Resulta inconcebible emprender una dieta adelgazante
sin conocer el valor calórico de los alimentos. El experto en dietética
es como el asesor al que se recurre para que "dirija una empresa
en crisis por una mala gestión". Si este asesor, después de equilibrar
la balanza, abandona la empresa sin haber enseñado a los directivos
los principios de una buena administración habrá fracasado en su labor,
porque los directivos cometerán inevitablemente los mismos errores:
al poco tiempo la empresa volverá a encontrarse de nuevo en la misma
situación de crisis. El experto en dietética ha de programar el restablecimiento
del equilibrio ponderal (adelgazamiento),pero al mismo tiempo
debe enseñar al paciente las reglas del recuento de calorías, pues
de lo contrario, al terminar el régimen, el paciente volverá a cometer
por ignorancia los mismos errores, con el resultado de la recuperación
de los kilos perdidos. EI sujeto obeso, considerado a menudo un "gran
comilón", es en realidad una persona que necesita "aprender
a comer"
El paciente debe por tanto saber cuál es el valor
de la "moneda en circulación" que sirve para nutrir su organismo,
es decir debe saber cuántas calorías tiene cada alimento que consume
día a día. A este respecto, puede resultar de gran ayuda mencionar
aquí algunos de los prejuicios más ilustrativos:
los
grisines no engordan:
es una leyenda que los grisines sean
muy buenos para las dietas adelgazantes. Tienen una humedad valorada
en torno al 3 %, frente a la humedad del pan, que puede alcanzar el
40 ~. A igualdad de peso, 100 g de grisines tienen un poder calórico
mucho más alto que 100 g de pan, en la medida en que son todo harina
y grasas y no contienen agua, es decir el único elemento que no posee
poder calórico; el valor calórico del pan es de aproximadamente 250
calorías por cada 100 g, mientras que el valor energético de los grisines
es de alrededor de 400 calorías por cada 100 g (el sujeto que come
100 g de grisines con la comida es como si comiera mas de 150 g de
pan) Por consiguiente, los grisines engordan más que el pan debido
a su mayor poder calórico;
el
arroz no engorda:
el arroz es un alimento completo, sano,
nutritivo y de digestibilidad superior a todos los demás farináceos.
Esta constituido fundamentalmente, y al igual que las pastas, por
hidratos de carbono, cuenta con una permanencia corta en el estómago
y larga en el intestino y con un alto grado de absorción, dando lugar
a una rápida reaparición del apetito. Por esta razón el arroz, al
contrario de cuanto se cree, puede ser muy útil en las dietas engordantes,
mientras que no es adecuado en las adelgazantes. Su alta digestibilidad
se debe a la ausencia casi total de celulosa, lo que hace que esté
especialmente indicado en las afecciones inflamatorias intestinales
(colitis, enteritis, etc.), en la medida en que requiere poco trabajo
por parte de las vías digestivas;
el
queso fresco no engorda:
los lacticinios como el queso blanco,
el queso fresco, la crema de leche, etc. se consideran poco nutritivos
y sin grasa; en realidad estos lacticinios poseen un porcentaje
graso de alrededor de un 20 % y su valor calórico no es en absoluto
bajo: 100 g de queso semigraso proporcionan 340 calorías; 100 g de
queso magro 334 calorías y 100 g de crema de leche 269 calorías. Estos
datos no son reconfortantes si se tiene en cuenta que una porción
normal de queso semigraso de unos 200 g tiene un valor de unas 600
calorías, superior al de un plato de tallarines a la boloñesa (590
calorías), al de un filete de buey de 200 g (586 calorías), al de
una porción de tarta de fruta (535 calorías), al de un plato de pasta
con mantequilla (509 calorías) o al de un plato de espaguetis con
tomate (463 calorías).
Hay personas que por la noche comen queso fresco
para adelgazar, acompañado de una rebanada de pan, y luego se comen
una abundante ensalada mixta bien condimentada con aceite, todo ello
regado con un buen vino, tras lo cual se levantan de la mesa seguros
de haber comido muy poco y listos para compensar al día siguiente,
al menor signo de cansancio, el "ayuno nocturno" con cafés
con leche y brioches. El cálculo de las calorías de tan "frugal
comida" pone de manifiesto que, cutre queso, pan y aceite, se
produce una ingestión de unas 1.000 calorías, lo que corresponde a
una racional dieta engordante;
los alimentos especiales,
como la pasta hipocalórica (al gluten), el pan y las pastas
integrales, el queso "light", el yogur desnatado, etc.
no engordan: se trata de alimentos realmente hípocalorícos,
pero sólo en comparación con los correspondientes productos normales
presentes en el mercado, por lo que la diferencia en calorías que
los caracteriza es muy pequeña. Las pastas al gluten poseen 362 calorías,
frente a las 368 calorías de la pasta normal; el pan integral tiene
240 calorías, frente a las 276 calorías del pan blanco; el queso fresco
de vaca tiene 250 calorías frente a las 340 calorías del queso graso;
el yogur de leche semidesnatada tiene 51 calorías frente a las 72
calorías del de leche entera;
el
vino, la cerveza, los licores, la Coca-Cola, la naranjada, los jugos
de fruta,
etc. no engordan:muy a menudo,
por el solo hecho de ser líquidas, estas bebidas no son ni tan siquiera
tenidas en cuenta como posibles fuentes de calorías. En realidad,
sólo el agua no tiene calorías, mientras que cualquier otra
bebida debe considerarse un liquido-alimentoporque tiene
calorías.
Si las analizamos por separado y considerando
siempre 100 g, vemos que el vino blanco seco proporciona 65 calorías,
el vino tinto seco 70 calorías, el vino dulce 145 calorías, el brandy
298 calorías, la cerveza 51 calorías, los licores dulces unas 500
calorías, un jarabe de fruta 310 calorías, un zumo de fruta 310 calorías,
el zumo de naranja 50 calorías, el zumo de uva 63 calorías y la Coca-Cola
unas 110 calorías.
Resulta muy fácil, sobre todo en verano, aumentar
de forma importante la ingestión diaria de calorías a través del consumo
de bebidas, que deben siempre tenerse en cuenta al realizar el recuento
calórico;
la
sacarina y otros edulcorantes sintéticos no engordan:
un comprimido de sacarina sustituye a una cucharadita de
azúcar, con un valor de 20 calorías, Si se usan 5 comprimidos al día,
se ahorran al final del día apenas evitar 100 calorías. El uso de
la sacarina puede considerarse válido durante una dieta hipocalórica
cuando el ahorro de unas cuantas calorías puede favorecer la ingestión
de alimentos mucho más nobles que el azúcar, siendo en. cambio ridículo
su uso habitual cuando otras fuentes de calorías, mucho más ricas,
no son ni tan siquiera tenidas en cuenta
La dietética es ciencia matemática aplicada a
la medicina y por consiguiente hay que aproximación, so pena de fracasar
en el programa dietética El cálculo dietético de las calorías
es muy exacto expresa en gramos, por lo que no es posible valorar
a ojo la cantidad de alimentos permitidos; es necesario pesar todos
los ingredientes usando una balanza que pueda estimar variaciones
de al menos
cometer a lo largo del día, ya que se
considera que muchos pequeños errores no influyen en el resultado
final.
Toda caloría por encima de las permitidas ha de
ser tenida en cuenta, ya que la suma de muchos pequeños errores, fruto
de las tentaciones de la indulgencia hacia uno mismo y sobre todo
de los premios como recompensa a la rigurosidad con la que se sigue
el régimen, pueden hacer que hasta la más estricta de las dietas hipocalóricas
se tambalee.