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ALIMENTACIÓN INFANTIL
Normas de carácter general.
► Las preferencias de los niños cambian con el tiempo, de tal manera que lo que hoy les gusta mañana puede desagradarles, y al revés.
► No hay que comer dulces antes de una comida.
► Las variaciones en el apetito son perfectamente normales. Unos días comerán con facilidad, y otros con mayor dificultad.
► Es conveniente hacer descansar al niño unos minutos antes de las comidas, ya que un niño fatigado y excitado por los juegos será difícil que concentre su atención en la comida.
► Los alimentos nuevos suelen ser rechazados en un principio, pero por lo general acaban siendo aceptados a los pocos días.
► Nunca hay que intentar premiar a la hora de comer, ya que se corre el riesgo de convertir la comida en un intercambio permanente de premios y deseos.
► Nunca utilizar la táctica de distraerle mientras come, como si el alimento fuera algo desagradable que hay que camuflar.
►Tiene que ser la madre la que facilite la introducción de cada nuevo alimento.
►Es importante que no coma entre horas, especialmente refrescos o chucherías.
►Se debe introducir un solo alimento cada vez.
►La aparición de diarreas, hinchazones o dificultades respiratorias, indica que debe suspenderse la introducción del nuevo alimento en la dieta.
►Los alimentos más alergénicos son: leche de vaca, clara de huevo, tomate, pescado (en especial los pescados azules), cacahuetes y naranjas, fresas, frambuesas, moras y melocotón.
►Las primeras papillas tienen que ser de cereales sin gluten. Es importante tener en cuenta de que el gluten también se encuentra en el pan y en las galletas, por lo tanto no hay que dar estos alimentos hasta después de los 8 meses. Lo que nunca hay que hacer es añadir más leche de la debida a las papillas (esto puede sobrecargar el aparato digestivo e incluso el riñón).
►A partir de los 8 ó 9 meses se le podrá alimentar con papillas menos trituradas y con potitos. Es importante introducirle en la masticación.
►Alrededor de los 15-16 meses, el niño tiene menos apetito. Se trata de un cambio que hay que respetar.
►No se ha de forzar al niño para que coma contra su voluntad
- Lactancia: Alimentación exclusiva en los primeros 4-6 meses. En los últimos meses del embarazo aplicar en el pezón un poco de zumo de limón. En los primeros días, amamantar de 6 a 8 veces al día. A partir de las 6 semanas, tomas de media hora cada 4 horas. Si el niño se inquieta entre comidas, no tranquilizarlo amamantando, hay que intentar calmarlo meciéndolo o balanceándolo o con una infusión de hinojo sin endulzar. Dar una cucharadita antes de amamantar. Ir reduciendo el tiempo de mamar paulatinamente a un cuarto de hora.
- Durante la lactancia la madre debe evitar: Café, té, chocolate, alimentos muy condimentados (picantes, especies), coliflor, alcachofas, pepino, pimientos, apio, espárragos, ajos, col.
- Destete: Se empieza sustituyendo una sola toma de pecho, empleando alrededor de una semana para ello. El primer día se dan 50 cc. de la nueva comida y el resto lo que quiera mamar del pecho. Se van subiendo cada día 50 cc de la nueva comida hasta que ya demos ésta exclusivamente. Hay que dejar de dar el pecho aproximadamente cuando tenga 1 año. De forma progresiva, y con un intervalo de 20 ó 30 días se introducirán las papillas de frutas y verduras. Ambas se administrarán en un principio en pequeñas cantidades, seguidas de la respectiva toma de pecho.
- Verduras: A partir de los 6 meses. Se empieza antes de la segunda comida (mejor al mediodía) con tres o cuatro cucharaditas de verdura (patata, calabaza, zanahorias, etc), aumentando cada día una cucharadita o dos y reduciendo correlativamente la cantidad de leche. No son recomendables, al principio, la coliflor, las berenjenas y lasa espinacas. Alternativamente puede añadirse yogur biológico, kéfir, requesón. Es mejor al comienzo evitar las que no son de color verde o no lo tienen muy intenso (por ejemplo: zanahoria, calabazín, etc). A partir del segundo año se irán introduciendo las verduras verdes: espinacas, berros, etc. No utilizar el jengibre hasta los 6 años.
Para hervir las verduras: se cubren con agua y se hierven a fuego lento hasta que estén cocidas (aprox. unos 17 minutos). Para tomar las zanahorias: Se rallan y la pulpa se pone en un plato, envuelta en una gasa de algodón. Comprimir con los dedos hasta que suelte el jugo. Los primeros días de la toma se rebaja el zumo con agua hasta la mitad. Posteriormente rebajar a razón de 1 parte de agua por 3 de zumo. Es necesario aplicar esta medida hasta los 9 meses si el zumo se da al bebé en forma de bebida, pero no hay que tenerla en cuenta si la zanahoria se incorpora a una crema o puré de verduras.
