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Dos cerebros son mejor que uno

Especialmente si están dentro del mismo cráneo

Supongamos que le digo:

  1. Usted tiene en realidad dos mentes distintas, no una.
  2. Su educación formal en el bachillerato elemental, bachillerato superior o quizás colegio universitario estuvo centrada en desarrollar solo una de esas mentes. La otra ha sido casi completamente ignorada.
  3. Una clave para convertirse en un mejor aprendiz es utilizar con eficacia ambas mentes... y
  4. El desarrollo de la mente que hasta ahora había desestimado le abrirá la puerta a un mundo en el que podrá:
  1. Concentrarse y distraerse.
  2. Memorizar el material casi sin esfuerzo.
  3. Desarrollar la confianza en su capacidad de aprendizaje y eliminar las tensiones y ansiedades del aprendizaje.
  4. Aumentar su imaginación para eliminar sus problemas y pensar creativamente.

Diría que probablemente eres un charlatán de tercer grado y deberías ser embreado, emplumado y enviado fuera de la ciudad en un vagón de tren del 55.

Ya veo, Nurf, que has aparecido pronto en este capítulo. Tu reacción no me sorprende. Es la misma que tienen muchos lectores antes de terminar el curso. Hace falta un poco de fe para aceptar estos hechos. Pero son ciertos. Y si deseas ayudarte a ti mismo, este curso te demostrará cómo conseguir algunos de estos notables resultados.
Sin embargo, en primer lugar tenemos que dar los fundamentos de la información. Necesitas familiarizarte con términos como conversación interior, conciencia, hemisferio dominante, estados activos y pasivos de la mente y pensamiento secuencial versus pensamiento simultáneo. Estas ideas no son difíciles, pero requieren unos minutos de explicación.

CONVERSACIÓN INTERIOR

Empecemos por entrar en la cabeza de Nurf para recoger lo que está murmurando:

¡Dos mentes bajo un mismo sombrero! Va a hacer un buen curso para espantar las moscas de mi plato del desayuno. No me extraña que el sistema educativo americano esté de problemas hasta el gorro.

Ahora que ya hemos entrado ilegalmente en la cabeza de Nurf admitamos que esta conversación también puede estar teniendo lugar en su cerebro. Todos hablamos con nosotros mismos. En nuestro interior realizamos un diálogo constante. Estas conversaciones, a las que llamo conversación interior, tienen un propósito definido. Nos ayudan a clasificar los sentimientos y pensamientos que tenemos sobre el mundo que nos rodea.

De acuerdo, hablo conmigo mismo. ¿Pero quién escucha? Yo solo, y yo soy una persona, no dos.

Cuenta de nuevo, Nurf. Hay posibilidades de que el HABLANTE y el OYENTE que hay en el interior de tu cerebro representen entidades diferentes. Seguro que no siempre están de acuerdo. Más adelante veremos que tienen personalidades muy distintas. ¿No recuerdas ninguna ocasión en que el HABLANTE hacía todo lo posible para persuadir al OYENTE sobre una decisión particular, con la que el OYENTE no estaba de acuerdo? Y, en consecuencia, la decisión nunca «parecía» correcta.
Probemos nuestro primer experimento. Nuestro objetivo es desconectar al HABLANTE. Busque un lugar tranquilo y cómodo en donde nadie le moleste. Siéntese, o túmbese, y relaje su cuerpo.

Procure que la constante conversación interior de su mente se acalle hasta que finalmente desaparezca. Deje que su mente se quede en blanco, como una pizarra vacía. Inténtelo durante dos minutos. (Le esperaré.)
Se acabó el tiempo. ¿No le funcionó? No me sorprende. Pocas personas pueden hacer este ejercicio simple sin considerable práctica y entrenamiento en las técnicas meditativas. Salvo en el estado de sueño es difícil hacer callar al HABLANTE.
Intentémoslo de nuevo, pero esta vez concéntrese en repetirse en silencio para sí mismo una palabra especial. Utilicemos una palabra suave y agradable como por ejemplo «murmullo». Repítala en silencio una y otra vez. ¿Le salió un poco mejor? Con la concentración es más fácil excluir todo lo demás y poner la mente en blanco.

