DIETAS ALTERNATIVAS
LAS DIETAS llamadas "alternativas" presentan
inconvenientes más o menos graves, en la medida en que no son lo suficientemente
equilibradas desde el punto de vista cualitativo. Algunas permiten un
adelgazamiento ocasional, pero ninguna de ellas responde a un programa
dietético, que debe basarse en premisas científicas.
Dieta
disociada de Antoine.
Consiste en alimentarse cada día con un alimento distinto, quedando prohibido
beber durante las comidas. Generalmente la secuencia de los alimentos
es la siguiente:
lunes, verduras;
martes,carne;
miércoles, huevos;
jueves, leche;
viernes,pescado;
sábado, fruta,
El domingo se permite alimentación libre.
Se basa en el hecho de que con ayuda del cansancio
el apetito disminuye muy rápidamente, aunque el mayor inconveniente, al
distribuirse el equilibrio alimentario en 6 días y no en 24 horas, es
que se priva al organismo de sustancias nutritivas esenciales.
Dieta
Donaid G. Cooley.
Es una dieta híperproteica-hipocalórica que tiene en cuenta las calorías
y la necesidad de una vida higiénica
Se divide en tres comidas (desayuno,
comida y cena) y en cada una de ellas aparece una abundante cantidad de
proteínas.
La dieta de Cooley debe seguirse durante no más de 10 días
y prevé una pérdida de peso de unos 4-5 kilos.
A título de ejemplo reproducimos
el menú del primer día de tratamiento.
Desayuno:dos tazas de café
sin leche ni azúcar (con sacarina) o de té con limón, tres-cuatro albaricoques
frescos o fruta cocida;
comida: filete de ternera magro de 125 g,
a la plancha, dos tomates, medio vaso de leche descremada;
cena: un
vaso de zumo de verduras, 100 g de rosbif sin grasa, ensalada de pepino,
tomate y berros.
Dieta
del jockey.
Primer día: un pollo al horno entero y nada más, ni sólido ni líquido;
segundo día: filetes a la plancha a voluntad, pero nada más sólido
(sólo se permiten las infusiones de tila, de menta o de manzanilla: una
taza dos horas después de la comida, como mucho tres tazas en 24 horas);
tercer día: tazas de café y leche a voluntad, edulcoradas con sacarina
(a una distancia de al menos una hora una de otra). Es una dieta más bien
drástica, que debe seguirse durante tres días.
El
régimen Zen.
Debe su éxito a las influencias orientalizantes llegadas en los últimos
años. Forma parte del lenguaje esotérico de la filosofía Zen que distingue
los alimentos Yin, que son "dilatadores" (azúcares refinados,
legumbres verdes, frutas) de los alimentos Yang, que son 'constrictores"
(cereales). El régimen Zen no permite más que el aporte de cereales cocidos
al vapor, condimentados con aceite vegetal. El hipodinamismo que se produce
como consecuencia de un régimen de estas características (como por otro
lado todos los regímenes vegetarianos que inhiben el tono proteico) puede
favorecer el acceso a la meditación. Sin embargo, las carencias, el estreñimiento
y el cansancio que se producen tardan en desaparecer.
El régimen hiperproteico Linn.
Es uno de los últimos regímenes preconizados. Se trata de una dieta hidroproteica
comercializada que autoriza un aporte de 200-300 calorías proteicas al
día, obtenidas de la leche y diluidas en agua aromatizada a la fruta.
Aunque se sostenga con un aporte complementario de
200 g de legumbres verdes, es decir de 60 calorías suplementarias, más
un complejo vitamínico y mineral, se trata de un régimen muy severo que
conlleva adelgazamientos rápidos, pero con desnutrición; no debería autorizarse
si el entorno no es el adecuado.
Dieta
del pomelo
. Desayuno: medio pomelo sin
azúcar, dos huevos cocinados a gusto del paciente, dos lonchas de jamón,
café o té sin azúcar y sin leche;
comida:mediu pomelo, carne a
voluntad y cocinada como se desee, siempre y cuando sea sin harina
y sin leche;
cena: medio pomelo, carne o pescado a voluntad
y cocinados como se desee, pero sin harina y sin leche, o jamón (siempre
a voluntad); si se tiene hambre antes de acostarse, beber un zumo de pomelo
o un vaso de leche descremada.
La dieta del pomelo no tiene ninguna validez.
Fue
lanzada por los importadores de pomelo, que recurrieron a términos científicos
con intenciones puramente comerciales. El hecho de que el pomelo sea rico
en potasio y en vitamina C no significa que sea adelgazante; la afirmación
de que el pomelo catalíce (es decir acelere) la combustión de las grasas
carece de fundamento.
Dieta
por puntos
. He aquí uno de los numerosos menús
permitidos por esta dieta:
desayuno: zumo de limón con agua, dos
huevos preparados como se desee, café o té con crema de leche y sacarina;
comida: un dry Martiní, fiambre de pollo, un gran filete, judías
verdes con mantequilla, queso, 20 g de pan, café con sacarina, una bebida
alcohólica;
cena:un whisky, trucha, asado de cordero, espárragos,
ensalada, queso, manzanas, 20 g de pan, media botella de vino, café con
sacarina, una bebida alcohólica.