A partir de los 5-6 meses se le puede dar el primer caldo vegetal. Con él confeccionaremos un puré, añadiendo unas gotas de aceite de oliva. El primer caldo de verduras se prepara hirviendo una patata y una zanahoria en 1 litro de agua durante 1 hora aproximadamente. Sólo más tarde, se le irán añadiendo al caldo uno a uno otros tipos de verdura: calabacín, lechuga o judías verdes. Es mejor evitar las espinacas. Lo ideal es preparar el caldo con verduras frescas o congeladas cada día. Puede añadirse al caldo la verdura cocida y finamente batida en pequeñas cantidades. Lo ideal es empezar poniendo únicamente 2 cucharaditas en cada papilla.
Para hacer el puré podremos a cocer, utilizando poca agua, las verduras (al principio sólo 2, por ejemplo: puerros y zanahorias), una patata (de unos 100 g) y una cucharadita de arroz. No añadir sal. Hervir máximo 10 minutos. Una vez cocidas y antes de triturarlas con la batidora, se añaden 5 cc de aceite de oliva.
De forma gradual (con intervalo de 3-4 semanas) introduciremos más variedad de verduras (acelgas, judías verdes, apio, calabaza, calabacín, etc).
Cuando hagamos las verduras con carne (muslo o ala de pollo sin piel), las herviremos unos 20 minutos.
A partir de los 12 meses se puede dar la verdura aplastada.
Precaución con las verduras ricas en nitratos (remolachas, espinacas, coles y zanahorias): pueden producir metahemoglobinemia en lactantes pequeños si se consumen en exceso. El riesgo aumenta si se guardan en la nevera una vez preparadas más de 48 horas.
¿Qué hacer para que las coman? Cortarlas en trocitos muy pequeños o rallarlas. También pueden prepararse en forma de zumo o puré, operación que debe realizarse inmediatamente antes de su consumo.
- Frutas: Las papillas de frutas deben enriquecerse con un 20% de cereales integrales, a las que se añade una cucharadita de avellanas o sésamo (deben triturarse estos frutos secos en el molinillo de café). La papilla de frutas se puede introducir a partir de los 6 meses, sobre todo cuando las de cereales son bien admitidas. Los primeros días hay que empezar por poca cantidad, y no insistir en caso de que las rechace. Conviene utilizar papillas de frutas envasadas durante el primer año. Hay que evitar los cítricos: zumo de naranja y kiwi. Las manzanas y plátanos crudos, pero maduros, a los 9 meses. El resto de las frutas crudas, a partir de 1 año. Las fresas, frambuesas, moras y melocotón son potencialmente alergénicos (se pueden tomar a partir de los 12 meses). Las frutas se administran con cuchara, primero en zumo, después en papilla y posteriormente aplastadas con el tenedor o a trocitos. Hay que introducirlas de forma gradual y variando las mezclas. No se deben calentar las frutas al baño maría. No administrar los zumos de frutas en biberón (aumenta la incidencia de caries). No añadir azúcar, leche condensada ni miel. Para aumentar su aporte calórico se pueden añadir 1 ó 2 medidas de leche de fórmula, o cereales sin gluten, o galletas si tiene más de 7 meses, o yogur, después de los 9 meses.
- Cereales: Cuando aparece el primer diente podemos introducir los cereales en el guiso de verduras. Para ello se añade un 20% de cereales biológicos en grano o en copos, a los que se agregan entre 2 y 4 cc de aceite de oliva de primera presión en frío. Se pueden introducir a partir de los 10 ó 12 meses. Los cereales sin gluten deben darse en la última toma de la noche. A partir de los 7-8 meses se pueden introducir los cereales con gluten (trigo, avena, cebada, centeno).
- Legumbres. A partir de los 12 meses, mezcladas con la verdura, cocidas y en forma de puré.
- Pastas. Se pueden introducir a partir de los 10-12 meses. Hay que empezar por fideos “cabello de ángel”.
- Pan y galletas. A partir de los 8 meses.
- Lácteos: Entre 12 a 18 meses lo ideal es no dar más de un producto lácteo al día. A partir de 1 año no debe tomar más de medio litro de leche al día.
- Yogur. Favorece la asimilación del calcio. No administrar antes de los 6 meses (peligro de acidosis láctica).
- Bífidus activo: Regula el funcionamiento intestinal y combate problemas como el estreñimiento y los gases. Depura el hígado.
- Lactobacilus acidophilus. Impide la proliferación de bacterias malignas en el organismo.
- Lactobacilus bulgaricus y Streptococcus thermophilus. Yogur tradicional. Estimulas las defensas y regula los trastornos intestinales.
