PARA UNA DIETA EQUILIBRADA

UNA Correcta alimentación no requiere someterse a dietas restrictivas, tener profundos conocimientos de dietética o seguir comp1icados cálculos: basta con cómer de forma equilibrada, consumiendo diariamente alimentos pertenecientes a siete grupos fundamentales.

La disponibilidad de una amplia variedad y de una adecuada cantidad de alimentos en condiciones de satisfacer las necesidades energéticas y nutricionales básicas. sin menospreciar los casos de insuficiente aporte de alimento, que por desgracia se registran aun en España así como en el resto del mundo occidental (sin considerar la tragedia del hambre en los países en vías de desarrollo), cabe señalar que hoy en día se registran con mayor frecuencia excesos alimentarios que carencias nutricionales.
La tendencia a comer más de lo necesario, unida a la preferencia por ciertos tipos de alimentos, descuidando otros, se traduce en un desequilibrado aporte de energía y de nutríentes (sobre todo grasas y proteínas), con el consiguiente riesgo de incurrir en algunos cuadros patológicos de origen fundamentalmente nutricional, como la obesidad, la hipertensión, la arteriosclerosis, la diabetes, etc.
De todo ello se deduce que hay que controlar la cantidad y la variedad de los alimentos que comemos a diario.

UN POCO DE TODO

Para alcanzar el objetivo no es necesario, sin embargo, tener profundos conocimientos de dietética o realizar complicados cálculos: en la mayor parte de los casos y como prevención basta con seguir ciertas normas elementales, conocer, aunque sea de forma superficial, la composición de los principales alimentos y obtener información sobre la forma más conveniente de conservarlos, cocinarlos y combinarlos entre si para componer el menú o la dieta cotidiana.
Ante todo, es necesario controlar el propio peso: por lo menos una vez a la semana conviene pesarse en una buena bascula a ser posible repitiendo la operación a la misma hora y en las mismas condiciones por ejemplo por la mañana, nada más levantarse. Un aumento de peso, aunque mínimo, es indicio de un exceso alimentario y una señal para disminuir las dosis de alimentos. A este respecto resulta siempre de utilidad saciar el apetito con alimentos de bajo contenido, energético y ricos en fibra, como por ejemplo las hortalizas y los cereales integrales.
No debe tampoco olvidarse la utilidad del ejercicio físico: un paseo ayuda a quemar algunas calorías en exceso.

Cuando se observa un aumento de peso, la primera reacción es a menudo eliminar el pan y las pastas de las comidas, como sí éstos fuesen los únicos alimentos que engordan. !Qué gran error! No existen alimentos que de por sí engorden o adelgacen, de la misma forma que no existe ni en estado natural ni transformado un alimento universal y completo que vaya bien en todas las situaciones y en cantídades incontroladas. Así, no es posible alimentarse solo a base de verduras, por ejemplo, o de leche.

La mejor forma de satisfacer las exigencias del organismo de forma equilibrada y aceptable consiste en recurrir a una amplia gama de alimentos y a su oportuna combinación. Fácil de decir, pero ¿cómo se hace?

Dicha tarea puede resultar más fácil sí se subdividen los alimentos en siete grandes grupos, cada uno de ellos caracterizado por uno o más nutríentes. Para estar seguros de no incurrir en desequilibrios alimentarios, basta con preparar el menú diario de forma que estén presentes todos los días uno o varios productos (frescos o conservados) de cada uno de los siete grupos.

Naturalmente, las opciones se realizarán tratando de variar lo más posible los elementos dentro de cada grupo y las combinaciones con los demás grupos. Ello quiere decir que el típico filete deberá alternarse con otras carnes, como el pollo y carnes blancas, el cerdo, el pescado, etc., que a su vez deberán combinarse tanto con los cereales y sus derivados, como con las patatas y las decenas de verduras que están a nuestra disposición.

Si se sigue esta regla no será necesario integrar la dieta con vitaminas, proteínas u otros componentes salvo, obviamente, las excepciones valoradas por el médico de cabecera o el especialista.
Por último, cabe hacer mención de la distribución de las comidas. Si un buen día comienza por la mañana, una alimentación equilibrada debe comenzar con un buen desayuno, al menos por dos razones: reducir el intervalo entre las dos comidas principales (la comida y la cena), garantizando así el abastecimiento energético necesario para emprender la actividad laboral o de estudio; evitar la excesiva pesadez de las comidas principales y la consiguiente sobrecarga del aparato digestivo. En muchos casos, en el extranjero, el desayuno es una comida propiamente dicha que sustituye en parte a la de mediodía. La típica tacita de café bebida deprisa y corriendo antes de salir de casa no es suficiente; es mejor preparar un desayuno con leche, yogur o un derivado lácteo, pan o cereales, miel o mermelada y, si se quiere, también un poco de fruta.
De lo contrario, la fruta puede consumirse a media mañana, cuando seguramente se digerirá mejor y servirá además para romper el ayuno.
El intervalo entre comida y cena puede también interrumpirse con una merienda: té, dulces, fruta e incluso un buen helado son opciones válidas para tales ocasiones.

Los siete grupos fundamentales de alimentos.

RUPO 1: CARNES, PESCADOS Y HUEVOS
Proporcionan proteínas de elevada calidad, hierro y vitaminas del complejo B. Son preferibles las carnes magras y 'blancas" (pollo, conejo y pavo) y el pescado. Con respecto a los huevos, un número de 3 a la semana se considera adecuado. Se aconseja limitar el consumo de carnes grasas y de embutidos.
GRUPO 2: LECHE Y DERIVADOS
Proporcionan calcio y proteínas de elevada calidad. Son preferibles los derivados lácteos y los quesos menos ricos en grasa.
GRUPO 3: CEREALES, DERIVADOS Y TUBÉRCULOS
Proporcionan carbohidratos complejos (almidón), proteínas de calidad media y vitaminas del complejo B. Es mejor decantarse por los productos menos refinados y más ricos en fibra.
GRUPO 4: LEGUMBRES
Proporcionan fibra, elementos minerales (hierro y otros) y proteínas de calidad media que, en combinación con las de los cereales, alcanzan un nivel cualitativo comparable al de las proteínas de los grupos 1 y 2. Alternar judías, guisantes, garbanzos, lentejas, etc.
GRUPO 5: ACEITES Y GRASAS COMO CONDIMENTO
Su consumo debe controlarse y ser limitado; en cualquier caso son preferibles los aceites de origen vegetal que las grasas de origen animal (mantequilla, nata, tocino, manteca de cerdo).
GRUPO 6: HORTALIZAS Y FRUTA (fuentes de vitamina A)
Las de color amarillo-anaranjado o verde oscuro son importantes fuentes de vitamina A, así como de otras vitaminas, elementos minerales y fibra.
GRUPO 7: HORTALIZAS Y FRUTA (fuentes de vitamina C)
Cítricos, kiwi, tomate y pimiento principalmente son fuentes abundantes de vitamina C, pero contienen también otras vitaminas, minerales y fibra.

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