¿QUIEN ESTA HABLANDO, QUIEN ESTA ESCUCHANDO?

Su cerebro está dividido en dos hemisferios, el derecho y el izquierdo. Están conectados por un haz de fibras nerviosas llamadas el corpus callosum. Opera como un cable de teléfono que envía miles de palabras por minuto en una y otra dirección, manteniendo los dos hemisferios en comunicación constante.
Los científicos creen que el lado izquierdo del cerebro alberga las funciones corticales superiores.

Bravo muchacho. Fenker, vas a impresionar a todo el mundo con tu educación.

Lo siento, Nurf. Se me escapó. Funciones corticales superiores quiere decir simplemente lenguaje, habilidad verbal, razonamiento lógico y pensamiento analítico. Se cree que cada una de estas funciones está relacionada con el hemisferio izquierdo o el HABLANTE. El HABLANTE domina nuestra percepción del mundo con su constante habilidad verbal.
Se cree que el hemisferio derecho, aunque menos entendido, es el responsable del razonamiento espacial, la visualización y la creatividad. También es el OYENTE, la parte del cerebro que «escucha» el constante diálogo del HABLANTE.

Oye, Fenker. ¿No estarás inventando una gran parte de todo esto?

Muchas gracias, Gorbish. Continuemos ahora... Como los dos lados son normalmente activos en cierta medida, describimos usual-mente el hemisferio que está controlando su actividad consciente en cualquier momento como el hemisferio dominante. Además, asociado con un hemisferio particular que es dominante hay un estado único de mente o conciencia.
Hay muchos de esos estados. Su estado de conciencia normal, cotidiana, de vigilia, es probablemente el que le resulta más familiar. En este estado, la vida es una serie continua de actividades: comer, leer, caminar, hablar, ver la televisión, etc. Su conciencia o atención están dirigidas hacia estas actividades. Por otra parte, el HABLANTE suele estar atareado en controlar, guiar o evaluar lo que está sucediendo.
Hay otro estado de mente que es más pasivo. Está asociado con la «sensación» de los alrededores: atendiendo a los sonidos, gustos, olores, tactos y mucho pensamiento verbal. Es típicamente un estado relajado en el que usted es ante todo un receptor de información sobre el mundo, en lugar de un actor o manipulador.
El estado activo de mente, su conciencia normal, se produce cuando el hemisferio izquierdo es el dominante. Inversamente, el hemisferio derecho es el dominante en los estados más pasivos que receptivos de conciencia.

De acuerdo, Fenker, cerebro izquierdo: HABLANTE, activo, dominante. Cerebro derecho: OYENTE, pasivo, receptivo. ¿No vas a llegar nunca al centro de la cuestión?

Nos estamos acercando, Nurf. Voy a enseñarte por qué este estado pasivo es importante para el aprendizaje. El primer paso consiste en demostrar la importante conexión que hay entre tus «dos cerebros», y para ello tienes que entender el lenguaje de cada uno.