- Pescado: A partir de los 9 meses. Se da triturado con la papilla de verduras. Si no estamos plenamente seguros de que son frescos, es preferible utilizar un puré envasado. Los pescados azules (sardina, boquerón, caballa, atún, salmón) pueden producir reacciones alérgicas (por tanto, hay que esperar hasta los 12 meses). Hay que empezar por los pescados blancos (merluza, rape, bacaladilla, etc). Se añaden al puré de verdura en poca cantidad (30 gramos), hervido o a la plancha, aumentando progresivamente hasta los 50-70 gramos
- Carne: A los 10 meses se puede comenzar con pollo, ternera o cordero, mezclada con el puré de verduras. Al principio hay que triturarla y mezclarla con la papilla de verduras. Al principio, se añade al puré una cucharada de carne cocida al vapor y después triturada. Hay que empezar con la carne de pollo, que es menos alergénica. A partir de los 12 meses se puede dar la carne en pequeños trocitos en la verdura.
- Queso: Hacia los 13 meses se puede ir habituando al niño al sabor del queso (se comenzará con queso en porciones). Es muy conveniente empezar a darle algún alimento sólido, muy troceado, con el fin de que comience a masticar. A partir de los 8 meses puede añadirse a la última papilla del día una cucharadita de requesón. También puede añadirse una cucharadita de queso fresco. Para merendar podemos darle 1 yogur natural (es muy beneficioso: favorece la absorción del calcio y regula las funciones intestinales).
- Huevos: A partir de los 10-11 meses se puede tomar media yema de huevo una vez por semana. La clara no debe darse hasta los 2 años. Hay que tener cuidado de que el niño no sea alérgico. Las primeras veces sólo debe lamer los dientes de una tenedor que contenga una pequeñísima cantidad de yema cocida. Si no ocurre nada, al cabo de unos días se le podrá dar un poquito más, hasta que en 1 mes tome una entera.
- Alimentos sólidos: A partir de los 16 meses. Los purés dejan paso a alimentos con textura algo más sólida. A partir de los 3 años el niño puede nutrirse de manera similar a los adultos.
- Miel: Los niños menores de 1 año NO DEBEN TOMAR MIEL (Þ riesgo de botulismo). A partir de los 12 meses comenzar con pequeña cantidad, ½ cucharadita e incrementar poco a poco hasta 1 cucharadita completa.
- Polen: Niños de menos de 3 años: la mitad de ½ cucharadita de café de polen en polvo. Niños de 3 a 5 años: ½ cucharadita de café al día. De 6 a 12 años: una cucharadita colmada al día. Es el suplemento más aconsejable (una cucharadita en el zumo de naranja matinal).
- Nueces. (Posibilidad alergénica). Máximo 5 nueces al día. (Hay que comenzar poco a poco, primero con media nuez triturada en un mortero, e ir aumentando paulatinamente la cantidad). No sobrepasar esta cantidad. Son preferibles las nueces enteras, ya que las troceadas se oxidan fácilmente y pueden ser nocivas.
- Jalea real. De 500 mg a 2 g al día. Realizar 2 curas de Jalea Real al año, durante un mes, en primavera y en otoño. La Jalea debe ser liofilizada. Es aconsejable tomar Jalea Real Infantil durante 15 días al comienzo de la primavera y el otoño. (Atención: puede dar problemas de asma o alergia). (A partir de los 18 meses. Sólo durante 2 meses al año)
- Germen de trigo. Para absorber mejor el hierro que aporta conviene tomarlo con alimentos ricos en vitamina C. A partir de los 18 meses, una cucharadita 3 veces a la semana. (No es aconsejable que lo tomen los niños de grupo sanguíneo 0)
- Aceite de oliva. 2 cucharadas soperas al día. Hay que comenzar añadiendo 5 cc al puré de verduras.
- Levadura de cerveza. No sobrepasar los 20 gramos diarios, por su elevado contenido en purinas. A partir de los 18 meses, una cucharadita 3 veces a la semana.
- Leche de vaca. No se debe introducir antes de que cumpla 1 año. A partir de entonces se le puede dar ½ litro al día. En niños mayores de 8 años: 3 vasos de leche al día, o bien sustituir alguna por otro producto lácteo. En procesos catarrales es conveniente sustituirla por leche vegetal.
- Leche de soja. A partir de los 2 años.
- Ostragluten (Santiveri). A partir de los 18 meses.
- Agua. El niño debe beber litro y medio de agua al día a cualquier edad.
AVENA.
Introducir primero en forma de leche, luego en forma de papilla y luego en copos.
Leche de avena: 1 cucharada de copos y una taza de agua. En un cazo poner la avena y luego el agua, retirar las cascarillas que suban a la superficie. Poner el cazo en el fuego y cuando empiece a hervir, disminuir la llama. La cocción dura entre 5 y 10 minutos. Remover el contenido mientras hierve de vez en cuando. Retirar el cazo de la lumbre, dejar reposar 2 minutos y pasar por el colador.
HUEVOS.
Calentar en un cazo agua y una pizca de sal marina. Cuando empieza a hervir, echar el huevo (lavado previamente), apagar el fuego y tapar el cazo, dejándolo reposar durante 10 minutos.
En un principio hay que dar sólo la yema (a partir de los 9 meses: media yema de huevo una vez por semana) diluyéndola en caldo de verduras o leche de cereales.
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