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Cuáles son las causas del TOC
APRENDER A VIVIR CON EL
TRASTORNO OBSESIVO-COMPULSIVO - ¿Cuáles son las causas del TOC?
¿Tengo yo la culpa?
Algunos familiares se han preguntado,
“Si tengo rasgos subclínicos,
¿desarrollaré ese trastorno?”.
No hay
pruebas que respalden ese vínculo.
De hecho, muchas personas tienen
rasgos obsesivo-compulsivos durante
toda su vida y no llegan a desarrollar
un TOC.
Tanto los factores ambientales
como genéticos parecen contribuir a
la aparición de los síntomas obsesivo-
compulsivos.
Los últimos estudios
genéticos, junto con un análisis de
anomalías neurobioquímicas en
personas con TOC, indican que este trastorno puede
tener un cierto componente genético. Así, varios
miembros de una gran familia pueden estar afectados
por un TOC u otros trastornos relacionados, como el
síndrome de la Tourette (ST).
Los miembros de la familia
pueden presentar diversos síntomas, obsesiones y
compulsiones, ansiedad generalizada, crisis de angustia
y tics complejos motores o vocálicos (síndrome de la
Tourette).
Según los estudios genéticos, existe un índice
de concordancia más elevado de TOC en gemelos
monocigóticos (cerca del 65 %) que en gemelos
bicigóticos (alrededor del 15 %). Hasta la fecha no se
han realizado estudios sobre hijos adoptivos o gemelos
que hayan crecido separados.
Parece ser que las
personas afectadas por un TOC presentan una
vulnerabilidad genética que se ve influida por situaciones
de estrés y factores ambientales, originando la aparición
de síntomas.
Aunque la mayoría de las anomalías se asocian a
un neurotransmisor llamado serotonina, es posible que
11también participen otros neurotransmisores.
En otras
investigaciones se ha sugerido la alteración de algunas
regiones específicas del cerebro como causantes de los
síntomas obsesivo-compulsivos.
Dichas regiones del
cerebro son muy ricas en receptores de serotonina y
están asociadas al aprendizaje de procesos y a conductas
de aproximación/huida. También se han identificado
trastornos similares al TOC en el reino animal. Por
ejemplo, existe un trastorno consistente en limpiarse y
lamerse en exceso que puede afectar a perros, gatos o
incluso pájaros.
Dicho trastorno produce caída del pelo
o de las plumas por lamerse o escarbarse con el pico
en exceso, de forma compulsiva. Los daños en la piel
pueden causar infección y, en casos extremos, poner
en peligro la vida del animal. Por fortuna, los animales
afectados responden a los mismos medicamentos
utilizados para tratar el TOC, que actúan a través de un
mecanismo serotoninérgico.
Pese a que muchas investigaciones científicas se
han centrado en factores biológicos, existe una extensa
literatura publicada sobre el modelo teórico de
aprendizaje del TOC. El modelo más popular se basa en
la teoría de dos fases de Mowrer para la adquisición y
el mantenimiento de actitudes de miedo y rechazo.
En
la primera fase de la adquisición, objetos neutrales
(retretes, tijeras), pensamientos (“alguien se va a hacer
daño”) o imágenes (el demonio) se asocian a
miedo/ansiedad, a través de su relación con un estímulo
de aversión que produce malestar.
En la segunda fase,
o de mantenimiento, se refuerza el rechazo de los
desencadenantes (situaciones, objetos) ya que así
disminuye la ansiedad. Esta explicación es demasiado
simplista. Además, los desencadenantes internos
(pensamientos, imágenes, impulsos) pueden producir
angustia y desatar compulsiones.
Por otra parte, las
compulsiones no siempre se exteriorizan. De hecho,
muchas personas afectadas por el TOC describen
compulsiones mentales, como contar, analizar una
conversación o comprobar una habitación mentalmente.
Los modelos cognitivos complementan los modelos de
conducta o aprendizaje, abordando el proceso cognitivo
típicamente alterado en el TOC. Pese a que estos
pensamientos tan molestos para las personas con TOC
son comunes para la mayoría de nosotros, esas personas
experimentan un malestar excesivo, por miedo a que
suceda una catástrofe, y les resulta más difícil rechazar
ese tipo de pensamientos. Los investigadores del campo
cognitivo están estudiando los fenómenos cognitivos
(creencias, memoria, procesamiento de la información,
actitudes, percepciones) para distinguir los procesos de
razonamiento obsesivo-compulsivo de las formas
comunes de pensamiento.
Es importante reconocer que el TOC no es “culpa”
de la persona afectada. Igualmente, usted, como familiar,
ha de saber que no es el causante del TOC; éste no está
originado por una determinada educación. Los padres
que sufren un TOC temen enseñar a sus hijos a tener
los síntomas. Un padre que no para de “lavarse” puede
tener un hijo que no para de “comprobar cosas”. Aunque
la genética parece desempeñar un papel en el TOC y
los hijos imitan a los padres, no es posible aprender la
ansiedad que acompaña al TOC de los padres.
Quizá sea humano sentirse responsable de los
fenómenos psicológicos que no tienen una explicación
única y clara.
Es posible que se pregunte a sí mismo:
“Bien, si yo no he sido, ¿cuál es la causa?”. Actualmente,
la mejor explicación general es la siguiente: una
predisposición genética en la que muy probablemente
esté implicado el neurotransmisor serotonina puede
determinar que una persona sea vulnerable al desarrollo
de un TOC. Ciertos valores, la ética y las creencias
personales pueden contribuir a ello, pero los padres no
causan el TOC.
Todos podemos sentirnos culpables por
la forma en que hemos educado a nuestros hijos o
hemos respondido a nuestro cónyuge. Culpar a los
familiares no conduce a nada. Por el contrario, éstos
pueden aprender a participar eficazmente en el
tratamiento del TOC y a desempeñar un papel crucial
facilitando mejoras funcionales y no favoreciendo la
persistencia de los síntomas.
Usted, como familiar,
puede aprender conductas de apoyo que le alejen de
las compulsiones e influir en la evolución de los síntomas
de la persona con TOC y en su vida.
Próxima lección
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