SECUENCIAL VERSUS SIMULTÁNEOS

El lenguaje del cerebro izquierdo no es problema. Es la lengua común y ordinaria que utilizamos todos los días con palabras, frases y normas gramaticales que le proporcionan su estructura. Conoce bien este lenguaje, porque, como ya dije antes, el 95% de su educación normal la ha utilizado para leer, escribir, hablar y razonar.
El pensamiento del cerebro izquierdo es lógico, ordenado y secuencial. Creamos las frases palabra a palabra y los párrafos frase a frase. Combinamos estas unidades de lenguaje trozo a trozo hasta que forman un pensamiento o idea completo.
Ahí está el problema, cuando tratamos de aprender un material nuevo o complejo o tratamos de tomar una decisión difícil y personal. Hay tanta información que perdemos el sentido de la frase. Tratamos de adecuar las ideas y los datos de un modo lógico y, ¿qué sucede? Que por su complejidad, los pensamientos se convierten en un revoltijo en lugar de fluir ininterrumpidamente hasta una conclusión.
Ahora Nurf, permíteme dejar caer ante ti algo maravillosamente atractivo. ¿No sería estupendo tener un lenguaje que fuera simultáneo en lugar de secuencial? ¿En lugar de recibir información trozo a trozo o palabra a palabra que viniera toda al mismo tiempo... zap, bang, instantáneamente?
Ahí es donde entra el cerebro derecho, pues se cree que su lenguaje es precisamente eso, de naturaleza simultánea.

Te estoy escuchando, Fenker, pero no oigo un lenguaje simultáneo. Estás hablando palabra a palabra como todo el mundo.

Eso es porque no sabes lo que tienes que escuchar. El único lenguaje que estás acostumbrado a oír es el del cerebro izquierdo, que se compone de frases y palabras. Esos pensamientos se extienden por el tiempo como huellas por el espacio. Cada uno debe empezar en el mismo punto y terminar en otro punto algún tiempo después o a cierta distancia. Por desgracia, el HABLANTE, al utilizar el lenguaje de su cerebro izquierdo hace mucho ruido. Por tanto, si queremos oír o utilizar el poderoso lenguaje instantáneo del cerebro derecho tendremos que conseguir desconectar de algún modo al HABLANTE.
Esta es la importancia de los estados de conciencia del cerebro derecho, en los que el HABLANTE es silenciado. Al desconectarlo obtenemos toda la información enseguida, sin molestar a nuestras mentes con las miles de palabras necesarias para describir una situación o problema.

Quítate ese disfraz, Fenker. Huelo el aceite de serpiente vieja del buhonero, bueno para el hombre y la bestia, que todo lo cura desde las ronchas hasta la hernia. Siempre que esté cerca de ti procuraré tener la mano en la cartera.

No me cuentes historias de hadas, Nurf. Lo que estoy diciendo es que el lenguaje del cerebro derecho está compuesto de imágenes en vez de palabras. Las imágenes, por definición, dan una visión completa de cuadros sin necesidad de una gran cantidad de piezas. ¿Qué es una imagen? Usualmente es una forma de visualización o cuadro mental. Pero las imágenes pueden representar también sentimientos o ideas abstractas.

Supongamos que les pido que imaginen los rostros del Monte Rushmore. Algunos de ustedes podrán crear al instante una imagen clara, vivida. Otros sólo podrán representar escenas muy borrosas.

Leyendo de izquierda a derecha tengo a Washington, Jefferson, Lincoln y Elton John.

No está mal, Nurf. La mayor parte de las personas ven a Washington, Jefferson, Lincoln y Groucho Marx. Pero la cuestión es ésta: la imaginería es una habilidad que se aprende. Se mejora con la práctica. Por otra parte, si no puede usted formarse cuadros mentales claros no tiene por qué preocuparse. Eso no significa que no tenga habilidad para utilizar el lenguaje de imágenes de la parte derecha del cerebro.

¿ES ESO U N ELEFANTE?

