Clase 10 - Supta-Vajrâsana
Para realizar este ejercicio, deberemos primeramente arrodillarnos
en el suelo, poniendo los pies separados; seguidamente iremos bajando
el cuerpo lentamente hasta conseguir quedarnos sentados entre los
dos pies junto a los talones.
Posteriormente, ayudándonos con los brazos y los codos,
trataremos de tirar todo el cuerpo hacia atrás, estirado
hasta que consigamos tocar el suelo con el punto en donde se une
la cabeza con las vértebras cervicales (el occipucio).
Colocaremos entonces las manos sobre la nuca y comenzaremos a
respirar lentamente intentando mantener esta postura todo el tiempo
que nos sea posible recordando siempre que en los ejercicios de
yoga nunca debemos esforzarnos estirando demasiado tiempo para
evitar crear una tensión en el cuerpo.
Durante el ejercicio debemos fijar nuestra concentración
mental en la región del pecho a la altura del corazón
y hacia la región de la altura del ombligo.
Podemos realizar el mismo ejercicio colocando los brazos hacia
abajo y las manos con las palmas hacia el suelo por debajo del
del ombligo.
Al ejecutar el ejercicio supta-varjrâsana se produce una
marcada tensión en las piernas que se acentúa más
a la altura de las rodillas y de los muslos, por lo que se obtiene
un beneficioso estímulo en todos los nervios subcutáneos
de la zona además de fortalecer los capilares y conseguir
una mayor actividad en los poros.
También se consigue que aumente el riego sanguíneo
en el centro nervioso del tronco o sea a la altura del ombligo;
en definitiva con este ejercicio se logra estimular el riego sanguíneo,
el sistema nervioso central y la actividad grandular.
Se recomienda que este ejercicio de hatha yoga no se haga durante
un prolongado espacio de tiempo, especialmente en personas con
el sistema nervioso dañado.
Yoga-Mudra
Para ejecutar este ejercicio de Hatha Yoga, deberemos primeramente
sentarnos sobre los talones; aspiraremos (ver: aprender a respirar
).
En el momento de la expiración (soltar el aire ), nos inclinaremos
de forma lenta y ligera hacia delante hasta que consigamos tocar
el suelo con la frente, entrelazando al mismo tiempo por la espalda,
los dedos de la mano derecha con los de la izquierda.
Nos mantendremos un tiempo prudente en esta postura sin respirar
y después nos enderezaremos de forma pausada y progresiva,
tomando nuevamente aire con
lentitud, acabando con una respiración normal.
También podemos hacer el mismo ejercicio en la postura de(
Padmasana, con las piernas cruzadas) y de la misma forma que en
el ejercicio anterior, aspiraremos (ver: aprender a respirar).
En el momento de la expiración (al soltar el aire), nos
inclinaremos de forma lenta y ligera hacia delante hasta tocar
el suelo con la frente, entrelazando los dedos de la mano derecha
con los de la izquierda.