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El Niño de TauroEs posible que empieces a tomar conciencie de que tu bebé recién nacido es un Toro cuando intentes vestirlo para salir con él del hospital. <<Mete los bracitos en el suéter que te ha hecho la abuelita –murmurarás con ternura maternal–. ¿Por qué cierras así los puñitos y pones los brazos tan rígidos? A ver, que niño tan bueno. Vamos, a ver>>. Aparte ser lisa y llanamente cabezas duras, los bebés Tauro son una delicia para criarlos. Los padres de niñas y varones nacidos bajo este signo comprobarán que sus hijos son mimosos y tiernos. Con su rizo en la frente, el Torito se te subirá de un salto a las rodillas para que le beses, y te dejará sin aliento con sus abrazos de oso. A tus amigos, si confía en ellos, los tratará con el mismo afecto. La pequeña Tauro hará gestos de coquetería desde su sillita alta para que le sirvan una ración más de postre. Probablemente, será la nenita de papá, a quien se le hará difícil resistirse al límpido encanto de su hija... tan difícil como se le hace a mamá acorazarse contra la tranquila dulzura de su hijito Tauro. Los niños de uno u otro sexo serán sanos y fuertes, con inclinación por el atletismo. Los varones serán bien varones, a veces la piel de Judas, alegres, fuertes y decididos. Las niñitas muy femeninas, de las que cuidan como una madre de sus muñecas, mantienen todo limpio y juegan a ser el ama de casa. A algunas les gustan los juegos de varones, y con ellos las encontrarás, trepándose a los árboles o jugando a las canicas; pero esencialmente, cuentan con todos los encantos de la feminidad para recurrir a ellos cuando quieran. Y son muchas las veces que quieren. Un niño Tauro se ocupa tranquilamente de sus cosas, y cuando sea mayorcito, será raro que te incomode con actitudes groseras y de petulancia. Sin embargo, si pones a prueba su buen genio fastidiándole (eso no lo soporta), presionándole o exigiéndole que haga algo que él está decidido a no hacer, puede volverse belicoso. La única manera de afrontar ese desafío es el amor, jamás la fuerza. Un niño Tauro a quien los mayores hayan forzado demasiado puede convertirse en un adulto callado, sombrío y cruel. Recuerda que para el Toro es imposible mantener su obstinación ante las demostraciones físicas de afecto. Un abrazo afectuoso, un beso grande y amistoso y una alegre sonrisa le inducirán a salir de su obstinación. Háblale siempre con suavidad y con 1ógica. Los gritos y las órdenes formuladas con aspereza só1o conseguirán que cierre los ojos y se tape los oídos. Es capaz de resistirse a la disciplina y a las órdenes hasta el día del juicio, pero al afecto, ni un minuto. Los colores y los sonidos también afectarán profundamente a su disposición y sus emociones. Adornar su habitación con colores rojos y naranjas vivos y detonantes le pondrá inquieto y obstinado. Los tonos pastel, sobre todo los rosados y todos los tonos de azul, tendrán en él efectos casi mágicos. Son niños que reaccionan visiblemente a los colores. Si estos armonizan con las vibraciones propias de su signo, se mantendrán tranquilos, si son discordantes pueden, sin exageración, lesionar su estabilidad emocional. El mismo efecto tendrán los ruidos fuertes y destemplados. Generalmente, los maestros encuentran que el niño Tauro es uno de los más trabajadores de la clase. A menos que haya posiciones planetarias desfavorables en su carta, los niños Tauro serán trabajadores en la escuela, aprenderán metódicamente sus lecciones y tendrán una notable capacidad de concentración. Aunque no sean estudiantes modelo como los Aries, Géminis o Acuario, tampoco son lerdos ni les dará probablemente por arrojar bolitas de papel mascado en la clase, aunque tal vez se rían si la maestra se da un pellizco en un dedo con el sacapuntas. El niño Tauro es muy obediente por lo general. Su mente trabaja en forma algo lenta, pero jamás se olvida de lo que aprendió, una vez que ha retenido un hecho o una fecha. Son chicos que por lo general superan bien los exámenes, porque se preparan escrupulosamente para ellos. Suelen ser elegidos como líderes para las actividades de grupo, debido a su respeto por el juego limpio, y también a su evidente sentido común y buen juicio. Una vez te hayas resignado al hecho de que nada, a no ser una grúa, podrá mover a tu hijo Tauro cuando haya clavado las pezuñas en la tierra, te sentirás feliz viéndole crecer. Es posible que su ropa absorba toneladas de polvo mientras juega con sus camiones y tractores, y te advierto que, no importa con que frecuencia se lo laves, el pelo de un varoncito Tauro huele siempre como un nido mojado, pero no es niño que pierda el boletín de calificaciones ni las canicas. Tampoco, cuando sea mayor, terminará enroscándose en un poste de teléfono con el coche de papá, por conducir demasiado deprisa. Es posible que entre a saco en la nevera y termine con el pollo frío que reservabas para la cena, o que no sea nada cuidadoso con los muebles. Pero te hará mucho bien al corazón cuando sea grande Y no se olvidará de tu cumpleaños. También tu niñita Tauro se desgarrará su ropa de domingo trepando a un árbol, o se pondrá hecha una furia si alguien le rompe una de sus preciosas posesiones. Pero te ayudará a hacer las tareas de la cocina, y siempre serás bien acogida en su hogar cuando ella esté felizmente instalada con su familia. Y de los dos tendrás probablemente nietos bien educados. Cría a tu torito o a tu ternerita en una atmósfera de amor hogareña y cálida. Rodéalo de evidente afecto, no de una invisible alambrada de púas. No le tironees demasiado los cuernos y déjale pastar con el ritmo que él quiera. Llénale los oídos de música y los ojos de belleza, y algún día él te llenará el corazón de paz. Y hasta <<la señorita>> le perdonará. |
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