Recuerde la vieja parábola de los tres ciegos que se encuentran con un elefante por primera vez en su vida. Uno de ellos, cogiéndole la cola, llega a la conclusión de que el elefante era como una cuerda. El segundo le toca la trompa y decide que es como una serpiente. El tercero, cogiendo una pata se representa al elefante como un tronco de árbol.
Así es la percepción del cerebro izquierdo, pieza a pieza. Una persona que no fuera ciega habría visto de una sola vez al elefante entero con sus seis toneladas. Y así es la percepción del cerebro derecho, o la sensación simultánea.
Pero no nos quedemos excesivamente con la imagen de los cuadros. Muchas de las imágenes que comprende el cerebro derecho no son cuadros mentales, sino que más bien son como esquemas de pensamiento o colecciones de sentimientos, ideas y experiencias. Lo que hay que recordar ahora es que el lenguaje del cerebro izquierdo une las partes, formando una totalidad. En cambio, en el lenguaje del cerebro derecho tenemos ya ahí la totalidad desde el principio5.
Creo que es el momento de hacer otro experimento. Aquiete su mente. Enfóquela en la imagen «total» de un padre o un amigo íntimo. Diga para sí mismo el nombre de esa persona. Deje que su mente abarque la gama total de sentimientos, fantasías o impresiones visuales relacionadas con esa persona.
Ahora dése cuenta de que esas ideas, experiencias e imágenes separadas no necesitan en ningún sentido combinarse para formar en su mente la imagen total de la persona. La imagen es «total» desde el principio. Puede fijarse en las partes obligando su atención a ir en direcciones específicas. ¿Cuándo fue la última vez que escribió a casa? ¿Recuerda como sonaba la voz del padre o del amigo mientras usted estaba bailando? Observe de qué modo, en la creación de la imagen total, las partes fluyen de ésta en vez de añadírsele.
Probemos luego con la otra cara de la moneda. Imagine como describiría ese padre o amigo a una tercera persona. Imagine la serie interminable de frases descriptivas (aspecto, trabajo, actitudes, capacidades) que necesitaría para construir un simple esbozo en la mente de esa tercera persona. Este proceso de construcción aditivo y secuencial es el que caracteriza al pensamiento del cerebro izquierdo. ¿Se da cuenta de lo lento e incompleto que parece en comparación de las imágenes del pensamiento del cerebro derecho?

Fenker, me has convencido. Precisamente la otra noche estaba tratando de dar a la joven y encantadora Aureola una visión de mis atributos, la brillantez de mi mente, la agudeza de mi inteligencia, la perfección del bronceado en los músculos de mi cuerpo, la miríada de talentos que estoy consiguiendo llevar hasta la cima de la perfección. Era una tarea asombrosa, y empleé en ella tanto tiempo que lo que creía era un gruñido anticipatorio en su garganta resultó ser sólo un ronquido. Pero esta noche conseguiré que se desmaye con el viejo concepto del cerebro derecho.

Desde luego, todos utilizamos los procesos de pensamiento del cerebro derecho e izquierdo en nuestras vidas cotidianas. Algunos tipos de experiencias educativas en matemáticas, arte, atletismo y otros temas desarrollan directa o indirectamente los procesos de pensamiento del cerebro derecho. Pero como la mayoría de nuestra educación formal se centra sólo en las habilidades del cerebro izquierdo, es probable que las del cerebro derecho estén subdesarrolla-das. Pero antes de haber terminado este curso habrá entrenado realmente esas capacidades.
Confirmemos ahora secuencialmente, con el cerebro izquierdo, nuestros puntos principales (pues éste es el modo en que mejor se aprende):

  1. Su cerebro izquierdo es el HABLANTE, primordialmente responsable del lenguaje, habilidades verbales, razonamiento lógico y pensamiento secuencial.
  2. Su cerebro derecho es el OYENTE y representa un estado de mente más pasivo y receptivo, asociado con la intuición, el sentimiento, el presentimiento y la imaginación. Percibe el mundo en imágenes no verbales que son a menudo (pero no siempre) de naturaleza visual.
  3. Los procesos del cerebro derecho tienen un carácter total e integrado en contraste con el pensamiento secuencial, parte por parte, del cerebro izquierdo.
  4. Los estados del cerebro derecho se pueden conseguir mediante la relajación o meditación. Hablaremos más de esto en el próximo capítulo.

Ahora, póngase el cinturón de seguridad porque aprenderemos a obtener el máximo kilometraje de estos procesos de aprendizaje que han estado en desuso durante mucho tiempo.

El cerebro derecho, correcto

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