número fijo que se determina de la siguiente forma:
28 si se guarda reposo en cama;
30 si se realizan labores domésticas;
33 si se realizan trabajos ligeros;
44 si se realizan trabajos de entidad media;
50 si se realizan trabajos pesados.
Si una mujer pesa 40 kilos y su peso ideal según la tabla es de 50 kilos, sus necesidades calóricas serán respectivamente de 1.400 calorías si guarda cama (50 kilos X28=1.400 calorías); de 1.500 calorías si realiza labores domésticas (50 kg X 3º=l.500 calorías); de 2.200 calorías si realiza trabajos de mediana entidad (50 kg X44=2.200 calorías), y de 2.500 calorías si realiza trabajos pesados (50 kg x5O=2.500 calorías).
La dieta para engordar puede ser suave, media, rigurosa o drástica, según si se sobre pasan respectivamente en 1/5, 1/4, 1/3 o 1/2 las necesidades calóricas. Retomando el ejemplo anterior de una mujer con un peso real de 40 kg y un peso ideal de 50 kg y que desempeña labores domésticas (número fijo 30), se obtendrán los siguientes valores:
dieta para engordar suave=1.800 calorías
1.500 + 300 (1/5 de 1.500)=1.800
dieta para engordar media=1.875 calorías
1.500 + 375 (1/4 de 1.500)=1.875
dieta para engordar rigurosa =2.000 calorías
1.500 + 500 (1/3 de 1.500)=2.000
dieta para engordar drástica 2.250 calorías
1.500 + 750 (1/2 de 1.500)=2.250
SEGUNDA PARTE DE LA DIETA PARA ENGORDAR
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