Todos estos manjares contienen únicamente 59,8 g de
hidratos de carbono; ésta es la base científica sobre la cual se articula
esta dieta. Se coma lo que se coma, hay que controlar bien los alimentos,
teniendo en cuenta la cantidad de hidratos de carbono que contiene cada
uno. Por lo demás, la dieta es libre: se puede tomar toda la mantequilla,
toda la carne y todo el alcohol que se desee. Con esta dieta se llega
prácticamente a eliminar total o prácticamente el pan, la pasta, el arroz,
las patatas, los farináceos y las legumbres y a restringir drásticamente
incluso la fruta y la verdura. Las únicas contraindicaciones que presenta
esta dieta son, según los autores, la hipoglucemia, es decir un índice
bajo de azúcar en sangre, y la hipercolesterolemia, es decir un exceso
de colesterol en sangre. Sin embargo, el resultado seguro es la cetosis
(es decir, el aumento de acetona u otros compuestos análogos en la
sangre) que no provoca (aparentemente) trastornos de importancia, sino
que paradójicamente puede inducir cierta sensación de euforia y que bloquea
cualquier molesta sensación de hambre. La cetosis es, sin embargo, el
signo más claro de un profundo sufrimiento hepático. Además, esta dieta
puede provocar peligrosos aumentos del contenido de colesterol, grasas,
ácido úrico, etc. de la sangre.
Dieta de papas.
Es una dieta de 1.000 calorias que consiste en la ingestión de un solo
alimento. Dura 36 horas y se repite una vez a la semana.
8 horas: una tácita de café con una cucharadita
de azúcar;
9-13 horas: un vaso de agua
oligomineral;
13 horas: patatas blancas (generalmente
500 g) hervidas con piel en agua, sin salar y condimentadas sólo con vinagre
o zumo de limón;
14-20 horas: uno
o dos vasos de agua mineral;
20 horas: como
a las 13 horas (generalmente 250 g de patatas). La dieta se repite al
día siguiente hasta las 20 horas.
Una dieta de estas características no produce ningún
daño, porque dura apenas 36 horas semanales, pero el resultado adelgazante
es enormemente aleatorio y en cualquier caso no resuelve el problema de
la persona que tiene que perder 10-20 kilos.
Dieta del tomate y de la piña.
Esta dieta se sigue durante 8-10 días. El tomate se come crudo, evitando la piel y las semillas.
Lunes, miércoles, viernes y domingo. Desayuno; batido a base de 200 g de tomates, el zumo de medio limón, sal, pimienta y perejil triturado; comida: 300 g de tomates en ensalada condimentados con 15 g de aceite de oliva, el zumo de medio limón y las siguientes hierbas aromáticas finamente picadas: perejil, albahaca, media cebolleta, un poco de apio, una hoja de laurel, un pellizco de orégano y otro de pimentón; una rebanada de pan tostado; tres rodajas de piña embebidas en un cuarto de litro de vino blanco seco; cena: 200 g de tomates en ensalada con 15 g de aceite de oliva, vinagre, 6 hojas de albahaca y perejil, más 80 g de queso magro cortado en taquitos; una rebanada de pan tostado; una rodaja de piña y vino blanco como en la comida.
Martes, jueves y sábado. Desayuno: zumo de tomates como los demás días; un huevo escalfado; una rebanada de pan tostado; comida: 300 g de tomates en ensalada condimentados con 20 g de aceite de oliva y sal vegetal; condimentar la ensalada con 6-8 hojas de albahaca, un huevo duro y una anchoa en aceite; una rebanada de pan tostado; cuatro rodajas de piña con limón; un cuarto de litro de vino blanco seco; cena: 200 g de tomates cortados por la mitad y cocinados de la siguiente manera: se introduce una lonchita de queso magro entre ambas mitades del tomate y se hace a la plancha, se condimenta a continuación con 15 g de aceite de oliva, sal, vinagre, un pellizco de orégano y ocho hojas de albahaca; una rebanada de pan tostado; tres rodajas de piña con limón; un cuarto de litro de vino blanco seco.
Este régimen alimentario prevé la ingestión diaria de 35 g de proteínas, 20 g de lípidos y 200 g de glúcidos, más vitaminas y sales minerales, y aporta en tomo a las 1.000-1100 calorías al día.
Dieta irracional de Humplik.
El doctor H. Humplik afirma que el cálculo de las Calorías es un cálculo empírico que no tiene en cuenta la fisiología de la digestión. Según Humplik se puede adelgazar comiendo hasta la saciedad e incluso introduciendo en el organismo un número de calorías superior a las presuntamente necesarias, si se tiene en cuenta la cantidad de energía que necesita el organismo para asimilar los distintos alimentos, según su naturaleza y preparación.
La dieta consiste en la administración de proteínas de todo tipo: carnes magras (fritas, hervidas, a la plancha, ahumadas, desecadas); huevos, especialmente duros; y verduras, sobre todo crudas. Se aconsejan los rabanitos, los pepinos (con piel), los pimientos verdes, las ensaladas, la fruta fresca (excepto plátanos, dátiles, higos, uvas, mandarinas y bayas). Están permitidas las verduras cocidas (sin harina, ni grasas y no en puré). Están prohibidos los zumos de fruta y las mermeladas.
El tratamiento de Humplik es menos absurdo de cuanto pueda parecer a primera vista, aunque en la práctica puede resultar difícil establecer una dieta basada en alimentos cuya asimilación requiera un gasto energético superior a la cantidad de energía proporcionada al organismo por los alimentos, es decir, una dieta irracional.
Es irracional en la medida en que el objeto de la alimentación consiste precisamente en proporcionar energía al organismo, pero, según Humplík, es racional para el obeso, porque no excluye grasas, proteínas, hidratos de carbono ni vitaminas y tampoco obliga al paciente a restricciones excesivas